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REMI 2350. Tocilizumab en COVID moderado

ARTÍCULO ORIGINAL: Efficacy of Tocilizumab in Patients Hospitalized with Covid-19. Stone JH, Frigault MJ, Serling-Boyd NJ, et al [published online ahead of print, 2020 Oct 21]. N Engl J Med 2020. [PDF] [Resumen] [Artículos relacionados]
 
INTRODUCCIÓN: Los pacientes Covid-19 moderado e Interleuquina 6 (IL-6) elevada se asocian con mayor riesgo de intubación y de muerte. Tocilizumab es un anticuerpo monoclonal que bloquea el receptor de la IL-6. Los autores sugieren que tocilizumab podría inhibir la cascada inflamatoria y limitar la progresión de la insuficiencia respiratoria en pacientes aún no críticos.
 
RESUMEN: Estudio multicéntrico, aleatorizado y doble ciego, realizado en los Estados Unidos y patrocinado por la industria. Se incluyeron pacientes ingresados en salas de hospitalización con Covid-19 y al menos dos de estos tres signos: fiebre, infiltrados pulmonares y/o necesidad de oxigenoterapia para mantener SpO2 > 92%. Además, debían presentar uno de los siguientes criterios bioquímicos de inflamación: PCR > 50mg/L, ferritina > 500 ng/ml, dímero D > 1000 ng/ml o LDH > 250 U/L. Se excluyeron los pacientes que precisaban más de 10L/min de oxígeno. Se incluyeron 240 pacientes que se aleatorizaron a tocilizumab o placebo. La IL-6 media fue de 25 pg/ml. No hubo diferencias significativas ni en la tasa de intubación (10% en ambos grupos) ni en la mortalidad (5% en ambos grupos). Los pacientes con IL-6 > 40 pg/ml presentaron mayor riesgo de intubación. Los autores concluyen que tocilizumab no es efectivo para prevenir la intubación o muerte en pacientes hospitalizados con Covid-19 moderado.
  
COMENTARIO: A pesar de que la propia farmacéutica nos alertaba sobre los resultados negativos de uno de sus estudios [1] y bajo el paraguas de varios estudios observacionales no ciegos y el pánico “a no dar nada”, tocilizumab se sigue administrando en hospitales de todo el mundo. Este es el primer estudio de calidad que se publica, sobretodo por ser ciego, factor clave cuando hay tantos intereses de por medio. La muestra es limitada y los intervalos de confianza son amplios, pero no se vislumbra ni una mínima tendencia a favor del medicamento en la población estudiada. Por lo tanto, tocilizumab debe dejar de utilizarse en las plantas de hospitalización, al menos hasta que no haya evidencia de su eficacia en los pacientes con covid. Si queremos actuar sobre la inflamación, podemos administrar corticoides a dosis bajas, que son accesibles, baratos, seguros y están avalados por la evidencia científica [2]. No disponemos de datos en pacientes con mayores necesidades de oxígeno o “más inflamación” pero visto lo visto, tampoco parece razonable administrarlo hasta disponer de datos que demuestren su efectividad. Al mismo tiempo, la revista Lancet publica un gran estudio también negativo sobre lopinavir-ritonavir [3]. ¿Se acuerdan de cuando lo administrábamos junto a hidroxicloroquina? Hemos normalizado dar medicamentos “inverosímiles” excusándonos en la excepcionalidad de la situación. Quizás ha llegado el momento de exigirnos un poco más, por respeto a los enfermos y a la profesión.
  
Ferran Roche Campo
Hospital Verge de la Cinta, Tortosa, Tarragona.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Noviembre 2020.
  
ENLACES:
  1. El tocilizumab, no indicado en la neumonía por COVID-19. Palencia Herrejón E. REMI 2020; 20(8): 2344A. [REMI 2344A]
  2. Dexamethasone in Hospitalized Patients with Covid-19-Preliminary Report. RECOVERY Collaborative Group, Horby P, Lim WS, et al. N Engl J Med 2020. [PubMed] [PDF]. Roche Campo F. Dosis bajas de dexametasona en la covid-19. REMI 2020; 20(7): 2341. [REMI 2341]
  3. Lopinavir-ritonavir in patients admitted to hospital with COVID-19 (RECOVERY): a randomised, controlled, open-label, platform trial. RECOVERY Collaborative Group. Lancet 2020; 396(10259): 1345-1352. [PubMed] [PDF]
BÚSQUEDA EN PUBMED:
  • Enunciado:Eficacia del tociluzimab en la Covid-19.
  • Sintaxis: Efficacy of Tocilizumab AND Covid-19
  • [Resultados]
 

REMI 2345. Hidroxicloroquina: fin del trayecto

ARTÍCULO ORIGINAL: Hydroxychloroquine with or without Azithromycin in Mild-to-Moderate Covid-19. Cavalcanti AB, Zampieri FG, Rosa RG, et al. [published online ahead of print, 2020 Jul 23]. N Engl J Med. 2020. [Resumen] [Artículos relacionados] [PDF]
   
INTRODUCCIÓN: La hidroxicloroquina ha sido el medicamento experimental más utilizado en la Covid-19. Los últimos estudios ponían en duda su eficacia. Presentamos el primer estudio aleatorizado de cierta envergadura.
   
RESUMEN: Ensayo clínico prospectivo, multicéntrico, aleatorizado con grupo control pero no ciego realizado en Brasil. Se incluyeron 667 pacientes hospitalizados poco graves (hasta 4 litros de oxígeno) durante los meses de marzo a mayo y se asignaron aleatoriamente a tres grupos: hidroxicloroquina (400 mg cada 12 horas durante una semana), hidroxicloroquina más azitromicina (500 mg al día durante una semana) o tratamiento de soporte. El objetivo principal fue el estado clínico a día 15 en función de una escala ordinal del 1 (dado de alta y en domicilio) al 7 (fallecido). El tiempo medio entre el inicio de los síntomas y la aleatorización fue de 7 (5-9) días. Ninguno de los dos tratamientos afectó el desenlace principal ni ninguno de los secundarios. Hasta el 15% de los pacientes de los grupos con tratamiento presentó prolongación del intervalo QT.
  
COMENTARIO: Disponemos ya de suficiente evidencia en contra del uso de hidroxicloroquina con o sin azitromicina en esta enfermedad, ni como tratamiento ni como prevención [1]. A considerar la mayor incidencia de prolongación del QT, que aunque en este estudio no ha generado más arritmias malignas, seguramente sí ha ocasionado muertes súbitas no previstas en otros ámbitos. Se cierra de esta forma un círculo que se inició con un pequeño artículo muy publicitado en plena efervescencia de la crisis a favor del uso de esta combinación de medicamentos [2], que se tambaleó con varios estudios retrospectivos observacionales con polémica incluida [3, 4] y que se cae definitivamente al no confirmarse la hipótesis inicial en un estudio prospectivo y aleatorizado. Todo ello en menos de 6 meses. De cien a cero y en medio pacientes, no lo olvidemos.
  
Ferran Roche Campo.
Hospital Verge de la Cinta de Tortosa, Tarragona.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Agosto 2020.
  
ENLACES:
  1. A Randomized Trial of Hydroxychloroquine as Postexposure Prophylaxis for Covid-19. Boulware DR, Pullen MF, Bangdiwala AS, et al. [published online ahead of print, 2020 Jun 3]. N Engl J Med. 2020. [PubMed] [PDF] [REMI 2338]
  2. Hydroxychloroquine and azithromycin as a treatment of COVID-19: results of an open-label non-randomized clinical trial. Gautret P, Lagier JC, Parola P, et al. Int J Antimicrob Agents. 2020;56(1):105949. [Pubmed] [PDF]
  3. Observational Study of Hydroxychloroquine in Hospitalized Patients with Covid-19. Geleris J, Sun Y, Platt J, et al. N Engl J Med. 2020;382(25):2411-2418. [Pubmed] [PDF]
  4. RETRACTED: Hydroxychloroquine or chloroquine with or without a macrolide for treatment of COVID-19: a multinational registry analysis. Mehra MR, Desai SS, Ruschitzka F, Patel AN. [published online ahead of print, 2020 May 22] [retracted in: Lancet. 2020 Jun 5;:null]. Lancet. 2020. [Pubmed] [REMI 2334] [REMI 2334-1] [REMI 2334-2]
BÚSQUEDA EN PUBMED:
  • Enunciado: Hidroxicloquina en la Covid-19.
  • Sintaxis: Hydroxychloroquine AND Covid-19.
  • [Resultados]

REMI 2344A. El tocilizumab, no indicado en la neumonía por COVID-19

Uno de los fármacos que se han utilizado en las infecciones graves por COVID-19 es el tocilizumab, inhibidor de la IL-6 empleado en el tratamiento de la artritis reumatoide, artritis juvenil, arteritis de Takayasu y síndrome de liberación de citoquinas, entre otras enfermedades. El objetivo del tratamiento era detener la cascada de mediadores inflamatorios a partir de la interleukina 6 que pueden jugar un papel en el deterioro clínico de los pacientes con esta infección vírica.

El 29 de julio pasado [1] se han comunicado por parte de la compañía patrocinadora los resultados del estudio COVACTA, primer ensayo clínico aleatorizado doble ciego en fase III, que compara de forma aleatoria tocilizumab con placebo (ambos añadidos al tratamiento estándar) en pacientes hospitalizados con neumonía grave por COVID-19. El objetivo principal del estudio es la mejoría clínica a las cuatro semanas, medido mediante una escala ordinal de siete puntos que incluye la necesidad de oxigenoterapia, el ingreso en la UCI y la necesidad de ventilación mecánica, y como objetivos secundarios también evaluados a las cuatro semanas la mortalidad, los días libres de ventilación mecánica, las sobreinfecciones y la duración de la estancia hospitalaria, entre otros.

El objetivo principal no presentó diferencias significativas ("mejoría clínica": P = 0,36; OR 1,19 (IC 95% 0,81-1,76). Tampoco hubo diferencias en la mortalidad (19,7% con tocilizumab y 19,4% con placebo; P = 0,94), o los días libres de ventilación mecánica (mediana de 22 días con tocilizumab y 16,5 días con placebo). Los pacientes tratados con tocilizumab recibieron el alta hospitalaria o estuvieron listos para el alta antes con tocilizumab (mediana de 20 días, frente a 28 días con placebo; [P = 0,03]). No hubo diferencias en la tasa de infecciones (38,3% con tocilizumab y 40,6% con placebo) ni de infecciones graves (21,0% con tocilizumab y 25,9% con placebo).

Aún hay en curso otros ensayos clínicos con tocilizumab, pero la evidencia después de conocerse los resultados del ensayo COVACTA indica que esta molécula no es efectiva en el tratamiento de la neumonía grave por COVID-19.

Unos días antes, el 23 de julio, se publicó una revisión sistemática que incluyó siete estudios retrospectivos [2], que tampoco encontró beneficio con tocilizumab.

La conclusión es clara: el tocilizumab no está indicado y por tanto no debe utilizarse fuera de ensayos clínicos.

Eduardo Palencia Herrejón
Hospital Universitario Infanta Leonor, Madrid.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Agosto 2020.

ENLACES:

  1. Nota informativa de Roche [Enlace] [PDF]
  2. Lan SH, Lai CC, Huang HT, Chang SP, Lu LC, Hsueh PR. Tocilizumab for severe COVID-19: a systematic review and meta-analysis [published online ahead of print, 2020 Jul 23]. Int J Antimicrob Agents. 2020;106103. doi:10.1016/j.ijantimicag.2020.106103 [PubMed]
BÚSQUEDA EN PUBMED:
  • Enunciado: Ensayos clínicos sobre tocilizumab en el COVID
  • Sintaxis: tocilizumab covid clinical trial
  • [Resultados]

REMI 2335. Remdesivir en pacientes con Covid-19: sí, pero no

TÍTULO ORIGINAL: Remdesivir for the Treatment of Covid-19 - Preliminary Report. Beigel JH, Tomashek KM, Dodd LE, et al. N Engl J Med. 2020; NEJMoa2007764. [PubMed] [PDF]
  
INTRODUCCIÓN: Remdesivir es un inhibidor de la RNA polimerasa con actividad in vitro anti SARS-CoV-2 y eficacia en modelos animales. El objetivo de este estudio fue evaluar su eficacia en pacientes con Covid-19.
  
RESULTADOS: Ensayo clínico multicéntrico internacional, aleatorizado y doble ciego. Se incluyeron 1.050 pacientes hospitalizados por Covid-19 e infiltrados en la radiografía, saturación basal de oxígeno < 94% o necesidad de oxígeno y aquellos con ventilación mecánica (VM). Se excluyeron pacientes con insuficiencia renal (no se especifica el grado). El grupo intervención recibió remdesivir intravenoso durante 10 días y el grupo control un placebo también intravenoso. El objetivo principal fue la recuperación clínica evaluada por el tiempo de estancia en el hospital. El estudio fue detenido precozmente por el comité de seguimiento al observar resultados favorables. Los pacientes del grupo remdesivir se recuperaron significativamente antes que el grupo control (11 días frente 15 días) y presentaron una tendencia a menor mortalidad a día 14 (7% frente 12%), sin presentar mayor incidencia de efectos secundarios. En el análisis predefinido según gravedad, estas diferencias fueron debidas fundamentalmente al grupo que precisó oxigenoterapia estándar (no se especifica la dosis). En los grupos de pacientes más graves no se observaron diferencias.
  
COMENTARIO: Primer estudio aleatorizado de calidad que muestra un resultado positivo, aunque modesto. La principal limitación es su detención precoz. Recordar que la farmacéutica es americana y que EEUU es el país con mayor mortalidad, por lo que seguro que ha habido presiones en la toma de decisiones. Dado que los tratamientos que se están probando no van dirigidos a bloquear el receptor ACE2 que debería ser la verdadera diana terapéutica [1], me temo que difícilmente conseguiremos mejores resultados. ¿Desde el punto de visto práctico, qué aporta este estudio? Lo lógico sería decir que acorta la sintomatología en pacientes con gravedad intermedia, en la línea de otro estudio ya comentado [2] y que por lo tanto está bien, pero como con este medicamento ha habido tanto ruido mediático, ya no sabes qué pensar. La misma revista publica pocos días después un estudio abierto de fase 3 y realizado por la propia farmacéutica, donde comparan su administración durante 5 días frente a 10 días. Los autores concluyen que 5 días es igual de eficaz [3]; ¿raro, no? ¿Qué necesidad tiene ahora la farmacéutica de publicar este estudio? El estudio no es aleatorizado, por lo que es difícil extraer conclusiones, pero lo cierto es que los pacientes tratados durante 10 días presentan más fracaso renal grave. Da la sensación como si la propia farmacéutica quisiera curarse en salud y autoprotegerse. ¿Hay que dar remdesivir en el hospital? Quizás sí, en pacientes que precisan oxigenoterapia estándar –traduce enfermedad con suficiente carga viral para que el medicamento actúe pero al mismo tiempo, poco evolucionada- con función renal normal y sólo durante 5 días. ¿Hay que dar remdesivir en la UCI? No hay datos que apoyen su uso en pacientes con alto flujo o ventilación mecánica, probablemente porque en estos casos ya prevalece el componente inflamatorio al viral. A día de hoy y en pacientes graves, evitemos medicamentos no probados fuera de ensayos clínicos, sigamos haciendo lo que ya sabemos que funciona y sólo con esto y un poco de paciencia, conseguiremos supervivencias similares a las de cualquier otro SDRA [4].
  
Ferran Roche Campo
Hospital Verge de la Cinta, Tortosa, Tarragona.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Junio 2020.

ENLACES:
  1. Angiotensin-Converting Enzyme 2: SARS-CoV-2 Receptor and Regulator of the Renin-Angiotensin System: Celebrating the 20th Anniversary of the Discovery of ACE2. Gheblawi M, Wang K, Viveiros A, et al. Circ Res. 2020; 126(10):1456-1474. [PubMed] [PDF]
  2. Remdesivir in adults with severe COVID-19: a randomised, double-blind, placebo-controlled, multicentre trial. Wang Y, Zhang D, Du G, et al. Lancet. 2020; 395(10236):1569-1578.  [PubMed] [PDF] [REMI]
  3. Remdesivir for 5 or 10 Days in Patients with Severe Covid-19. Goldman JD, Lye DCB, Hui DS, et al. N Engl J Med. 2020;10.1056/NEJMoa2015301. [PubMed] [PDF]
  4. Epidemiology, Patterns of Care, and Mortality for Patients With Acute Respiratory Distress Syndrome in Intensive Care Units in 50 Countries. Bellani G, Laffey JG, Pham T, et al. JAMA. 2016;315(8):788-800. [PubMed] [JAMA]
BÚSQUEDA EN PUBMED:
  • Enunciado: Remdesivir en pacientes con Covid-19
  • Sintaxis: Remdesivir AND Covid-19
  • [Resultados]

REMI 2322. Vitamina C en pacientes con sepsis y SDRA

ARTÍCULO ORIGINAL: Effect of Vitamin C Infusion on Organ Failure and Biomarkers of Inflammation and Vascular Injury in Patients With Sepsis and Severe Acute Respiratory Failure: The CITRIS-ALI Randomized Clinical Trial. Fowler AA 3rd, Truwit JD, Hite RD, Morris PE, DeWilde C, Priday A, Fisher B, Thacker LR 2nd, Natarajan R, Brophy DF, Sculthorpe R, Nanchal R, Syed A, Sturgill J, Martin GS, Sevransky J, Kashiouris M, Hamman S, Egan KF, Hastings A, Spencer W, Tench S, Mehkri O, Bindas J, Duggal A, Graf J, Zellner S, Yanny L, McPolin C, Hollrith T, Kramer D, Ojielo C, Damm T, Cassity E, Wieliczko A, Halquist M. JAMA. 2019 Oct 1;322(13):1261-1270. [Resumen] [Artículos relacionados]
 
INTRODUCCIÓN: Los pacientes con sepsis, especialmente los que presentan shock séptico y fallo multiorgánico, presentan niveles disminuidos de vitamina C, cofactor importante en múltiples procesos fisiológicos implicados en la respuesta del organismo a la infección [1, 2]. La administración de dosis relativamente altas de vitamina C en pacientes con sepsis se considera segura [3, 4], y se trata de un fármaco barato y ampliamente disponible. En estudios observacionales [5] se han encontrado beneficios clínicos importantes, pero la efectividad de la vitamina C en la sepsis no se ha evaluado hasta ahora de forma rigurosa.
    
RESUMEN: Se llevó a cabo un ensayo clínico aleatorizado multicéntrico y doble ciego que incluyó a 167 pacientes de 7 UCI de Estados Unidos entre 2014 y 2017, que presentaban sepsis (con criterios de síndrome de respuesta inflamatoria sistémica) y síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA), que recibieron vitamina C 50 mg/kg cada 6 horas durante 96 horas o placebo. Los pacientes presentaban niveles subnormales de vitamina C en el momento de la inclusión. Los desenlaces principales fueron el cambio en la puntuación de disfunción de órganos SOFA modificada (sin incluir las cifras de bilirrubina), y los niveles de proteína C reactiva y trombomodulina, evaluados secuencialmente hasta las 196 horas. No se encontraron diferencias significativas en ninguno de estos desenlaces. Se llevaron a cabo además análisis de 46 desenlaces secundarios; uno de ellos, la mortalidad a los 28 días, presentó diferencias significativas en el análisis estadístico no ajustado para comparaciones múltiples (mortalidad 46,3% con placebo y 29,8% con vitamina C; P = 0,03). No se encontraron eventos adversos achacables al tratamiento.
  
COMENTARIO: El estudio presenta resultados formalmente negativos para la vitamina C, pero la reducción encontrada en la mortalidad, difícil de explicar sin haberse encontrado mejoría en la disfunción de órganos o los marcadores inflamatorios y de coagulación, obliga a seguir investigando la posible efectividad de la vitamina C en la sepsis. Las principales debilidades del estudio son su reducido tamaño muestral, y el inicio del tratamiento relativamente tarde en la evolución de la sepsis (pacientes con criterios de SDRA ya establecidos). Tampoco se conoce cuál podría ser la pauta de dosificación óptima de la vitamina C (dosis y duración del tratamiento), y si su efectividad se podría ver mejorada por la coadministración de tiamina y/o hidrocortisona. En la actualidad hay más de 20 ensayos clínicos en curso sobre la efectividad de la vitamina C en la sepsis, que irán aclarando dudas en los próximos años. Mientras tanto, la inocuidad y bajo coste del tratamiento y la existencia de déficit vitamínico C en la sepsis justifican su uso, aún sin evidencia de su efectividad.
 
Eduardo Palencia Herrejón
Hospital Universitario Infanta Leonor, Madrid.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Octubre 2019.
      
ENLACES:
  1. Hydrocortisone, Ascorbic Acid and Thiamine (HAT Therapy) for the Treatment of Sepsis. Focus on Ascorbic Acid. Marik PE. Nutrients. 2018 Nov 14;10(11). [PubMed]
  2. Ascorbic acid, corticosteroids, and thiamine in sepsis: a review of the biologic rationale and the present state of clinical evaluation. Moskowitz A, Andersen LW, Huang DT, Berg KM, Grossestreuer AV, Marik PE, Sherwin RL, Hou PC, Becker LB, Cocchi MN, Doshi P, Gong J, Sen A, Donnino MW. Crit Care. 2018 Oct 29;22(1):283. [PubMed]
  3. Phase I safety trial of intravenous ascorbic acid in patients with severe sepsis. Fowler AA 3rd, Syed AA, Knowlson S, Sculthorpe R, Farthing D, DeWilde C, Farthing CA, Larus TL, Martin E, Brophy DF, Gupta S; Medical Respiratory Intensive Care Unit Nursing, Fisher BJ, Natarajan R. J Transl Med. 2014 Jan 31;12:32. [PubMed]
  4. Safety of vitamin C in sepsis: a neglected topic. Khoshnam-Rad N, Khalili H. Curr Opin Crit Care. 2019 Aug;25(4):329-333. [PubMed]
  5. Hydrocortisone, Vitamin C, and Thiamine for the Treatment of Severe Sepsis and Septic Shock: A Retrospective Before-After Study. Marik PE, Khangoora V, Rivera R, Hooper MH, Catravas J. Chest. 2017 Jun;151(6):1229-1238. [PubMed]
BÚSQUEDA EN PUBMED:
  • Enunciado: Ensayos clínicos de vitamina C en sepsis
  • Sintaxis: vitamin C sepsis clinical trial 
  • [Resultados]

REMI 2137. Comparacion de la ventilación no invasiva mediante máscara facial y helmet en el SDRA

ARTÍCULO ORIGINAL: Effect of Noninvasive Ventilation Delivered by Helmet vs Face Mask on the Rate of Endotracheal Intubation in Patients With Acute Respiratory Distress Syndrome: A Randomized Clinical Trial. Patel BK, Wolfe KS, Pohlman AS, Hall JB, Kress JP. JAMA 2016. [Resumen] [Artículos relacionados]
      
INTRODUCCIÓN: Un 50% aproximadamente de los pacientes con insuficiencia respiratoria aguda (IRA) hipoxémica, especialmente, aquellos con síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) no mejoran con ventilación mecánica no invasiva (VNI) mediante máscara facial. Esto puede ser debido a los altos niveles de PEEP que se necesitan en estos casos, lo cual suele ocasionar una fuga excesiva e intolerancia a la mascarilla. El uso de una interfase tipo "helmet" (casco) podría superar estos problemas y hacer más efectiva la VNI en estos casos. El objetivo de este estudio fue determinar si la VNI mediante helmet o casco es superior a la mascarilla tradicional, mejorando las tasas de intubación traqueal en pacientes con SDRA.
   
RESUMEN: Se trata de un ensayo clínico aleatorizado de un solo centro en el que 83 pacientes con IRA hipoxémica que requirieron VNI durante más de 8 horas fueron asignados aleatoriamente a continuar con la VNI mediante máscara facial o mediante helmet. El desenlace principal fue la necesidad de intubación y los secundarios fueron los día libres de ventilación mecánica hasta el día 28, la duración de la estancia en la UCI y en el hospital y la mortalidad a los 90 días, entre otros. La edad media de los pacientes fue de 59 años, el APACHE II medio de 26 y el 72% tuvieron una relación Pao2/Fio2 < 200. Más de la mitad de los pacientes tenían antecedentes neoplásicos o de trasplante. La causa más frecuente del SDRA fue neumonía. El helmet permitió usar PEEP más elevadas (8 contra 5,1 cm H2O de media) y FiO2 más bajas (0,5 contra 0,6).

La tasa de intubación  fue del 61,5% en el grupo de máscara facial y del 18,2% en el grupo del helmet (diferencia absoluta de -43,3%; IC 95% -62,4% a -24,3%; P < 0,001). La mortalidad a los 90 días fue del 56,4% en el grupo de máscara facial y del 34,1% en el del helmet (diferencia absoluta de -22,3%; IC 95% -43,3% a -1,4%; P = 0,02). Los eventos adversos (úlceras cutáneas) fueron semejantes en ambos grupos. La causa principal de la intubación en el grupo de la máscara facial fue la falta de reversión del fallo respiratorio, mientras que en el grupo del helmet fue el deterioro neurológico. El helmet consiguió una disminución significativa de la frecuencia respiratoria, que no ocurrió en el grupo control.
 
COMENTARIO: Este estudio parece sugerir que una causa importante del fracaso de la VNI en el SDRA son las limitaciones de la interfase, que impiden el empleo de adecuados niveles de PEEP. Sin embargo, se trata de un estudio de un solo centro y que fue detenido precozmente por eficacia. Ambos factores pueden haber exagerado el efecto del helmet. Además, los niveles de PEEP usados y los antecedentes hacen pensar que estos resultados pueden no ser generalizables a SDRA más graves.
   
Ramón Díaz-Alersi
Hospital U. Puerto Real, Cádiz.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Junio 2016.
 
ENLACES:
  1. Clinical review: Helmet and non-invasive mechanical ventilation in critically ill patients. Esquinas Rodriguez AM, Papadakos PJ, Carron M, Cosentini R, Chiumello D. Crit Care 2013; 17: 223. [PubMed[Texto completo
  2. Non-invasive ventilation for acute hypoxemic respiratory failure: intubation rate and risk factors. Thille AW, Contou D, Fragnoli C, Córdoba-Izquierdo A, Boissier F, Brun-Buisson C. Crit Care 2013; 17: R269. [PubMed] [Texto completo]
    BÚSQUEDA EN PUBMED:
      • Enunciado: Ensayos clínicos sobre la VNI en el fallo respiratorio agudo hipoxémico
      • Sintaxis: non invasive ventilation AND acute hypoxemic respiratory failure AND clinical trial
      • [Resultados

      REMI 2134. ¿Comienzo precoz o no de la sustitución renal en pacientes críticos con insuficiencia renal aguda?

      ARTÍCULO ORIGINAL: Effect of Early vs Delayed Initiation of Renal Replacement Therapy on Mortality in Critically Ill Patients With Acute Kidney Injury: The ELAIN Randomized Clinical Trial. Zarbock A, Kellum JA, Schmidt C, Van Aken H, Wempe C, Pavenstädt H, Boanta A, Gerß J, Meersch M. JAMA 2016; 315(20): 2190-2199. [Resumen] [Artículos relacionados]
         
      INTRODUCCIÓN: La insuficiencia renal aguda es una complicación frecuente del paciente crítico que tiene un importante efecto sobre la morbimortalidad. A pesar de los avance hechos en nuestro conocimiento y en las terapias de sustitución renal, la mortalidad asociada con ella continúa muy elevada. Las terapias de sustitución renal causan un aumento considerable de la complejidad del tratamiento del paciente crítico y el mejor momento de comenzarlas sigue estando discutido. Aunque la necesidad de estas terapias no se discute en caso de complicaciones amenazantes para la vida, el momento de hacerlo cuando estas complicaciones no existen no está bien definido. El objetivo de este estudio es determinar si un comienzo precoz es mejor que otro más tardío en este escenario.
          
      RESUMEN: Se trata de un ensayo clínico aleatorizado realizado en un solo centro en el cual 231 pacientes críticos con una insuficiencia renal aguda en estadio 2 KDIGO [1] y unos niveles de neutrophil gelatinase-associated lipocalin (NGAL) mayores de 150 ng/mL [2] fueron aleatorizados a recibir precozmente (dentro de las primeras 8 horas del diagnóstico) terapias de sustitución renal o de manera más tardía (dentro de las 12 horas del diagnóstico de un estadio 3 KDIGO o no iniciación). El desenlace principal fue la mortalidad a los 90 días y entre los secundarios se incluyeron la mortalidad a los 28 y a los 60 días, la evidencia clínica de disfunción orgánica, la recuperación de la función renal, el requerimiento de sustitución renal más allá del día 90, la duración del soporte renal, y la duración de la estancia en la UCI y en el hospital.
          
      Todos los pacientes del grupo de soporte precoz y el 90,8% de los del tardío recibieron tratamiento sustitutivo. El tiempo medio hasta el inicio fue significativamente más corto en el grupo de inicio precoz (6 horas, RIQ 4-7 contra 25,5 horas, RIQ 18,8- 40,3; diferencia de -21 horas, IC 95% -24 a -18; P < 0,001). El inicio precoz se asoció con una reducción de la mortalidad a los 90 días (39,3% contra 54,7%; HR 0,66; IC 95% 0,45 a 0,97). También se asoció con una recuperación de la función renal más frecuente al día 90 (53,6% contra 38,7%), una menor duración de la terapia sustitutiva y de la estancia hospitalaria. No hubo diferencias significativas para otros desenlaces.
          
      COMENTARIO: La importante diferencia en mortalidad puede deberse a que se trata de un estudio en un solo centro y necesita validarse con estudios multicéntricos. Sin embargo, el estudio está bien diseñado, el grupo experimental comenzó el tratamiento de modo muy precoz y los pacientes estaban bien seleccionados, como demuestra que solo un 5% de los del grupo control no llegaron a precisar tratamiento sustitutivo.
          
      Ramón Díaz-Alersi
      Hospital U. Puerto Real, Cádiz.
      © REMI, http://medicina-intensiva.com. Junio 2016.
         
      ENLACES: 
      1. KDIGO Clinical Practice Guideline for Acute Kidney Injury. Volume 2 | Issue1 | March 2012 http://www.kidney-international.org [Texto completo
      2. Clinical review: Predictive value of neutrophil gelatinase-associated lipocalin for acute kidney injury in intensive care patients. Hjortrup PB, Haase N, Wetterslev M, Perner A. Crit Care 2013; 17: 211. [PubMed] [Texto completo
      3. Initiation Strategies for Renal-Replacement Therapy in the Intensive Care Unit. Gaudry S, Hajage D, Schortgen F, Martin-Lefevre L, Pons B, Boulet E, Boyer A, Chevrel G, Lerolle N, Carpentier D, de Prost N, Lautrette A, Bretagnol A, Mayaux J, Nseir S, Megarbane B, Thirion M, Forel JM, Maizel J, Yonis H, Markowicz P, Thiery G, Tubach F, Ricard JD, Dreyfuss D; AKIKI Study Group. N Engl J Med 2016. [Pubmed] [REMI
      4. The impact of "early" versus "late" initiation of renal replacement therapy in critical care patients with acute kidney injury: a systematic review and evidence synthesis. Wierstra BT, Kadri S, Alomar S, Burbano X, Barrisford GW, Kao RL. Crit Care 2016; 20: 122. [PubMed] [REMI] 
      BÚSQUEDA EN PUBMED:
      • Enunciado: ensayos clínicos sobre cuando comenzar la sustitución renal en la UCI 
      • Sintaxis: renal replacement therapy AND timing AND critical care AND clinical trial 
      • [Resultados

         

      REMI 2133. ¿Cuando iniciar la depuración extrarrenal en el paciente crítico con insuficiencia renal aguda?

      ARTÍCULO ORIGINAL: Initiation Strategies for Renal-Replacement Therapy in the Intensive Care Unit. Gaudry S, Hajage D, Schortgen F, Martin-Lefevre L, Pons B, Boulet E, Boyer A, Chevrel G, Lerolle N, Carpentier D, de Prost N, Lautrette A, Bretagnol A, Mayaux J, Nseir S, Megarbane B, Thirion M, Forel JM, Maizel J, Yonis H, Markowicz P, Thiery G, Tubach F, Ricard JD, Dreyfuss D; AKIKI Study Group. N Engl J Med 2016. [Resumen] [Artículos relacionados]
       
      INTRODUCCIÓN: En los últimos años se ha aclarado que las "dosis de diálisis" estándar en pacientes con disfunción renal aguda (DRA) son preferibles a las dosis altas; sin embargo, existen pocos estudios que evalúen el momento óptimo de inicio de la depuración extrarrenal en pacientes críticos.
          
      RESUMEN: Se realizó un ensayo clínico multicéntrico en el que se incluyeron 620 pacientes críticos ingresados en UCI con disfunción renal aguda grave (KDIGO 3) que recibieran ventilación mecánica, infusión de catecolaminas o ambos, y que no necesitaran diálisis de emergencia por una complicación de riesgo vital inmediata. Los pacientes fueron aleatorizados a ser tratados con una estrategia de depuración extrarrenal precoz (inmediatamente tras la aleatorización) o diferida (solo se dializaba si se cumplía al menos uno de cinco criterios preespecificados [hiperpotasemia grave, acidosis metabólica, edema pulmonar, urea > 240 mg/dL, oliguria durante más de 72 horas]). El objetivo principal fue la mortalidad a los sesenta días, y no se encontraron diferencias entre los dos grupos (48,5% con la estrategia precoz y 49,7% en la diferida; P = 0,79). El 49% de los asignados a la estrategia diferida no requirió finalmente diálisis. Los pacientes de la estrategia precoz tuvieron más bacteriemia por catéter y un mayor retraso en la recuperación de la diuresis.
         
      COMENTARIO: Este estudio representa la principal evidencia existente hasta ahora (tanto por el número de pacientes incluidos como por la calidad metodológica) sobre el momento idóneo para iniciar la depuración extrarrenal en pacientes críticos con DRA [1, 2], y sus resultados indican claramente que el inicio precoz no mejora la mortalidad y empeora otros desenlaces secundarios. La mitad de los pacientes tratados con una estrategia conservadora no requieren diálisis, con lo que ello conlleva de ahorro de costes y de morbilidad asociada. Aunque el inicio de la diálisis debe ser individualizado, la estrategia conservadora parece preferible, y no se ha identificado ningún subgrupo de pacientes en que sea preferible una estrategia más agresiva.

      Eduardo Palencia Herrejón
      Hospital Universitario Infanta Leonor, Madrid.
      © REMI, http://medicina-intensiva.com. Junio 2016.
            
      ENLACES:
      1. Effect of Early vs Delayed Initiation of Renal Replacement Therapy on Mortality in Critically Ill Patients With Acute Kidney Injury: The ELAIN Randomized Clinical Trial. Zarbock A, Kellum JA, Schmidt C, Van Aken H, Wempe C, Pavenstädt H, Boanta A, Gerß J, Meersch M. JAMA 2016; 315: 2190-2199. [PubMed]
      2. The impact of "early" versus "late" initiation of renal replacement therapy in critical care patients with acute kidney injury: a systematic review and evidence synthesis. Wierstra BT, Kadri S, Alomar S, Burbano X, Barrisford GW, Kao RL. Crit Care 2016; 20: 122. [PubMed]
      BÚSQUEDA EN PUBMED:
      • Enunciado: Momento de inicio de la terapia de sustitución renal en pacientes críticos con disfunción renal aguda
      • Sintaxis: initiation AND "renal replacement therapy"[MH] AND critical care AND "acute kidney injury"
      • [Resultados]
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      A195. Ensayos clínicos sobre el tratamiento del SDRA

      Artículo original: Tonelli AR, Zein J, Adams J, Ioannidis JPA. Effects of interventions on survival in acute respiratory distress syndrome: an umbrella review of 159 published randomized trials and 29 meta-analyses. Intensive Care Med 2014; 40: 769-787. [Resumen] [Artículos relacionados]
            
      Descripción del trabajo
             
      Este exhaustivo trabajo revisa todos los ensayos controlados y todos los metaanálisis (en lengua inglesa), relativos a intervenciones sobre pacientes adultos con síndrome de distress respiratorio agudo (SDRA), en los que se describa de una u otra manera el desenlace clínico de mortalidad. Se excluyen por tanto del análisis los trabajos en neonatos o niños, los trabajos que no refieren o describen la mortalidad, los trabajos relativos a maniobras aisladas de corta duración o los trabajos centrados en prevención del SDRA. También se excluyen los trabajos sobre SDRA postraumático o secundario a inhalación.
            
      Se consideran válidos todos los estudios, independientemente de los cambios que la definición del síndrome ha experimentado, incluyéndose trabajos de los últimos 20 años (hasta julio de 2013).
            
      De un total de 159 ensayos publicados, cumplen el requisito de comunicar la mortalidad 93 de ellos, que agrupan un total de 20.671 pacientes. 
            
      Cuarenta y cuatro de estos ensayos estudian la mortalidad como objetivo primario (14.426 pacientes), y otros 49 estudios comunican la mortalidad, ya sea como objetivo secundario (31 ensayos con 5.231 pacientes) o como información adicional descrita en el trabajo (18 ensayos con 1.014 pacientes). Aunque el tamaño muestral de todos estos estudios es muy variable, la mediana es de 99 pacientes por estudio, de tal forma que sólo en 21 ensayos al menos uno de los grupos tiene una mortalidad mayor de 50 casos.
             
      Globalmente, se aprecia una diferencia estadísticamente significativa (en términos de mortalidad), a favor de la intervención, en 8 estudios:
      • Dos estudios de ventilación en decúbito prono [el estudio multicéntrico PROSEVA [1] en pacientes con SDRA grave (recientemente publicado, con 456 pacientes), y el de Mancebo y col. de 2006 [2] con 136 pacientes, en el que la posición supina se mostró como un factor de riesgo independiente de mortalidad].
      • Un estudio con cisatracurio (el estudio de Papazian y col. [3] de 2010 sobre el uso de relajación neuromuscular continua en las primeras 48 horas de soporte ventilatorio, con 340 pacientes).
      • Un estudio con nivel alto de PEEP y volúmenes corrientes bajos (el estudio Acute Respiratory Insufficiency: España Study (Aries) de 2006 [4] con unos 50 pacientes en cada rama).
      • Dos estudios con volúmenes corrientes bajos (el estudio inicial de Amato y col. [5] de 1998 con unos 25 pacientes en cada rama y el estudio clásico a gran escala del ARDS Network [6] de 2000).
      • Un estudio con ventilación en presión control (el estudio sobre 79 pacientes del Spanish Lung Failure Collaborative Group [7], publicado en 2000).
      • Un estudio con metil-prednisolona (el pequeño pero clásico estudio sobre 24 pacientes de Meduri y col. [8], publicado en 1998).
      Cuando se analizan sólo los estudios que incluyen más de 50 muertes en alguno de los brazos (considerados estudios "a gran escala"), se aprecian diferencias significativas en términos de mortalidad en sólo tres trabajos: uno de ventilación con volúmenes corrientes bajos (el del ARDS Network con 861 pacientes), uno con ventilación en decúbito prono (el PROSEVA con unos 230 pacientes en cada rama), y uno con cisatracurio en la fase inicial de la enfermedad (el de Papazian con 340 pacientes).
            
      De entre todos los metaanálisis publicados, son válidos para la revisión 29 de ellos, que exploran las siguientes intervenciones: ventilación con volúmenes corrientes bajos, ventilación en decúbito prono, ventilación con PEEP alta, ventilación de alta frecuencia, ventilación no invasiva, óxido nítrico inhalado, surfactante exógeno, corticoides, cisatracurio, agonistas beta2 inhalados, dietas inmunomoduladoras y el inhibidor de la elastasa sivelastat.
            
      Se identifican como maniobras que reducen de forma significativa la mortalidad las siguientes:
      • Ventilación con volúmenes corrientes bajos (en los tres metaanálisis realizados)
      • Ventilación de alta frecuencia (en un único metaanálisis realizado)
      • Nivel alto de PEEP (en tres de seis metaanálisis realizados)
      • Cisatracurio (en un único metaanálisis realizado)
      • Nutrición inmunomoduladora (en los dos metaanálisis realizados)
      Cuando se analizan estos metaanálisis, se aprecia:
            
      Todos los metaanálisis sobre volúmenes corrientes bajos muestran una tendencia pequeña pero significativa a una menor mortalidad, aunque en uno de ellos esta diferencia sólo es significativa en el subgrupo que fue comparado con un control en que el volumen corriente/presión meseta fueron especialmente altos.
      • Al metaanálisis sobre ventilación de alta frecuencia siguieron posteriormente dos ensayos [9, 10], cada uno de ellos de tamaño mayor que el propio metaanálisis, que demostraron bien una ausencia de beneficio (riesgo relativo 1,02), bien un aumento del riesgo de muerte (riesgo relativo 1,33).
      • En los metaanálisis existentes sobre el empleo de PEEP alta se observa que la significación estadística en términos de mortalidad se pierde cuando los niveles diferentes de PEEP se aplican sobre pacientes ventilados sistemáticamente con volúmenes corrientes bajos. Sólo parece apreciarse un beneficio neto en términos de supervivencia, independientemente del volumen corriente empleado, en los pacientes con las formas más graves de SDRA.
      • El metaanálisis sobre empleo de cistracurio, aunque mostró un beneficio estadísticamente significativo, está limitado por estar realizado sobre tres ensayos del mismo grupo de investigadores sobre un total de 431 pacientes, siendo uno sólo de los estudios el citado de Papazian con 340 pacientes.
      • Dos metaanálisis sobre tres ensayos con dietas inmunomoduladoras mostraron beneficios que no se sostenían en el tiempo cuando se analizaban los resultados más allá de los 28 días.
      • En tres de los cinco metaanálisis sobre ventilación en decúbito prono se aprecia una reducción significativa de la mortalidad en el subgrupo de pacientes con hipoxemia más grave. En un ensayo controlado posterior a estos metaanálisis se confirma este hallazgo [1]. 
      Los autores concluyen:
      1. La evidencia disponible demuestra que las maniobras que disminuyen la mortalidad en el SDRA, son la ventilación con volúmenes corrientes bajos en todo los pacientes, y la ventilación en decúbito prono en los pacientes más hipoxémicos. En este sentido, consideran que ambas maniobras deberían formar parte del manejo convencional de los pacientes con SDRA. Además, en un metaanálisis de este mismo año sobre ventilación en decúbito prono, se observa que el beneficio del prono depende de ser realizado de forma simultánea al empleo de volúmenes corrientes bajos.
      2. Entre las estrategias que no han demostrado de forma categórica su eficacia, aunque los resultados sugieren que podrían tenerla si se diseñara el estudio adecuado, se encuentran el uso de un nivel de PEEP alta y el uso de cisatracurio en las fases iniciales del SDRA.
      3. Algún beneficio modesto en las estrategias que no han demostrado su eficacia puede haber sido oscurecido por el relativamente pequeño tamaño muestral de los ensayos, excepto en el caso de la ventilación de alta frecuencia, en el que los ensayos más grandes demuestran ausencia de beneficio o incluso perjuicio.
      Finalmente, los autores hacen tres reflexiones importantes:
      1. La mayoría de los ensayos en SDRA consisten en estudios pequeños en su tamaño muestral. Este fenómeno lo detectan los autores incluso cuando se informan sobre los estudios actualmente en marcha. Esto limita su potencial capacidad para detectar algún impacto de una maniobra sobre la mortalidad. Igualmente, estudios pequeños comprometen la validez externa de los beneficios que puedan detectarse. El estudio más extenso hecho en el campo del SDRA es de 1.000 pacientes (se refiere a los estudios del ARDS Network sobre el uso del catéter en arteria pulmonar frente a la presión venosa central y sobre una estrategia liberal de administración de fluidos frente a una restrictiva). Los autores sugieren que en lugar de insistir en ensayos pequeños, se deberían diseñar ensayos a relativa gran escala (entre 500 y 1.000 pacientes).
      2. La mortalidad por SDRA raramente se debe a hipoxemia intratable. En este sentido, la mortalidad a corto plazo podría no ser una buena manera de apreciar el impacto de una maniobra o un fármaco en este campo. Los diversos trabajos analizan el impacto sobre la mortalidad en distintos periodos de tiempo (28 días, alta de la UCI, alta hospitalaria o 6 meses), lo que genera confusión e inhomogeneidad en la interpretación de los resultados.
      3. Por otra parte, es posible que algunas intervenciones resulten eficaces en términos como duración de la ventilación mecánica, o de la estancia en UCI, por ejemplo, aunque no en términos de mortalidad. Estas intervenciones no debieran ser despreciadas completamente. 
      Comentario:
            
      Desde las evidencias experimentales sobre animales a mediados de los años 70 hasta las primeras evidencias en pacientes a finales de los 80, el reconocimiento de la importancia del daño pulmonar inducido por el ventilador (volutrauma, barotrauma, atelectrauma, biotrauma y toxicidad por altas fracciones inspiratorias de oxígeno) en la historia natural del SDRA fue modificando paulatinamente la manera de ventilar a estos pacientes. Ya en 1993 [11], una conferencia de consenso del American College of Chest Physicians adelantaba conceptos relativos a la ventilación protectora. El trabajo de Tonelli explicita cómo los principales (si no únicos) avances en el campo del SDRA desde entonces han venido de la mano de estrategias ventilatorias. 
            
      De entre ellas, las más clásicas son el empleo de volúmenes corrientes que limiten la sobredistensión alveolar al final de la inspiración, y el empleo de una PEEP suficientemente alta, que limite el atelectrauma.
            
      El uso de volúmenes corrientes adaptados al escenario del llamado “baby lung” fue explorado clínicamente por Amato sobre 50 pacientes en 1998 [5], con resultados alentadores. En 2000, el ARDS Network publicó su famoso estudio a gran escala, que reclutó más de 400 pacientes en cada rama [6]. En 2006, el Acute Respiratory Insufficiency España Study (ARIES) publicó sus resultados [4], que replicaban la misma experiencia. En un intento de comprender cómo una estrategia de limitación de las presiones alveolares mejora la supervivencia, se ha investigado ampliamente la liberación de citoquinas proinflamatorias a diferentes niveles de presiones alveolares, comprobando cómo, al menos en parte, la minimización del biotrauma explica el beneficio de esta estrategia [12]. Actualmente, una plétora de evidencias experimentales, radiológicas y clínicas sustentan el principio de limitar la sobredistensión de las unidades alveolares mejor ventiladas. Por lo tanto, no es sorprendente que el trabajo de Tonelli detecte la ventilación con volúmenes corrientes bajos como la maniobra más incontrovertible en términos de mortalidad. Qué objetivo de presiones alveolares máximas durante la inspiración es el idóneo, cómo detectar o estimar la presión transalveolar que soporta realmente el alveolo en cada paciente o cómo balancear los pros y contras de implementar una ventilación protectora aun a expensas de tener que profundizar la sedación, son aspectos de gran interés clínico y pendientes de dilucidar. Yendo algo más allá, la observación de los resultados con los nuevos dispositivos de eliminación extracorpórea de CO2 [13], o el propio ensayo CESAR [14], en el que el grupo tratado con membrana de oxigenación extracorpórea era manejado con un protocolo de "reposo pulmonar" estricto, abundan en este concepto. Aunque estos últimos trabajos son muy preliminares y están limitados por la ausencia de una estandarización del manejo ventilatorio en los grupos control, lo cierto es que son prometedores los avances tecnológicos en este campo, que podría permitir en un futuro próximo implementar estrategias ventilatorias protectoras o ultraprotectoras en los pacientes con las formas más graves de SDRA, con resultados más altos en las puntuaciones de lesión pulmonar y con mayor probabilidad de muerte. La experiencia de la gripe A del años 2009, por ejemplo, resulta alentadora. 
            
      Los hallazgos que sobre el nivel de PEEP describe este trabajo no resultan sorprendentes. Se han publicado tres grandes ensayos sobre diferentes niveles de PEEP en la era del empleo de volúmenes corrientes bajos: el estudio ALVEOLI del ARDS Clinical Trials Network sobre 549 pacientes [15], el estudio Lung Open Ventilation Study (LOVS) sobre 983 pacientes [16] y el ensayo ExPress sobre casi 1000 pacientes [17]. En el estudio LOVS, las presiones meseta en el grupo de PEEP alta fueron mayores, al no ajustarse el volumen corriente para un objetivo de presiones protector, y en el ALVEOLI, el aumento de la PEEP era arbitrario y correlativo al aumento de la FiO2. Los resultados de los tres estudios muestran consistentemente que una política de aumento de la PEEP indiscriminada no modifica la supervivencia en el SDRA, aunque en el estudio ExPress se observó una menor duración de la ventilación mecánica (aunque el estudio incluía un protocolo de destete distinto) y en éste (así como en el estudio LOVS) se observó una tendencia a la mejoría de la oxigenación. En realidad, el ajuste de la PEEP es materia de controversia, en parte porque distintos pacientes sufren distintas formas de lesión pulmonar y poseen distintos niveles de PEEP "óptima" (si es que este concepto de PEEP óptima, tal y como lo manejamos, es correcto). El nivel de PEEP idóneo es difícil de estimar por cualquiera de los métodos descritos (más o menos sofisticados), fluctúa a lo largo del tiempo, depende de factores extrapulmonares como la volemia, el peso corporal, la sedación o la relajación y probablemente es muy distinto en las formas pulmonares respecto de las extrapulmonares de la enfermedad, como también distinto en la fase exudativa que en la fase fibroproliferativa del síndrome. Así por ejemplo, Talmor y col. [18] realizaron un estudio sobre 61 pacientes en el que se ajustaba el nivel de PEEP monitorizando la presión esofágica (Pes) y de este modo la presión transalveolar, en espiración y en inspiración. Así, en el grupo monitorizado con presión esofágica, se ajustaba una PEEP para una presión transalveolar espiratoria de entre 0 y 10 cmH2O y el volumen corriente para una presión transalveolar teleinspiratoria menor de 25 cmH2O (aunque finalmente esto no se tradujo en diferencias entre los grupos en términos de volumen corriente). Cuando este protocolo de ajuste de la PEEP se comparó con un ajuste de la PEEP convencional (“más FiO2, más PEEP”), se encontró que los pacientes monitorizados con Pes recibieron mayor PEEP, tuvieron mejores pO2/FiO2 y distensibilidad y mostraron una tendencia (aunque sin alcanzar la significación estadística) a una mayor supervivencia. Aunque prometedores, estos resultados no se han podido, hasta la fecha, trasladar a ensayos clínicos a gran escala. 
            
      Lo cierto es que la impresión de los clínicos que manejan estos pacientes, es que el nivel de PEEP adecuada es muy variable, que debería ser individualizado, que no es sencillo adecuarlo a pie de cama, que el concepto de “PEEP óptima” quizá se haya simplificado en exceso, y que probablemente las formas más graves y más precoces de la enfermedad, las formas de etiología extrapulmonar más que el SDRA primariamente pulmonar, y también aquellos pacientes con obesidad o aumento de la presión intra-abdominal, son las que se benefician de niveles de PEEP más altos. El trabajo de Tonelli y col. viene a confirmar esta impresión de que el mismo nivel de PEEP para todos los pacientes es una simplificación.
            
      La ventilación en decúbito prono, como paradigma de maniobra de reclutamiento alveolar, homogeneización de la ventilación alveolar y limitación del daño pulmonar inducido por el ventilador, ha sido extensamente estudiada en los últimos 20 años, y con el paso del tiempo se ha ido delimitando el paciente idóneo. No es sorprendente que finalmente se haya podido demostrar su utilidad. Un meta-análisis de diez ensayos que incluyen 1.867 pacientes [19], mostró que la ventilación en decúbito prono reduce la mortalidad en los pacientes con pO2/FiO2 inferior a 100 mmHg (RR 0,84; IC 95% 0,74-0,96; P = 0,01), pero no en los pacientes con pO2/FiO2 mayor de 100 mmHg (RR 1,07; IC 95% 0,93-1,22; P = 0,36). El reciente estudio PROSEVA [1] reclutó 456 pacientes con pO2/FiO2 < 150 y FiO2 de 0,6 o más. La mortalidad a los 28 días fue del 32,8% en el grupo control frente a 16% en el grupo sometido a maniobras de ventilación en decúbito prono (estas maniobras se combinaban con una estrategia global de ventilación protectora y se aplicaban de forma precoz y prolongada y no tardíamente o por poco tiempo). Con posterioridad a este trabajo se ha publicado un nuevo metaanálisis [20], que incluye 2.119 pacientes (1.088 reciben ventilación en decúbito prono). En este metaanálisis, las maniobras de prono no se asocian significativamente con el riesgo de muerte (RR 0,83; IC 95% 0,68-1,02; P = 0,073), pero cuando se estratifica para alto o bajo volumen corriente, el prono se asocia a un descenso significativo del riesgo de muerte en los estudios en los que se asocia a ventilación con volúmenes corrientes bajos (RR 0,66; IC 95% 0,50-0,86; P = 0,002). Precisamente el estudio PROSEVA es el que emplea de forma sistemática volúmenes más bajos.
            
      Aspectos como el momento del inicio del prono, la duración del mismo o su asociación selectiva con otras maniobras como un nivel de PEEP elevado o maniobras de reclutamiento, no ha sido específicamente explorado en ensayos controlados, aunque el análisis de los ensayos previos sugiere que el empleo precoz y prolongado es favorable. 
            
      El trabajo de Papazian [3] sobre relajación neuromuscular durante las primeras 48 horas de soporte ventilatorio en pacientes con SDRA grave, y su posterior confirmación en un meta-análisis [21] es interesante, más allá de sus resultados estadísticos y la interpretación y validez externa de estos resultados, por el hallazgo de una menor secreción de citoquinas proinflamatorias en los pacientes relajados temprana y transitoriamente, y de una menor mortalidad tardía, que podría sugerir una menor ocurrencia de biotrauma y disfunción multiorgánica.
            
      Este trabajo de Tonelli no comenta algunos grandes ensayos del ARDS Network (el ensayo sobre los esteroides o los ensayos sobre el manejo hemodinámico), al tratarse de trabajos que no objetivan de forma categórica beneficio o perjuicio de las maniobras estudiadas. Así, aspectos tan interesantes y citados como el manejo de la volemia o el uso de esteroides no son discutidos. Ello refleja cómo, pese a su interés, quizá no se han diseñado los trabajos necesarios para zanjar la controversia. Creo que esto es especialmente el caso de las conclusiones del estudio FACTT, que finalmente reclutó pacientes con quizá menor gravedad de la esperable.
            
      En resumen, el trabajo de Tonelli, aunque nos deje una cierta sensación inicial de confusión, nos recuerda lo que debemos hacer sin lugar a dudas (empleo de volúmenes bajos, y ventilación en decúbito prono en los pacientes más graves), lo que es probable que tengamos que hacer, a la espera de ensayos de mejor calidad y mayor tamaño (empleo de PEEP alta y relajación neuromuscular precoz y breve), y lo que no debemos hacer (ventilación de alta frecuencia). 
            
      Pero más allá de este recordatorio, como comentan Villar, Kacmarek y Guerin en el editorial acompañante [22], este trabajo nos señala que la investigación clínica en el SDRA adolece de dos grandes defectos que dificultan el avance en el conocimiento del manejo óptimo: la heterogeneidad en las poblaciones estudiadas y la ausencia de estandarización en la estimación de la mortalidad.
            
      De acuerdo con ellos, pensamos que hay que diseñar estudios en los que se estratifique a los pacientes por gravedad (no basta la definición clásica de SDRA, quizá tampoco sean suficientes los criterios de la definición de Berlin), probablemente haya que estratificar a los pacientes por el momento evolutivo y quizá haya que distinguir entre formas pulmonares y extrapulmonares de SDRA. Si no se diseñan estudios en los que sólo se incluyan pacientes con las formas más graves de SDRA, la eficacia de muchas maniobras puede quedar diluida por el buen pronóstico global de los pacientes. Por otra parte, sería interesante que se diseñaran estudios en los que el nivel de PEEP se aplicara con alguna base fisiológica y/o radiológica.
            
      Igualmente, es interesante que se informe de objetivos de supervivencia a largo plazo y no meramente de mejorías de supervivencia en UCI, si bien es cierto que no debemos despreciar como inútiles mejorías de objetivos secundarios en pacientes de tan alta complejidad y cuya evolución final depende de tantos factores, incluso algunos no mensurables.
            
      Para concluir, creemos que (como en otros campos de la Medicina Intensiva), la ausencia de biomarcadores fácilmente medibles limita la correcta estratificación del riesgo y una clasificación etiopatológica más precisa de este síndrome. Cualquier esfuerzo por racionalizar desde una base fisiopatológica el diseño de estudios clínicos en SDRA (como también, por ejemplo, en el síndrome séptico), será bienvenido, y con probabilidad ayudará a detectar maniobras/fármacos útiles para unos pacientes e ineficaces o incluso dañinas para otros. Probablemente el ensayo de nuevas terapias sobre una población tan heterogénea, fisiopatológicamente diversa y sometida a tantas variables distintas (monitorización de la volemia o medición del edema pulmonar, estrategias de analgo-sedación, protocolos de destete, presencia o ausencia de sepsis, etc), resultará en fracasos reiterados que quizá no signifiquen tanto futilidad como un mal diseño del estudio. 
            
      Mientras tanto, parece evidente que adherirse de forma insistente a los principios de la ventilación protectora (entendida en su sentido más amplio, incluyendo la instauración precoz de la ventilación en decúbito prono en los casos más graves) y utilizar los modos y herramientas para monitorizar correctamente el nivel de PEEP, continúa siendo la base del manejo de este importante grupo de pacientes.
         
      Alejandro Moneo González
      Hospital Clínico San Carlos, Madrid.
      © REMI, http://medicina-intensiva.com. Julio 2014.
             
      Bibliografía
      1. Guerin C, Reignier J, Richard JC et al. Prone positioning in severe acute respiratory syndrome. N Engl J Med 2013; 368: 2159-2168.
      2. Mancebo J, Fernández R, Blanch L et al. A multicenter trial of prolongad prone ventilation in severe acute respiratory distress syndrome. Am J Respir Crit Care Med 2006; 173: 1233-1239.
      3. Papazian L, Forel JM, Gacouin A et al. Neuromuscular blockers in early acute respiratory distress syndrome. N Engl J Med 2010; 363; 1107-1116.
      4. Villar, J, Kacmarek, RM, Pérez-Méndez, L et al. A high positive end-expiratory pressure, low tidal volume ventilatory strategy improves outcome in persistent acute respiratory distress syndrome: A randomized, controlled trial. Crit Care Med 2006; 34: 1311-1318.
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      12. Parsons P, Eisner M, Thompson B, et al. Lower tidal volume ventilation and plasma cytokine markers of inflammation in patients with acute lung injury. Crit Care Med 2005; 33: 1-6.
      13. Zimmermann M, Bein T, Arlt M et al. Pumpless extracorporeal interventional lung assist in patients with acute respiratory distress syndrome: A prospective pilot study. Crit Care 2009;13:R10.
      14. Peek GJ, Mugford M, Tiruvoipati R, et al. Efficacy and economic assessment of conventional ventilatory support versus extracorporeal membrane oxygenation for severe adult respiratory failure (CESAR): a multicentre randomised controlled trial. Lancet 2009; 374.
      15. Brower RG, Lanken PN, MacIntyre N et al. Higher versus lower PEEP in patients with ARDS. N Engl J Med 2004; 351: 327-336.
      16. Meade MO, Cook DJ, Guyatt GH et al. Ventilation strategy using low tidal volumes, recruitment maneuvers, and high positive end-expiratory pressure for acute lung injury and acute respiratory distress syndrome: a randomized controlled trial. JAMA 2008; 299: 637-645.
      17. Mercat A, Richard JC, Vielle B et al. Positive end-expiratory pressure setting in adults with acute lung injury and acute respiratory distress syndrome: a randomized controlled trial. JAMA 2008; 299: 646-655.
      18. Talmor D, Sarge T, Malhotra A et al. Mechanical ventilation guided by esophageal pressure in acute lung injury. N Engl J Med 2008; 359: 2095-2104. 
      19. Sud S, Friedrich JO, Taccone P et al. Prone ventilation reduces mortality in patients with acute respiratory failure and severe hypoxemia: systematic review and meta-analysis.Intensive Care Med 2010; 36: 585-599. 
      20. Beitler JR, Shaefi S, Montesi SB et al. Prone positioning reduces mortality from acute respiratory distress syndrome in the low tidal volume era: a meta-analysis. Intensive Care Med 2014; 40: 332-341. 
      21. Alhazzani W, Alshahrani M, Jaeschke R et al. Neuromuscular blocking agents in acute respiratory distress syndrome: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Crit Care 2013; 17: R43. 
      22. Villar J, Kacmarek RM, Guérin C. Clinical trials in patients with the acute respiratory distress syndrome: Burn after reading. Intensive Care Med 2014; 40: 900-902.
                    

      REMI 1922. Ensayos clínicos terminados y no publicados

      Artículo original: Non-publication of large randomized clinical trials: cross sectional analysis. Jones CW, Handler L, Crowell KE, Keil LG, Weaver MA, Platts-Mills TF. BMJ 2013; 347: f6104.  [Resumen] [Artículos relacionados] [PDF]
             
      Introducción: Los ensayos clínicos aleatorizados son fundamentales para avanzar en el conocimiento científico. La realización de estos ensayos depende de la generosidad de los pacientes para participar y asumir los riesgos de una nueva hipótesis. La justificación ética para asumir estos riesgos es que la sociedad recogerá los beneficios derivados de los resultados de estos ensayos. Para intentar delimitar estos riesgos, los pacientes disponen de una serie de medidas de protección [1, 2]. Una de ellas implica la inscripción de los ensayos en registros gubernamentales de acceso libre (ClinicalTrials.gov en los Estados Unidos y EU Clinical Trials Register en Europa). El objetivo de este estudio fue evaluar la frecuencia de ensayos clínicos inscritos y luego no publicados.
            
      Resumen: Se incluyeron aquellos ensayos clínicos con implicación de medicamentos y más de 500 participantes, realizados entre 1999 y 2009 e inscritos en el registro ClinicalTrials. A finales del año 2012, se realizó una búsqueda bibliográfica (PubMed, Google Scholar y Embase) con vistas a localizar los resultados de dichos ensayos. De los 585 ensayos registrados, 171 (29%) permanecían sin publicar en revistas biomédicas. Entre los ensayos no publicados, los patrocinados por la industria eran más frecuentes (150/468, 32%) que los no patrocinados (21/117, 18%), P = 0,003.
            
      Comentario: Este estudio pone de relieve que la no publicación de ensayos clínicos es frecuente. Los motivos pueden ser dos. Falta de motivación por parte de los investigadores o de los patrocinadores ante resultados no deseados (lo más probable), o negativa de las revistas a publicar resultados negativos (menos probable en ensayos de esta magnitud [3, 4]). El no disponer de estos resultados produce al menos un sesgo de publicación, una falta de consideración ética con los pacientes que aceptaron participar en los ensayos y asimismo con los organismos públicos que financiaron, en caso de hacerlo, la realización del ensayo.
             
      Ferran Roche Campo
      Hospital de Tortosa Verge de la Cinta, Tarragona.
      © REMI, http://medicina-intensiva.com. Diciembre 2013.
            
      Enlaces:
      1. The revision of the Declaration of Helsinki: past, present and future. Carlson RV, Boyd KM, Webb DJ. Br J Clin Pharmacol 2004; 57: 695-713. [PubMed] [PDF]
      2. Informed consent: a dialogic praxis for the research. Mondragón-Barrios L. Rev Invest Clin 2009; 61: 73-82. [PubMed] [PDF]
      3. Drotrecogin alfa (activated) in adults with septic shock. Ranieri VM, Thompson BT, Barie PS, Dhainaut JF, Douglas IS, Finfer S, Gårdlund B, Marshall JC, Rhodes A, Artigas A, Payen D, Tenhunen J, Al-Khalidi HR, Thompson V, Janes J, Macias WL, Vangerow B, Williams MD; PROWESS-SHOCK Study Group. N Engl J Med 2012; 366: 2055-2064. [PubMed]
      4. A randomized trial of glutamine and antioxidants in critically ill patients. Heyland D, Muscedere J, Wischmeyer PE, Cook D, Jones G, Albert M, Elke G, Berger MM, Day AG; Canadian Critical Care Trials Group. N Engl J Med 2013; 368: 1489-1497. [PubMed]
      Búsqueda en PubMed:
      • Enunciado: No publicación de ensayos clínicos 
      • Sintaxis: “Non publication” AND “clinical trials” 
      • [Resultados]
                  

      REMI 1691. Adrenalina en la parada cardiaca extrahospitalaria

      Artículo original: Effect of adrenaline on survival in out-of-hospital cardiac arrest: A randomised double-blind placebo-controlled trial. Jacobs IG, Finn JC, Jelinek GA, Oxer HF, Thompson PL. Resuscitation 2011; 82: 1138-1143. [Resumen] [Artículos relacionados]

      Introducción: A pesar de ser un tratamiento estándar desde hace décadas en el manejo de la parada cardiaca [1], existe escasa evidencia sobre la influencia en la supervivencia del uso de la adrenalina (ADR). En las recomendaciones 2010 del ILCOR se identificó la necesidad de realizar ensayos clínicos sobre el uso de fármacos en el tratamiento de esta situación [2].

      Resumen: Ensayo clínico de ADR frente a placebo en casos de parada cardiaca extrahospitalaria (PCEH) realizado en Australia por un servicio de emergencias médicas atendido por paramédicos. La supervivencia al alta hospitalaria fue objetivo primario, y la recuperación de la circulación espontánea (RCE) objetivo secundario. Tanto el placebo como la ADR (1 mg) se administraron cada tres minutos hasta un máximo de 10 dosis. Durante el periodo de estudio de 38 meses se incluyeron 534 pacientes (edad media 65 años, 73% hombres), 262 en el grupo placebo y 272 en el grupo ADR. Las características de ambos grupos en cuanto a edad, sexo y realización de RCP por testigos fueron similares. Hubo ritmo desfibrilable (DF) en el 46% de los pacientes; 51% recibieron RCP por testigos. La RCE fue del 8,4% en grupo placebo y del 23,5% en grupo ADR (OR 3,4; P < 0,001). El ingreso al hospital fue del 13,0% en grupo placebo y del 25,4% en grupo ADR (OR 2,3; P < 0,001). La supervivencia al alta hospitalaria fue del 1,9% en grupo placebo y del 4% en grupo ADR (OR 2,2; P = 0,15). Aunque significativo en ambos grupos, el efecto de ADR en la RCE fue más marcado en los ritmos no DF (OR 6,9; P < 0,001) que en los ritmos DF (OR 2,4; P = 0,009).

      Comentario: Se trata del primer estudio en humanos, comparando el uso de ADR frente a placebo en PCEH, que demuestra que la ADR fue significativamente mejor para conseguir RCE, aunque no para mejorar la supervivencia al alta hospitalaria. La RCE debe considerarse un importante objetivo clínico, puesto que en la supervivencia pueden influir otras intervenciones [3, 4]. Como limitaciones del estudio cabrían destacar los problemas en el reclutamiento por cuestiones éticas del personal del servicio que realizó el estudio, la falta de valoración de la calidad de la RCP y la concreción del momento en que se administró la ADR. Ya entre las recomendaciones europeas y americanas del 2010 existen diferencias sobre el momento de aplicar la ADR en los ritmos DF. En las del ERC tras tres descargas y en las de la AHA tras una descarga y dos minutos de RCP [5]. Por tanto, se confirma la utilidad de la ADR en la PCEH, aunque nuevos estudios deberían determinar la dosis y el momento óptimos de su administración.

      Juan B. López Messa
      Complejo Asistencial de Palencia
      © REMI, http://medicina-intensiva.com. Octubre 2011.

      Enlaces:
      1. European Resuscitation Council Guidelines for Resuscitation 2010. Section 1. Executive summary. Nolan JP, Soar J, Zidemanc DA, Biarent D, Bossaert LL, Deakin C, et al. Resuscitation 2010; 81: 1219-1276. [PubMed]
      2. Novedades en soporte vital avanzado. Pérez-Vela JL, López-Messa JB, Martín-Hernández H, Herrero-Ansola P. Med Intensiva 2011; 35: 373-387. [PubMed]
      3. Minimizing pre- and post-defibrillation pauses increases the likelihood of return of spontaneous circulation (ROSC). Sell RE, Sarno R, Lawrence B, Castillo EM, Fisher R, Brainard C, et al. Resuscitation 2010; 81: 822-825. [PubMed]
      4. Manejo del síndrome posparada cardiaca. Martín-Hernández H, López-Messa JB, Pérez-Vela JL, Molina-Latorre R, Cárdenas-Cruz A, Lesmes-Serrano A, et al. Med Intensiva 2010; 34: 107-126. [PubMed]
      5. Novedades en resucitación. Presentación. López-Messa JB. Med Intensiva 2011; 35: 246-248. [PubMed]
      Búsqueda en PubMed:
      • Enunciado: Ensayos clínicos con adrenalina en el paro cardiaco
      • Sintaxis: "epinephrine"[mh] AND "heart arrest"[mh] AND randomized controlled trial[ptyp]
      • [Resultados]

      Noticias. Registro Europeo de Ensayos Clínicos

      La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) informa de la entrada en funcionamiento del Registro Europeo de Ensayos Clínicos “EU Clinical Trials Register”, gestionado por la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA).

      Permite acceder a la información sobre ensayos clínicos con medicamentos autorizados en los 27 estados miembros de la Unión Europea, Islandia, Liechtenstein y Noruega.

      La información procede de la base de datos europea de ensayos clínicos, EudraCT. Esta información es proporcionada por los promotores de los ensayos clínicos y forma parte de la solicitud de autorización que presentan a cada una de las autoridades nacionales competentes en materia de ensayos clínicos para llevar a cabo los mismos, en el caso de España, la AEMPS.

      El Registro Europeo de Ensayos Clínicos es el equivalente europeo del americano "Clinicaltrials.gov", del instituto nacional de la salud de Estados Unidos de América.

      Redacción REMI
      ©REMI, http://remi.uninet.edu. Marzo 2011.

      REMI 1615. Publicación de los conflictos de intereses en los metaanálisis

      Artículo original: Reporting of conflicts of interest in meta-analyses of trials of pharmacological treatments. Roseman M, Milette K, Bero LA, Coyne JC, Lexchin J, Turner EH, Thombs BD. JAMA 2011; 305(10): 1008-1017. [Resumen] [Artículos relacionados

      Introducción: Está demostrado que los conflictos de intereses pueden influir en el marco de la investigación a través de la decisión de los temas a investigar, el diseño de los estudios, el análisis de los datos y la interpretación de los hallazgos. Además puede influir en la decisión de la publicación de los resultados. Por todo ello, existen unas guías que recomiendan a los autores la revelación de esos posibles conflictos de intereses. Esta misma norma también está vigente para los autores de un metanálisis, sin embargo, no hay recomendaciones sobre la publicación de los conflictos de intereses de los distintos ensayos clínicos cuando éstos son agregados en un metanálisis. El objetivo de este estudio es investigar si se publican esos datos en los metanálisis sobre tratamientos farmacológicos sometidos a patentes y publicados en revistas biomédicas de alto factor de impacto. 

      Resumen: Se seleccionaron los 3 metanálisis más recientes publicados entre enero y octubre de 2009 en cada revista de medicina general con un factor de impacto de al menos 10, en las revistas de mayor factor de impacto de cada una de las 5 áreas médicas con mayor impacto económico y en la Cochrane Database of Systematic Reviews. Se revisaron 29 metanálisis que incluían 509 ensayos clínicos aleatorizados (ECA). Solo 2 de ellos comunicaron las fuentes de financiación de los ECA y ninguno publicó los lazos entre los autores y la industria farmacéutica. De los 318 ECA que comunicaron fuentes de financiación, en el 69% de los casos fueron procedentes de la industria farmacéutica, y de los 132 que publicaron financiación de los autores, en el 60% de los casos uno o más de ellos tenía lazos con la industria. En 7 de los metanálisis revisados, el 100% de los ECA incluidos declaraban al menos un tipo de conflicto de intereses; sin embargo, solo uno de esos 7 publicó las fuentes de financiación y ninguno los lazos entre el autor y la industria. 

      Comentario: El hallazgo principal de este estudio es que, aunque es cada vez más frecuente la publicación de las fuentes de financiación de los ensayos clínicos y de los conflictos de intereses de sus autores, esta información se pierde casi sistemáticamente cuando sus resultados son agregados en un metanálisis. En los dos metanálisis de este estudio en que ésto fue tenido en cuenta, la información se recogió en un lugar muy poco visible. Finalmente, tampoco se consideraron estos datos como potencial fuente de sesgo de los resultados cuando se valoró la calidad de cada ensayo individual. La principal debilidad de este trabajo es la relativamente pequeña muestra que estudia y el sesgo de su procedencia. 

      Ramón Díaz-Alersi 
      Hospital U. Puerto Real, Cádiz 
      ©REMI, http://remi.uninet.edu. Marzo 2011. 

      Enlaces:
      1. CONSORT 2010 explanation and elaboration: updated guidelines for reporting parallel group randomised trials. Moher D, Hopewell S, Schulz KF, Montori V, Gøtzsche PC, Devereaux PJ, Elbourne D, Egger M, Altman DG. BMJ 2010; 340: c869. [PubMed] [Texto completo

      Búsqueda en PubMed
      • Enunciado: Revisiones sobre conflictos de intereses y sesgo 
      • Sintaxis: conflict of interest AND bias AND Review[ptyp] 
      • [Resultados]

      REMI 2354. Factores pronósticos de la parada cardiaca recuperada

      ARTÍCULO ORIGINAL: Predictores de mortalidad y función neurológica en pacientes de UCI que se recuperan de una parada cardíaca: estudio pros...