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REMI 2315. Limitación del esfuerzo terapéutico en las UCI españolas

ARTÍCULO ORIGINAL: Factores relacionados con la limitación del tratamiento de soporte vital en las primeras 48 horas de ingreso en unidades de cuidados intensivos: estudio multicéntrico. Blázquez V, Rodríguez A, Sandiumenge A, Oliver E, Cancio B, Ibañez M, Miró G, Navas E, Badía M, Bosque MD, Jurado MT, López M, Llauradó M, Masnou N, Pont T, Bodí M. Med Intensiva. 2019; 43(6): 352-361. [Resumen] [Artículos relacionados]
  
INTRODUCCIÓN: La limitación del esfuerzo terapéutico (LET) es una práctica cada vez más utilizada en las UCI cuando el paciente no tiene prácticamente posibilidades de sobrevivir y, si lo hace, podría quedar severamente limitado. El presente trabajo se aproxima a la realidad de esta medida en nuestras UCI.
  
RESUMEN: Se realiza un estudio prospectivo durante 4 meses en 11 UCI españolas, analizándose porcentaje de pacientes a los que se realiza LET, en qué casos se realiza precozmente y factores asociadas con ello. En estos 4 meses ingresaron 3.335 pacientes, falleciendo 344, de los cuales en el 71,8% de realizó alguna medida de LET. Del total de pacientes ingresados se realizó LET en el 9,8% de los pacientes con una mortalidad en dichos pacientes de 66,6% intra UCI y hospitalaria del 75,8%. El tipo de LET fue: “no administrar medidas” (drogas vasoactivas, ventilación mecánica invasiva, etc.): 70,9%; retirar medidas 22,7%; órdenes de no resucitar 4,6%; y tratamiento intensivo condicionado: 1,8%. El equipo médico obtuvo consenso respecto a la LET en el 97,2% de los casos. El tiempo medio hasta realizar LET fue de 2 días (0-7). En el análisis multivariante, se asociaron con LET precoz: puntuación mayor en la escala de Rankin (OR 2,5; IC 95% 1,5-4,4) y ser hospital sin programa de trasplantes (OR 0,49; IC 95% 0,18-0,93). La edad y comorbilidad (salvo EPOC), no mostraron diferencias significativas respecto a LET precoz. Mientras que la “veteranía” del equipo médico sí se asoció con LET precoz.
  
COMENTARIO: En un estudio multicéntrico reciente del grupo español de bioética [1] se observó que en el 41,3% de los pacientes que fallecieron en UCI, se aplicó algún modo de LET, aunque probablemente la cifra infraestima la realidad, pues sólo 1/5 de los pacientes fallecidos recibieron RCP, con lo que razonablemente la LET “de facto” fue superior. En el presente trabajo, al 71,8% de los pacientes que fallecieron en UCI se les aplicó LET, bastante en consonancia con los datos de las UCI de otros países europeos.
  
Antonio García Jiménez
Hospital Arquitecto Marcide, Ferrol, A Coruña.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Agosto 2019.
      
ENLACES:
  1. End of life critical patients: a multicenter study in Spanish intensive care units. Estella A, Martín MC, Hernández A, Rubio O, Monzón JL, Cabré L, Grupo de trabajo bioética SEMICYUC. Med Intensiva 2016; 40: 448-450. [PubMed]
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  • Enunciado: Limitación del esfuerzo terapéutico en UCI
  • Sintaxis: limitation life support intensive care unit
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REMI 2201. ¿Qué opinan los profesionales sobre la limitación de tratamientos de soporte vital?

ARTÍCULO ORIGINAL: Opinión de los profesionales de una unidad de cuidados intensivos sobre la limitación del esfuerzo terapéutico. González-Castro A, Azcune O, Peñasco Y, Rodriguez JC, Domínguez MJ, Rojas R. Rev Calid Asist 2016; 31(5): 262-266. [Resumen] [Artículos relacionados]
  
INTRODUCCIÓN La decisión de limitación de tratamientos de soporte vital (LTSV) tiene como principal objetivo evitar la obstinación terapéutica cuando el paciente ha llegado al final de la vida. Existen puntos de mejora de este proceso que es preciso analizar, siendo de vital importancia qué opinión tienen los profesionales de la UCI sobre la LTSV.
   
RESUMEN: Estudio realizado en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla durante tres meses en 2014. Se realizó una encuesta a 70 profesionales de distintas categorías que trabajaban en la Unidad. El cuestionario analizaba ítems sociodemográficos e ítems para valorar la ética, conocimiento e información que los encuestados tenían de la LTSV. Hubo un total de 65 encuestas válidas. El 81,5% eran mujeres, rango de edad 45-55 años, el 30,7% tenían una edad inferior a los 35 años. Casi el 40% tenían una experiencia profesional en UCI mayor de 20 años. El 42% eran médicos (20% MIR), 40% enfermeros y 17% auxiliares de enfermería. El 98% de los encuestados estaban a favor de la LTSV, aunque el 28% lo consideraban un tipo de eutanasia (activa o pasiva) y el 77% no entendían que es lo mismo no iniciar un nuevo tratamiento que retirar un tratamiento ya instaurado. Un porcentaje significativo desconocían que la decisión de no ingreso en UCI, las órdenes de no resucitación cardiopulmonar, las medidas condicionadas y no iniciar medidas invasivas eran distintos niveles asistenciales. Cuando se valoró quién debía tomar la decisión de realizar LTSV, la mayoría de los encuestados (52%) creían que debería ser tomada en consenso por un equipo multidisciplinar. No se dio importancia al coste económico. La ventilación mecánica invasiva fue la medida más valorada como soporte a retirar en último lugar (78%).
   
COMENTARIO: Llama la atención del estudio que siendo la LTSV una práctica habitual de los profesionales, casi el 30% opinaron que es un tipo de eutanasia y que el 77% de los encuestados piensen que no es lo mismo no iniciar un tratamiento que retirar un tratamiento ya instaurado, así como el desconocimiento de los distintos niveles asistenciales en los pacientes para realizar LTSV. La calidad de vida es un dato subjetivo, por tanto, conocer el pronóstico del motivo de ingreso, las limitaciones tanto físicas como psíquicas al alta y los valores de los pacientes, es un dato importante para ayudar al clínico a la toma de decisiones. Llama la atención del estudio la poca importancia dada al coste económico de los tratamientos al final de la vida. Los datos muestran que se precisa mayor información y formación en los profesionales para la mejora de este proceso asistencial.

Encarnación Molina Domínguez
Hospital General Universitario de Ciudad Real.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Febrero 2017.
       
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  1. Limitation of life-sustaining treatment in patients with prolonged admission to the ICU. Current situation in Spain as seen from the EPIPUSE Study. Hernández-Tejedor A, Martín Delgado MC, Cabré Pericas L, Algora Weber A; Members of the study group EPIPUSE. Med Intensiva. 2015 Oct;39(7):395-404. [PubMed]
  2. Analysis of needs of the critically ill relatives and critical care professional's opinion. Sánchez-Vallejo A, Fernández D, Pérez-Gutiérrez A, Fernández-Fernández M. Med Intensiva. 2016 Dec;40(9):527-540. [PubMed]
  3. Perceptions about end of life treatment in Argentina, Brazil and Uruguay intensive care units. Moritz RD, Deicas A, Rossini JP, Silva NB, Lago PM, Machado FO. Rev Bras Ter Intensiva. 2010 Jun;22(2):125-32. [PubMed]
  4. [Perspective of intensive care nursing staff on the limitation of life support treatment]. Vallés-Fructuoso O, Ruiz-de Pablo B, Fernández-Plaza M, Fuentes-Milá V, Vallés-Fructuoso O, Martínez-Estalella G. Enferm Intensiva. 2016 Oct - Dec;27(4):138-145. [PubMed]
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  • Enunciado: Limitación del tratamiento de soporte vital en la UCI
  • Sintaxis: Limitation of life-sustaining treatment AND ICU 
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REMI 2188. Limitación de tratamientos de soporte vital en los servicios de Medicina Interna

ARTÍCULO ORIGINAL: Limitación del esfuerzo terapéutico en pacientes hospitalizados en el servicio de Medicina Interna. García Caballero R, Herreros B, Real de Asúa D, Alonso R, Barrera MM, Castilla V. Rev Calid Asist. 2016 Mar-Apr;31(2):70-5. [Resumen] [Artículos relacionados]
   
INTRODUCCIÓN: La limitación del esfuerzo terapéutico (LET) o limitación de tratamientos de soporte vital (LTSV) son prácticas habituales en los pacientes hospitalizados, la manera en que se llevan a cabo en los Servicios de Medicina Interna es poco conocida.

RESUMEN: Estudio observacional retrospectivo de seis meses en el Hospital Universitario Fundación Alcorcón. Se incluyeron todos los pacientes fallecidos y analizan entre otras variables: edad, peso del alta (coste específico en función del GRD), deterioro cognitivo, comorbilidades, enfermedad terminal, situación de terminalidad (según los criterios de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos para pacientes oncológicos), y sedación terminal. Se denominó LET general a: órdenes de “no resucitación” (ONRCP), no ingreso en UCI y “medidas agresivas”. Las LET específicas fueron las realizadas sobre una medida concreta. Hubo un total de 2.007 pacientes ingresados, la mortalidad global fue 10,5%. Los pacientes fallecidos tenían: edad media 85 ± 9 años, peso medio 3,4 puntos ± 2,2, el 50% vivían en residencia y el 99,5% de los ingresos provenían de Urgencias. Casi el 50% eran pacientes terminales. Las principales causas de ingreso fueron: infecciones y enfermedad cardiovascular, siendo las mismas las causas del exitus. Al 83,3% de los fallecidos se les realizó LET, siendo las más frecuentes la “ONRCP”, “no maniobras agresivas” y no ingreso en UCI. Se inició sedación en la agonía en el 50.2%.
   
COMENTARIO: El estudio muestra que hubo LET en el 83,3% de los exitus y que el 50% eran pacientes terminales o con criterios de terminalidad. Respecto a la terminología, en los SMI se tiende a usar cada vez más el término LTSV en lugar de LET, aunque existen comunidades que han elaborado documentos de “cuidados al final de la vida” donde utilizan el término LET. En este estudio, las “ONRCP” y “no realización de medidas agresivas” fueron las más frecuentes decisiones de LTSV. En relación con los SMI, los pacientes tienen mayor: edad, comorbilidad, demencia avanzada, institucionalización, enfermedad terminal y terminalidad. El concepto de “medidas agresivas” no está bien definido, aunque se incluyen en él el ingreso en UCI y la realización de maniobras de RCP, aunque existen otras medidas que no están bien definidas. La decisión de LTSV debe quedar registrada en la historia clínica para ayudar a mejorar la calidad asistencial del paciente, de la familia y equipo de guardia, ayudando al médico intensivista en la toma de decisiones respecto al “no ingreso o reingreso en UCI”.
   
Encarnación Molina Domínguez
Hospital General de Ciudad Real.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Diciembre 2016.
      
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  1. The application of do not resuscitate orders and withholding treatment in patients admitted to Internal Medicine in a first level hospital. Solís-García del Pozo J, Gómez-Pérez I. Rev Calid Asist. 2013 Jan-Feb;28(1):50-5. [PubMed]
  2. A five-step protocol for withholding and withdrawing of life support in an emergency department: an observational study. Sedillot N, Holzapfel L, Jacquet-Francillon T, Tafaro N, Eskandanian A, Eyraud S, Metton P, Prost S, Serre P, Souton L. Eur J Emerg Med. 2008 Jun;15(3):145-9. [PubMed]
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  • Enunciado: Limitación del esfuerzo terapéutico en Medicina Interna
  • Sintaxis: withholding and withdrawing of life support AND internal medicine
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REMI 2186. Intensidad del tratamiento y final de la vida en el paciente anciano con traumatismo craneoencefálico grave

ARTÍCULO ORIGINAL: Intensity of treatment, end-of-life care, and mortality for older patients with severe traumatic brain injury. Lilley EJ, Williams KJ, Schneider EB, Hammouda K, Salim A, Haider AH, Cooper Z. J Trauma Acute Care Surg. 2016 Jun;80(6):998-1004. doi: 10.1097/TA.0000000000001028. [Resumen] [Artículos relacionados]
  
INTRODUCCIÓN: El traumatismo craneoencefálico (TCE) grave en la población geriátrica tiene respecto a la población joven mayor morbimortalidad, peor resultado funcional y alta probabilidad de institucionalización. La participación de la familia es muy importante para planificar el plan terapéutico y de cuidados cuando se decide la limitación de tratamientos agresivos. La Eastern Association for the Surgery of Trauma (EAST) posee recomendaciones para el manejo de pacientes geriátricos con TCE grave [1]; sin embargo, no define adecuadamente los términos utilizados para la toma de decisiones.
   
RESUMEN: Estudio retrospectivo de 4 años de los pacientes con edad ≥ 65 años y TCE grave. Analizan entre otras variables: mecanismo de producción, gravedad, días de estancia hospitalaria, decisiones al final de la vida, comorbilidades, puntuación en la escala de Glasgow para el coma (GCS) a las 72 horas y estado funcional y mortalidad al año. Los pacientes fueron clasificados en: “muerte precoz” si ocurrió antes de las 72 horas, “no respondedores y “respondedores” según el estado funcional neurológico tras el tratamiento. Aunque las guías EAST no definen dicho estado funcional, otros estudios lo definen como persistencia del estado comatoso con GCS < 8 a las 72 horas y pobre pronóstico. Hubo un total de 90 pacientes, siendo las caídas la causa más frecuente de producción del traumatismo (83%), el 32% fueron muertes precoces, 32% “no respondedores” y 34% “respondedores”. Del total de pacientes “no respondedores”, 17 fallecieron en el hospital: 65% atribuido a la lesión cerebral, insuficiencia respiratoria 24%, parada cardiaca 6% y disfunción multiorgánica (DMO) 6%. Dos pacientes del grupo “respondedores” murieron en el hospital por insuficiencia respiratoria y DMO. Al alta, un equipo multidisciplinar evaluó el estado funcional y objetivó dependencia para una o más actividades de la vida diaria (AVD) en el 100% del total de pacientes y en el 80% de los “respondedores”. No hubo ningún paciente independiente para AVD. No hubo diferencias significativas de mortalidad al año en ambos grupos de pacientes. 
  
COMENTARIO: El estudio muestra que los pacientes geriátricos con TCE grave pueden ser clasificados en “respondedores” o no “respondedores” al tratamiento, siendo en éste último grupo de pacientes los que continúan en coma con GCS < 8 puntos después de 72 horas de tratamiento y en los que el médico debería valorar la limitación de tratamientos médicos agresivos y el final de la vida, debido a la alta mortalidad y al pobre estado funcional postraumatismo. El EAST es cauto al hacer referencias a estas decisiones, ya que existe un periodo incierto en la evolución de los pacientes, de forma que es importante el debate interdisciplinar con familiares y medicina paliativa. Los tratamientos agresivos de los pacientes al final de la vida se asocian a peor calidad de asistencia y mayor coste, de ahí que se estén elaborando documentos de consenso entre familiares, médicos y paliativos para mejorar la comunicación entre los implicados en la atención del paciente. Se precisa mejor definición de “pobre pronóstico” e identificar claramente  los indicadores clínicos que ayuden a la toma de estas decisiones, así como realizar estudios en subgrupos de edad a partir de los 65 años. 
   
Encarnación Molina Domínguez
Hospital General de Ciudad Real.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Diciembre 2016.
      
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  1. EAST Practice Management Guidelines. Triage of Geriatric Trauma (2001). [HTML] [PDF]
  2. Patients with severe traumatic brain injury transferred to a Level I or II trauma center: United States, 2007 to 2009. Sugerman DE, Xu L, Pearson WS, Faul M. J Trauma Acute Care Surg. 2012 Dec;73(6):1491-9. [PubMed]
  3. Death after discharge: predictors of mortality in older brain-injured patients. Peck KA, Calvo RY, Sise CB, Johnson J, Yen JW, Sise MJ, Dunne CE, Badiee J, Shackford SR, Lobatz MA.J Trauma Acute Care Surg. 2014 Dec;77(6):978-83. [PubMed]
  4. Traumatic Brain Injury in the Elderly: Is it as Bad as we Think? Mak CH, Wong SK, Wong GK, Ng S, Wang KK, Lam PK, Poon WS. Curr Transl Geriatr Exp Gerontol Rep. 2012 Jul 6;1:171-178. [PubMed] [Texto completo]
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  • Enunciado: Pronóstico del traumatismo craneoencefálico grave en ancianos
  • Sintaxis: severe head trauma older adults prognosis
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REMI 2165. Mortalidad evitable por los sistemas de respuesta rápida: importancia de la limitación del esfuerzo terapéutico

ARTÍCULO ORIGINAL: Unexpected versus all-cause mortality as the endpoint for investigating the effects of a Rapid Response System in hospitalized patients. Brunsveld-Reinders AH, Ludikhuize J, Dijkgraaf MG, Arbous MS, de Jonge E; COMET study group. Crit Care. 2016 Jun 2;20(1):168. doi: 10.1186/s13054-016-1339-9. [Resumen] [Similar articles] [Texto completo]

INTRODUCCIÓN: Cada vez están más extendidos en los hospitales de todo el mundo los sistemas de respuesta rápida (SRR), con el objetivo de detectar y tratar precozmente situaciones de riesgo vital en los pacientes hospitalizados, lo que se espera redunde en 1) una disminución de las paradas cardiacas intrahospitalarias, 2) los ingresos en UCI no programados, y 3) la mortalidad hospitalaria [1, 2]. Sin embargo, los beneficios de los SRR, que parecen obvios, no han sido sustanciados claramente en la literatura [3]; las razones de esta falta de evidencia pueden ser muy variadas, incluyendo la manera en que se implementen dichos sistemas, pero otra razón, que aunque parece evidente no ha sido evaluada en profundidad, es que los pacientes atendidos por los SRR no se puedan beneficiar de la detección y el tratamiento precoces de la situación de riesgo vital [4, 5].
     
RESUMEN: El estudio COMET mostró que la introducción en los hospitales holandeses de SRR resultó en una disminución del desenlace compuesto de mortalidad, parada cardiaca hospitalarias e ingreso en UCI no programado [6]. El objetivo de este subestudio es evaluar los resultados de los SRR si se consideran solo los pacientes en que no existen órdenes de limitación del esfuerzo terapéutico (LET). El estudio incluyó 166.569 pacientes de 12 hospitales, y la mortalidad cruda por cualquier causa global fue menor con los ERR (OR 0,865, IC 95% 0,77-0,98), pero el beneficio fue mucho mayor si se consideraban solo los pacientes sin órdenes de LET (OR 0,557; IC 95% 0,40-0,78). De los 3.408 pacientes fallecidos en el estudio, el 85% tenían órdenes de LET en el momento de la muerte, sin que influyera en dichas órdenes la intervención de los SRR.
   
COMENTARIO: El estudio pone de manifiesto que un elevado porcentaje de los pacientes que fallecen en los hospitales tienen órdenes de LET, en los que los SRR no pueden ofrecer beneficio en términos de mortalidad, parada cardiaca o ingreso en UCI. Si excluimos los pacientes con LET, los beneficios de los SRR resultan más evidentes. Los esfuerzos de estos SRR deben dirigirse claramente a pacientes recuperables, y los equipos de respuesta pueden jugar además un papel importante en la toma de decisiones de limitación, continuación o aumento del soporte vital. Y en ello deben intervenir de manera protagonista los intensivistas.
 
Eduardo Palencia Herrejón
Hospital Universitario Infanta Leonor, Madrid.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Octubre 2016.
      
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  1. Implantación de un sistema de gestión en Medicina Intensiva basado en la seguridad del paciente gravemente enfermo durante todo el proceso de hospitalización: servicio extendido de Medicina Intensiva. Calvo Herranz E, Mozo Martin MT, Gordo Vidal F. Med Intensiva 2011; 35(6): 354-360. [PubMed]
  2. SECI (Servicio Extendido de Cuidados Intensivos): Mirando fuera de la UCI. Holanda Peña MS, Dominguez Artiga MJ, Ots Ruiz E, Lorda de Los Rios MI, Castellanos Ortega A, Ortiz Melon F. Medicina intensiva / Sociedad Espanola de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias 2011; 35(6): 349-353. [PubMed]
  3. Introduction of the medical emergency team (MET) system: a cluster-randomised controlled trial. Hillman K, Chen J, Cretikos M, Bellomo R, Brown D, Doig G, Finfer S, Flabouris A. Lancet 2005; 365(9477): 2091-2097. [PubMed]
  4. Analysis of the impact of limitation of medical treatment orders during unplanned transfers from sub-acute care to Emergency Departments. Street M, Considine J. Australas Emerg Nurs J. 2016 Feb;19(1):37-43. doi: 10.1016/j.aenj.2015.10.002. Epub 2015 Nov 18. [PubMed]
  5. Limitations of medical treatment among patients attended by the rapid response team. Jäderling G, Bell M, Martling CR, Ekbom A, Konrad D. Acta Anaesthesiol Scand. 2013 Nov;57(10):1268-74. [PubMed]
  6. Outcomes Associated With the Nationwide Introduction of Rapid Response Systems in The Netherlands. Ludikhuize J, Brunsveld-Reinders AH, Dijkgraaf MG, Smorenburg SM, de Rooij SE, Adams R, de Maaijer PF, Fikkers BG, Tangkau P, de Jonge E, Cost, Outcomes of Medical Emergency Teams Study G. Crit Care Med 2015; 43(12): 2544-2551. [PubMed]
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  • Enunciado: Revisiones sistemáticas y metaanálisis sobre sistemas de respuesta rápida
  • Sintaxis: rapid response systems a systematic review and meta-analysis 
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REMI A219. Necesidad de debate multidisciplinar sobre los aspectos éticos de la craneoplastia con vendaje compresivo

TÍTULO LARGO: FALTA EL DEBATE INTERDISCIPLINAR: MÉDICO JURÍDICO, DEONTOLÓGICO Y FILOSÓFICO, EN LA CRANEOPLASTIA CON VENDAJE COMPRESIVO COMO FORMA DE LIMITACIÓN DE TRATAMIENTOS DE SOPORTE VITAL 

AUTORES: al pie del artículo.

Es patente, tras la lectura de los artículos publicados, que el debate sobre la cuestión no está cerrado. Vaya por delante nuestro respeto hacia los autores que propusieron una argumentación ética para esta técnica, aunque discrepamos de que dicha técnica se pueda enmarcar dentro del concepto de "limitación del tratamiento de soporte vital" (LTSV) [1, 2, 3]. El cuestionamiento ha sido expresado también por otros autores [4, 5], se trata de una medida activa que conduce a la aceleración de la muerte del paciente de una determinada forma para conseguir un teórico bien social, lo que supone una rechazable instrumentación del proceso de morir. Los resultados desfavorables de diferentes procedimientos médicos y la frustración comprensible que sentimos por ello, a menudo, no se puede revertir y menos para restituir una condición que todavía empeoraría más al paciente.
   
La fundamentación se formula en términos principialistas [6], siendo muy cuestionable por presuponer y relativizar muchos conceptos, tal como hablar de la beneficencia en un enfermo que nada sabe ni se ha expresado sobre esa forma concreta de morir, obviando otros valores trascendentes del ser humano y la exigente lealtad del médico hacia el paciente, que rebasa cualquier tendencia o corriente filosófica con la que se pretenda argumentar. Por otra parte, haber conseguido un consentimiento informado no presupone validez ética a todos los actos del profesional, siendo debatida hoy la legitimidad y plenas garantías en la obtención del consentimiento por la familia o el representante legal, cuando de la obtención de órganos para trasplantes se trata. Argumentario sobre la cuestión, expuesto de forma detallada en un artículo que publicamos recientemente [7].
   
El caso clínico del paciente descrito tenía otras alternativas para no prolongar su vida mediante medios de soporte vital fútiles, alternativas que cumplirían mucho mejor con lo que conocemos por LTSV [8], y que podrían llevar también a la donación de órganos, en este caso por el procedimiento de la donación en asistolia. Además, no disponer de esta posibilidad de donación en todos los centros no justifica optar por procedimientos instrumentales orientados directamente a la muerte encefálica. La búsqueda del bien social -la donación ya lo es- no justifica cualquier posibilidad técnica por muy útil que fuera. El veto a la donación de órganos en recién nacidos anencéfalos es un ejemplo de la toma de decisiones prudentes cuando existen dudas razonables sobre el mismo [9].
   
No toda innovación supone un avance, y menos sin el debate interdisciplinar adecuado. En caso de aprobación por algunos comités de ética asistencial (nos consta que existen casos en los que se ha desaconsejado), tampoco representa una garantía moral radical, cuanto una sola orientación ética abierta al profesional, que es el responsable individual de lo que lleva a cabo. Además, el procedimiento no se enmarca en las recomendaciones de la deontología médica ni en otras recomendaciones normativas internacionales que intentan evitar la consideración del ser humano como simple medio y no como fin en sí mismo; y siempre por encima del bien social. Ni se puede justificar por el principio de doble efecto, pues no existe un efecto secundario no deseado, ni de mayor entidad que la propia muerte y se tensiona la independencia recomendable de la LTSV con respecto a la donación posterior.
    
Bajo nuestro punto de vista la cuestión necesita una reflexión más profunda, en la cual hay que incluir, además de médicos especialistas, a juristas, a expertos en ética y deontología y a filósofos conocedores de la tradición moral médica, que nos ayuden a dar pasos seguros y no solo a hacer propuestas arriesgadas de cambios procedimentales “a propósito de un caso”, y solo con la ayuda del principialismo, hoy tan contestado. Están en juego valores personales mucho más importantes y falta una deliberación deontológica, jurídica y filosófica que no se ha hecho todavía, incluso una visión legal, importante para los profesionales, por lo que pensamos muy seriamente que dichos procedimientos se deberían suspender cautelarmente. 

BIBLIOGRAFÍA
  1. Craneoplastia con vendaje. Nuevas formas de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos. Escudero D, Cofiño L, Gracia D, Palacios M, Casares M, Cabre L, P. Simón, P. Miranda, K. Martínez, S. Iribarren, I. Saralegui, R.M. Simó, B. de León,V. Español. Med Intensiva 2013; 37: 180-184. [PubMed] [Texto completo].
  2. Craneoplastia con vendaje compresivo: una medida éticamente aceptable. Saralegui I. [REMI 2016; 16(2): A216]. 
  3. En defensa de la craneoplastia con vendaje como forma de limitación del tratamiento de soporte vital. Escudero D y otros. [REMI 2016; 16(2): A217]
  4. Ética, nuevas formas de morir y donación de órganos. D. Rodríguez-Arias, J.A. Seoane, C. Ramil y N. Molins. Med Intensiva. 2014;38(3):196-198.
  5. Final de la vida y donación de órganos: una relación tensa. David Rodríguez Arias. AFDUAM 18 (2014) : 351-390.
  6. Contra la propuesta de la craneoplastia con vendaje compresivo como forma de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos. Canabal Berlanga A. [REMI 2016; 16(2): A215]
  7. Valoración ética de la craneoplastia con vendaje compresivo como forma de limitación de tratamientos de soporte vital. Canabal Berlanga A, Jara Rascón J, Gómez Rodríguez R, Abengózar Muela R, Javier Ruiz Hornillos F, Moreno Villares JM, Santiago Corchado M, Viejo Llorente LF, Abellán Salort JC, Gándara del Castillo A. Acta Bioethica 2015; 21: 183-189.
  8. Recomendaciones de tratamiento al final de la vida del paciente crítico. Monzón JL, Saralegui I, Abizanda R, Cabré L, Iribarren S, Martín MC, Grupo de Bioética de la SEMICYUC. Med Intensiva 2008; 32: 121-133. 15; 21: 183-189. [PDF]
  9. Canadian Pediatric Society Fetus and Newborn Committee during development. Use of anencephalic newborns as organ donors. Paediatrics & Child Health 2005; 10(6): 335-337.
AUTORES:
  • Alfonso Canabal Berlanga, Hospital Virgen de la Salud Toledo. 
  • José Manuel Moreno Villares, Hospital 12 de Octubre, Madrid
  • Rafael Gómez Rodríguez, Asociación Bioética de Castilla la Mancha. 
  • Manuel de Santiago Corchado, Asociación Española de Bioética y Ética Médica (AEBI). 
  • José Jara Rascón, Asociación Bioética de Comunidad de Madrid. 
  • Ricardo Abengózar Muela, Instituto Bioética de UFV, Madrid. 
  • Francisco Javier Ruiz Hornillos, Fundación Jiménez Díaz, Madrid 
  • L. Fernando Viejo Llorente, Comisión de Ética y Deontología del Colegio Médicos de Toledo y Comité Ética Asistencial del Complejo Hospitalario de Toledo
  • José Carlos Abellán Salort, Universidad Rey Juan Carlos, Madrid.
  • Álvaro Gándara del Castillo. Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL).
      

REMI A217. En defensa de la craneoplastia con vendaje como forma de limitación del tratamiento de soporte vital

Agradecemos el gran interés suscitado por nuestro trabajo “Craneoplastia con vendaje. Nuevas formas de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos” (1). El caso clínico y su correspondiente argumentario ético fueron ampliamente descritos en el artículo publicado en Medicina Intensiva [1] y en las posteriores cartas al Director [2, 3]. Ante el reciente artículo en REMI, del Dr. Canabal [4], nos gustaría hacer explícitas algunas consideraciones.
   
Como resumen para los nuevos lectores, conviene recordar que se trataba de un paciente con lesión cerebral catastrófica por TCE, en el que fracasó todo tipo de tratamiento médico y quirúrgico. Tras varios días postcraniectomía descompresiva, el paciente mantenía repetidamente una puntuación de 3 en la escala de Glasgow, midriasis bilateral arreactiva, y ausencia de otros reflejos troncoencefálicos, EEG plano en hemisferio cerebral izquierdo y presilencio en hemisferio derecho. Es decir, una situación pre-mortem sin ninguna posibilidad de recuperación. En este contexto, y de forma consensuada, el equipo médico decidió de acuerdo con la familia, una limitación de tratamiento del soporte vital (LTSV). La craniectomía descompresiva no solo no era eficaz, sino que impedía la evolución natural de su lesión cerebral hacia la muerte encefálica, perpetuando indefinida y artificialmente la agonía del paciente, de modo similar a como lo podría hacer la ventilación mecánica. Revertir el efecto de la craniectomía descompresiva mediante la reposición ósea, exigiría llevar al paciente a quirófano, algo totalmente desproporcionado e implanteable. En estas circunstancias y en buena lógica, se consideró que el vendaje pericraneal o craneoplastia con vendaje, al imitar de forma parcial la reposición ósea, podría ser considerada una forma de LTSV. 
   
La limitación del tratamiento de soporte vital, -consensuada entre los profesionales sanitarios y gestionada con el máximo acuerdo familiar- es una práctica éticamente correcta, aceptada internacionalmente por las sociedades científicas como parte fundamental de las recomendaciones de cuidados al final de la vida [5], y considerada una buen práctica clínica. La LTSV consiste en no añadir tratamientos inútiles o en retirar aquellos que únicamente actúan prolongando artificialmente la vida del paciente, y en el caso descrito, la craniectomía descompresiva representaba un tratamiento fútil al impedir la evolución natural del paciente a muerte encefálica. En estos casos, el efecto ocasionado por la craneoplastia con vendaje (aumento de la presión intracraneal), actúa de forma similar y es equivalente a la retirada de un drenaje ventricular, práctica realizada habitualmente en pacientes con lesiones cerebrales irreversibles y cuya finalidad es evitar la obstinación terapéutica. 
   
Los avances científico-técnicos han ido modificando hasta la forma de concebir y morir de un ser humano. Ello ha generado controversias y grandes debates éticos. A lo largo de la historia de la humanidad y de la medicina, los cambios conceptuales en la percepción de consideraciones éticas, han ido cambiando, pero estos cambios han sido lentos y muy laboriosos. Cambiar no es fácil. Los autores clásicos ya nos alertaban sobre la dificultad de cambiar y Ovidio expresaba esta realidad, diciendo “Nada es tan poderoso como el hábito”. La aceptación de la muerte encefálica como la muerte del individuo, fue rechazada como tal en sus inicios, y todavía hoy en día, casi 50 años después de los primeros criterios diagnósticos de la Universidad de Harvard, algunos colectivos no la aceptan. La instauración de nuevas prácticas clínicas es un proceso complejo, que requiere reflexión, debate, tiempo y también ánimo para analizar el progreso científico y ético con nuevos ojos. Con todo nuestro respeto hacia otras opiniones, en nuestro artículo argumentamos éticamente y defendemos la craneoplastia con vendaje, como una forma de LTSV. Consideramos que esta práctica clínica, en pacientes con lesiones cerebrales catastróficas e irreversibles, es una medida éticamente correcta que permite la evolución natural hacía muerte encefálica, a la vez que facilita la donación de órganos. 

Dolores Escudero, Hospital Universitario Central de Asturias.
Diego Gracia, Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid.
Lluís Cabré, Hospital de Barcelona.
Luis Ángel Cofiño, Hospital Universitario Central de Asturias.
Begoña Menéndez de León, Hospital Universitario Central de Asturias.
Pilar Miranda, Hospital Universitario 12 de Octubre, Madrid.
Rosa María Simó, Hospital Universitario Central de Asturias, Oviedo.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Febrero 2016.
     
BIBLIOGRAFÍA
  1. Craneoplastia con vendaje. Nuevas formas de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos. Escudero D, Cofiño L, Gracia D, Palacios M, Casares M, Cabre L, P. Simón, P. Miranda, K. Martínez, S. Iribarren, I. Saralegui, R.M. Simó, B. de León,V. Español. Med Intensiva 2013; 37: 180-184. [PubMed] [Texto completo]
  2. Más aclaraciones sobre la limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos. Escudero D, Martínez K, Saralegui I, Simón P. Med Intensiva 2014; 38: 197-198.
  3. Limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos en UCI. Saralegui I, Martínez K Escudero D. Med Intensiva 2014; 38: 269.
  4. Contra la propuesta de la craneoplastia con vendaje compresivo como forma de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos. Canabal Berlanga A. [REMI 2016; 16(2): A215]
  5. Recomendaciones de tratamiento al final de la vida del paciente crítico. Monzón JL, Saralegui I, Abizanda R, Cabré L, Iribarren S, Martín MC, Grupo de Bioética de la SEMICYUC. Med Intensiva. 2008; 32: 121-133.
    

REMI A216. Craneoplastia con vendaje compresivo: una medida éticamente aceptable

Como coautor del artículo "Craneoplastia con vendaje. Nuevas formas de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos" [1], criticado por el Dr. Canabal en REMI ("Contra la propuesta de la craneoplastia con vendaje compresivo como forma de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos") [2], respeto su opinión pero quiero matizar algunos aspectos a los que hace referencia.
    
La limitación de tratamientos de soporte vital (LTSV) precede a la mayoría de los fallecimientos en los servicios de Medicina Intensiva (SMI). Es una decisión consensuada entre el equipo sanitario y compartida por el paciente (mediante la expresión de sus preferencias, en ocasiones a través de la planificación de las decisiones) o sus familiares. Apenas existen ya muertes inesperadas o muertes “naturales” debidas a la evolución de una enfermedad sin intervención sanitaria alguna. En ciertos casos, una vez acordada la LTSV, es posible plantear la donación de órganos y/o tejidos: esperando la muerte encefálica como evolución de una lesión cerebral o proponiendo la donación en asistolia controlada tras la extubación terminal. En los pacientes en los que la craniectomía descompresiva es considerada fútil y se acuerda la LTSV, creemos que es aceptable la propuesta del vendaje compresivo para permitir la muerte encefálica como evolución de una lesión cerebral devastadora, de la misma manera que en otros casos se colocan los pacientes en decúbito supino a cero grados para permitir la hipertensión endocraneal. Si estas medidas son adoptadas tras el acuerdo de LTSV, se explican a los familiares y éstos lo comprenden, creemos que es una buena práctica, humana y éticamente aceptable, tanto como la donación en asistolia controlada. Siempre realizada con el máximo respeto por el paciente y sus familiares. Honesta y transparente. Claro que es “utilitarista”, como cualquier actuación enfocada al mantenimiento de un potencial donante y a la obtención de órganos y tejidos para la donación, pero efectuada con la ponderación y el respeto de valores como la calidad de vida, la solidaridad y la buena muerte. 
   
Las diversas formas de morir y las diferentes posibilidades para la donación de órganos provocan nuevos debates científicos, técnicos y éticos. La intención de nuestro artículo es argumentar éticamente una actuación encaminada a permitir la muerte encefálica y la donación de órganos una vez acordada la LTSV.
   
Dr. Iñaki Saralegui
Hospital Universitario de Álava
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Febrero 2016. 
ENLACES:

  1. Craneoplastia con vendaje. Nuevas formas de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos. Escudero D, Cofiño L, Gracia D, Palacios M, Casares M, Cabré L, Simón P, Miranda P, Martínez K, Iribarren S, Saralegui I, Simó RM, de León B y Español V. Med Intensiva 2013; 37: 180-184. [PubMed] [Texto completo]
  2. Contra la propuesta de la craneoplastia con vendaje compresivo como forma de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos. Canabal Berlanga A. [REMI 2016; 16(2): A215]
   

A215. Contra la propuesta de la craneoplastia con vendaje compresivo como nueva forma de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos

Mediante este artículo pretendo plasmar mi punto de vista discordante de consideración de la craneoplastia con vendaje compresivo como una forma correcta de Limitación de las Terapias de Soporte Vital del Esfuerzo Terapéutico (LTSV) y una crÍtica al modelo deliberativo actual en bioética.
   
MODELO DELIBERATIVO Y JUSTIFICACIÓN DE LA CRANEOPLASTIA CON VENDAJE COMPRESIVO
   
Recientemente se ha propuesto la craneoplastia con vendaje compresivo como una nueva forma de (LTSV) [1]. La argumentación expresada en la propuesta referida, se ha realizado en términos derivados del principialismo [2], como es común en la mayoría de las discusiones actuales dentro del mundo sanitario. El encaje de cualquier discusión ética en los principios básicos del principialismo, sin atender otros principios o valores importantes en Bioética, no contempla al ser humano con un valor trascendental que es inherente al mismo y se puede llegar a minimizar el debate con un proceso deliberativo casi mecánico de consideraciones, pero nos olvidamos de la consideración de la persona como ser con dignidad inherente a su existencia (por “ser”), y nuestra lealtad hacia ese principio y nuestro paciente. 
  
El principialismo ha sido útil para dilucidar algunas cuestiones de tipo práctico en la resolución de casos clínicos, pero también sabemos que carece de una visión antropológica del ser humano, le falta la base filosófica, criterios de preponderancia de unos principios respecto a otros, a pesar de que se han hecho propuestas no sin cierta arbitrariedad para establecer un orden de prelación. Además, los planteamientos dilemáticos finalmente se tienen que resolver muchas veces por los deliberantes con un relativismo participativo como un mal menor.
  
En las argumentaciones actuales de los principales debates éticos se le da un protagonismo exagerado a la autonomía, parece que con la obtención del consentimiento informado se diluyen los dilemas éticos, sin contemplar que para que la autonomía del paciente sea real, depende de la veracidad de la información, de la comprensión de la misma, la voluntariedad real y libre del sujeto, de la explicación de las alternativas, etc., además de que ésta no puede aceptarse si va en contra de la “lex artis” o la deontología profesional. Las carencias del modelo principialista se vuelven dramáticas en el abordaje de la deliberación de esta técnica en cuestión. Justificamos con este modelo actuaciones de más que dudosa corrección moral y deontológica por ser aceptadas por el paciente o sus representantes. Para mayor dificultad, la escasa presencia de voluntades o instrucciones previas y su utilidad real para solventar dilemas complejos en los cuidados al final de la vida se han manifestado insatisfactoria, lo cual nos proporciona un marco lleno de incertidumbres, por lo que en el caso tratado no es presumible hablar de beneficencia. 
  
Desde otro punto de vista como desde el personalismo [3], no podemos justificar dicha técnica por disponer de la vida de otra persona, no siendo aplicable el principio terapéutico de dicha corriente. El propio Kant, considerado como un precursor remoto del Personalismo, defendía una concepción de persona como valor absoluto. Autores posteriores ya con implicación expresa en el personalismo como Elio Sgreccia, Zubiri, Emmanuel Mounier y un largo etc. consideran que la vida llega anteriormente a la libertad; por eso, cuando la libertad suprime la vida es una libertad que se suprime a sí misma. No podemos argumentar que dicha decisión se base de forma casi única en la autonomía, en la libertad de aceptación de familiares o representantes del paciente, pues sería una forma extrema de defender un autonomismo que desprecia el valor del ser beneficente, protagonista de la relación médico-paciente, además del valor de la lealtad con el paciente que es inquebrantable, independientemente de la situación neurológica del mismo y del respeto por la vida y dignidad de las personas independientemente de su situación vital y funcional.
 
PROPUESTA DE CRANEOPLASTIA CON VENDAJE COMPRESIVO COMO FORMA DE LTSV
   
La craneoplastia con vendaje compresivo, consideramos que no se puede encuadrar en el concepto de limitación o retirada de medios de soporte vital [4], y ofrece una más que dudosa e insuficiente argumentación desde el punto de vista ético, tal y como un grupo de autores procedentes de diferentes estamentos relacionados con la bioética (clínica, asociaciones de Bioética, la Universidad y comisiones deontológicas) hemos defendido pormenorizadamente en un artículo [5, PDF] recientemente publicado en varios aspectos, los cuales resumo alguno de ellos. 
    
La situación descrita como paciente con daño cerebral profundo, con craniectomía descompresiva realizada, en el que se plantea la posible indicación de LTSV por la situación de refractariedad clínica, futilidad del tratamiento y además se considera como potencial donante de órganos, no se puede plantear como ineludible la necesidad de hacer un vendaje compresivo, sino que hay otras alternativas éticamente más correctas para que pueda ser donante de órganos y no tener que decir que le restamos al paciente el derecho de ser donante (suele ser el argumentario más frecuente). En caso de culminar el proceso con la LTSV, deberíamos seguir las recomendaciones de tratamiento al final de la vida del paciente crítico, desarrolladas por el grupo de bioética de la SEMICYUC [6] en las que se contemplan o bien retirar, suprimir o no iniciar tratamientos desproporcionados, fútiles o extraordinarios que mantiene la vida del paciente sin esperanza de mejoría y sin perspectiva vital. Entonces, una vez ocurrida la muerte del paciente y no antes, comenzaríamos con el proceso de donación en asistolia. Así es como se ha reflejado en la literatura médica y en los protocolos adecuados [7]. En ese caso, la muerte se produciría por cese de funciones cardiovasculares y respiratoria y entonces la donación se podría hacer como donación en asistolia, lo cual por cierto no está exento de dificultades de procedimiento y en el que también hay que salvaguardar la corrección en todo momento desde el punto de vista ético, teniendo que ser extremadamente escrupulosos con seguir las recomendaciones y protocolos que marcan su realización. 
   
La decisión y planeamiento de LTSV debe ser totalmente independiente y con carácter previo al planteamiento de la donación de órganos, si no estaríamos incurriendo en un posible conflicto de intereses. Pero el procedimiento de craneoplastia con vendaje compresivo que nos ocupa en este análisis crítico, se ha planteado como una modalidad de LTSV que se realiza con el objetivo de que el paciente tenga una muerte encefálica que a su vez posibilitará la donación de órganos, lo cual tensiona la independencia de ambos planteamientos, pues al plantear esa forma de hacer la LTSV desde ese momento ya es patente la consecución que es la donación y la forma de obtenerla. Se podría interpretar como una instrumentación del proceso para que la muerte culmine de una forma que nos puede convenir más (por ejemplo, porque no tenemos protocolo de donación en asistolia), lo cual, de constituir un “handicap” insalvable, no debería impedir su traslado a un centro donde se pueda ofrecer, esto evitaría tener que hacer una técnica que puede llegar a considerarse un acto médico indigno que nada lo compensa desde nuestro punto de vista. 
   
Esta circunstancia se puede interpretar como una instrumentalización del ser humano para ser medio y beneficio de otros. Además, tal y como señalábamos en el artículo referido, la fundamentación de dicha práctica desde el punto de vista del principialismo es reduccionista. Ni siquiera resulta fácil argumentar que no vulnera la beneficencia o no maleficencia, cuando no conocemos los deseos del paciente y no sabemos sus valores respecto a esa forma de morir, el cual no sabrá nunca si hay otras alternativas, estas controversias están muy bien desarrolladas en un articulo de David Rodriguez [8] que por su profundidad, recomendamos su lectura. Tal y como lo vemos, significa un cambio en las formas de afrontar los cuidados y dilemas al final de la vida, al ser una técnica activa que se realiza con el propósito principal de la consecución de la muerte de determinada forma del paciente, como es la muerte encefálica. Con propuestas como la craneoplastia con vendaje compresivo, se genera una incertidumbre y una tensión en el marco ético de los cuidados al final de la vida cuyas consecuencias son poco previsibles.
   
También es inaplicable el principio de doble efecto, rescatado por la bioética moderna de la fundamentación tomista para ser el fundamento de las medidas activas o aditivas a los tratamientos ya recibidos por el paciente. En este caso, no se puede aplicar, pues no existe un efecto secundario no deseado, ni de mayor entidad que la propia muerte convertida en objetivo, no siendo además el beneficio de la donación de órganos repercutido en el propio sujeto. 
   
La práctica de la craneoplastia con vendaje compresivo contradice conceptos del código deontológico relativos a la atención del final de la vida y de otras normas o de códigos de conducta, como la declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos que refiere que “Los intereses y el bienestar de la persona deberían tener prioridad con respecto al interés exclusivo de la ciencia o la sociedad”, lo que incluye la indisponibilidad de la vida humana a actos médicos cuestionables o incorrectos a pesar del interés social. 
   
Vivimos un momento en el que se ha instaurado en la sociedad un modo de pensar en el que se aceptan fácilmente progresos tecnológicos. Opciones éticas enmarcadas en el utilitarismo y consecuencialismo son aceptados por el bien social, el fin bueno justifica los medios. Valores como la compasión, solidaridad, entrega a una causa que conlleva la disminución del sufrimiento, compensan el precio de la incorrección de los actos. Este argumentario actualmente tan utilizado, se puede llevar al extremo y ser aplicado para justificar practicas eutanásicas, ageismo, discriminación al gran dependiente y decisiones basadas primordialmente en la calidad de vida, dando mayor protagonismo al atributo respecto a la esencia. 
   
Una mera explicación racional no "entiende” lo primordial del ser humano, su propia experiencia como alguien individual, único, irrepetible, incomunicable en cuanto al ser. Nos olvidamos del valor incuestionable de la persona, de su dignidad inherente, independiente del momento de su vida, de su enfermedad o aspecto. Esa dignidad la tiene el ser humano “per se”, con un carácter moral intrínseco e irrenunciable. De forma consecuente con este planteamiento, se visualiza como valor moral todo aquello que lleve al hombre a defender y crecer en su dignidad de persona. El valor moral conduce al bien moral, perfecciona al hombre en lo más íntimamente humano, con mayor calidad como persona. La persona humana, considerada como valor supremo, punto de referencia, fin y no medio, le impide convertirse en un objeto como tal y exige el máximo respeto y una efectiva tutela, en el terreno de la Bioética.
   
El error bajo mi punto de vista es fundamentar la moral en un encuadre filosófico inmanentista en el que las soluciones y deducciones en bioética serán fuertemente discriminantes y reduccionistas. El valor de la vida no puede ser relativo en función de acuerdos sociales, de si se obtiene un beneficio social con su sacrificio. 
   
Los médicos del entorno de los cuidados críticos, a pesar de que tengamos una labor profesional en entornos muy tecnificados, tengamos que tener una formación muy especializada y gran autoexigencia y sacrificio personal, pues percibimos una gran tensión emocional, donde la muerte está presente cada día y los dramas personales nos persiguen y rodean, no podemos renunciar a la búsqueda de la humanización de la medicina y de la verdad, que ha sido el motor del pensamiento filosófico en la historia del ser humano. 
   
Con este artículo pretendo despertar una visión diferente, seguramente poco habitual en el mundo tecnificado que nos rodea, menos posibilista o útil, quiero hacer una reflexión de que podemos seguir mejorando en la medida que nuestra gran tecnología se haga compatible con un enfoque humano, donde conviven la excelencia científica y del conocimiento con un humanismo al que no podemos renunciar para no desvirtuar nuestra razón de ser. Probablemente el utilitarismo instalado, la centralización de nuestros dilemas solo en el principialismo, despojando el debate de valores trascendentales y una visión antropológica subyacente, provocan propuestas de este tipo. Cuando el sufrimiento tiene un rostro desesperado, lo único que hace falta es una persona, seres humanos que cuidan a seres humanos con la mejor tecnología y bien formados en una Medicina humanizada. 
   
BIBLIOGRAFÍA:
  1. Craneoplastia con vendaje. Nuevas formas de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos. Escudero D, Cofiño L, Gracia D, Palacios M, Casares M, Cabré L, Simón P, Miranda P, Martínez K, Iribarren S, Saralegui I, Simó RM, de León B y Español V. Med Intensiva 2013; 37: 180-184. 
  2. Methods and principles in biomedical ethics. Beauchamp TL. J Med Ethics 2003;29:269–274 
  3. Persona humana y personalismo. Sgreccia E. Cuadernos de Bioética XXIV 2013/1ª: 115-123.
  4. Discrepancia en la utilización de la craneoplastia con vendaje como forma de limitación de tratamientos de soporte vital. Otro punto de vista. Canabal Berlanga A. Med Intensiva 2014; 38: 268-269. 
  5. Valoración ética de la craneoplastia con vendaje compresivo como forma de limitación de tratamientos de soporte vital. Canabal Berlanga A, Jara Rascón J, Gómez Rodríguez R, Abengózar Muela R, Javier Ruiz Hornillos F, Moreno Villares JM, Santiago Corchado M, Viejo Llorente LF, Abellán Salort JC, Gándara del Castillo A. Acta Bioethica 2015; 21: 183-189. [PDF]
  6. Recomendaciones de tratamiento al final de la vida del paciente crítico. Monzón Marín JL, Saralegui Reta I, Abizanda i Campos R, Cabré Pericas L, Iribarren Diarasarri S, Martín Delgado MC, Martínez Urionabarrenetxea K, Grupo de Bioética de la SEMICYUC. Med Intensiva 2008; 32: 121-133. 
 
  7. Organización Nacional de Trasplantes. Donación en Asistolia en España: Situación Actual y Recomendaciones. Documento de Consenso Nacional 2012. 
 
  8. Final de la vida y donación de órganos: una relación tensa. Rodríguez Arias D. AFDUAM 2014; 18: 351-390.
Alfonso Canabal Berlanga
Hospital Virgen de la Salud, Toledo.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Febrero 2016.
      
    

REMI 2083. Limitación del esfuerzo terapéutico en las UCI españolas

ARTÍCULO ORIGINAL: Limitación del tratamiento de soporte vital en pacientes con ingreso prolongado en UCI. Situación actual en España a la vista del Estudio EPIPUSE. Hernández-Tejedor A, Martín Delgado MC, Cabré Pericas L, Algora Weber A y miembros grupo EPIPUSE. Med Intensiva 2015; 39: 395-397. [Resumen] [Artículos relacionados]
   
INTRODUCCIÓN: En los pacientes críticos en que se estima que tienen pocas o mínimas posibilidades de sobrevivir, se aplican cada vez más en nuestras UCI diversas medidas de limitación del esfuerzo terapéutico (LET), que pueden ser desde limitar algún procedimiento (por ejemplo “no-RCP”) hasta retirar todas las medidas activas al paciente. En el presente trabajo los autores examinan la situación sobre uso de LET en las UCI españolas.
   
RESUMEN: Se realiza un estudio prospectivo observacional en 75 UCI españolas de los pacientes que llevaban más de 7 días ingresados en dichos servicios. Se analizan 589 pacientes. Se estableció alguna medida de LET en el 34,7% de los pacientes. La mortalidad hospitalaria en los pacientes en que no se acordó LET fue del 28,7% y en los que sí se acordó del 93%. La medida de LET más frecuentemente acordada fue la de no RCP: 88,2%, seguido de “no dializar”: 80%, no iniciar fármacos vasoactivos: 70%; retirar todo tratamiento activo (salvo sintomático): 57%, no ventilar 38%, etc. En la mayoría de las ocasiones fue decisión exclusiva de los médicos que atendían al paciente y tomada por unanimidad en el 87,9% de los casos, siendo consultados la familia al respecto sólo en el 4,5% de las situaciones.
   
COMENTARIO: El presente trabajo, como los propios autores refieren tiene, entre otras, la limitación de que muy probablemente hubo medidas de LET que no se transcribieron en la documentación pero sí se acordaron y realizaron, lo que probablemente infraestima el porcentaje de LET realmente acordado o realizado. El estudio actual va en línea con la tendencia observada en los servicios de UCI de cada vez más implementar medidas de LET de un nivel o de otro y documentarlas en el historial del propio paciente. 
 
Antonio García Jiménez
Hospital Arquitecto Marcide, Ferrol, A Coruña.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Octubre 2015.
      
ENLACES:
  1. Criterios para limitar los tratamientos de soporte vital al ingreso en unidad de cuidados intensivos: resultados de una encuesta multicéntrica nacional. Rubio O, Sánchez JM, Fernández R. Med Intensiva 2013; 37: 333-338. [PubMed] [Texto completo]
  2. Experiencia preliminar en la introducción de la limitación de terapias de soporte vital en la historia clínica electrónica. Poyo-Guerrero R, Cruz A, Laguna M, Mata J; Comité de Ética del Hospital Son Llatzer de Palma de Mallorca (España). Med Intensiva 2012; 36: 32-36. [PubMed] [Texto completo]
  3. Defining the practice of "no escalation of care" in the ICU. Morgan CK, Varas GM, Pedroza C, Almoosa KF. Crit Care Med 2014; 42: 357-361. [PubMed]
BÚSQUEDA EN PUBMED:
  • Enunciado: Limitación del esfuerzo terapéutico en el paciente crítico
  • Sintaxis: life-sustaining treatment limitation AND critically ill 
  • [Resultados]
 [https://www.facebook.com/medicina.intensiva2.0] [https://www.facebook.com/groups/forodeuci/]    

REMI 1867. Limitación del esfuerzo terapéutico al ingreso en la UCI

Artículo original: Criterios para limitar los tratamientos de soporte vital al ingreso en unidad de cuidados intensivos: resultados de una encuesta multicéntrica nacional. Rubio O, Sánchez JM, Fernández R. Med Intensiva 2013; 37: 333-338. [Resumen] [Artículos relacionados]

Introducción: En nuestras UCI cada vez están más implementadas las medidas de limitación del esfuerzo terapéutico (LET) cuando se valora que el paciente después de un intento terapéutico no tiene posibilidades razonables de recuperación. Otro aspecto interesante es el de los pacientes con LET desde su ingreso, que un trabajo previo cifraba en torno al 1% de los pacientes que ingresan en UCI [1]. El presente artículo analiza este aspecto.

Resumen: Se realizó un encuesta estructurada que se remitió a 90 UCI de otros tantos hospitales españoles. Respondieron a dicha encuesta 43 (48%) UCIs. En el 93% de las unidades se ingresaba a pacientes con LET de entrada. Los ítems que más condicionaban la catalogación como paciente con LET a su ingreso fueron : a) presencia de una enfermedad crónica previa avanzada (95%), b) respeto a las voluntades anticipadas del paciente (95%), c) la limitación funcional previa (85%) y d) futilidad prevista (82%). Las UCI que se encontraban habitualmente “sin camas libres” y aquellas que tenían elaborados criterios restrictivos de ingreso en UCI respondieron que ingresaban menos a pacientes con LET de entrada.

Comentario: El presente trabajo da una buena instantánea de cómo hacemos en nuestras UCI y qué valoramos a la hora de plantear el ingreso en ellas de pacientes con LET desde su inicio. El trabajo tiene las limitaciones propias de su diseño en el sentido que es una encuesta de opinión, que fue respondida por menos del 50% de las UCI a las que se remitió, fue respondida por un médico del servicio y no por la globalidad del staff de cada UCI y las respuestas en una encuesta con frecuencia “sobreestiman” lo que hacemos en la vida real. En cualquier caso es un trabajo original en su diseño y que concuerda bastante con los “ítems” que se manejan a la hora de LET en la evolución de un paciente en UCI y que pueden extrapolarse, algunos de dichos “ítems”, al momento de la decisión de ingreso de un paciente en UCI.

Antonio García Jiménez
Hospital Arquitecto Marcide, Ferrol, A Coruña.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Julio 2013.

Enlaces:
  1. Fernández R, Baigorri F, Artigas A. Limitación del Esfuerzo terapéutico en Cuidados Intensivos ¿Ha cambiado en el siglo XXI? Med Intensiva. 2005; 29: 338-341.
Búsqueda en PubMed:
  • Enunciado: Limitación del esfuerzo terapéutico en el enfermo crítico
  • Sintaxis: withholding withdrawing life support critically ill
  • [Resultados]
  

REMI 2354. Factores pronósticos de la parada cardiaca recuperada

ARTÍCULO ORIGINAL: Predictores de mortalidad y función neurológica en pacientes de UCI que se recuperan de una parada cardíaca: estudio pros...