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REMI 2322. Vitamina C en pacientes con sepsis y SDRA

ARTÍCULO ORIGINAL: Effect of Vitamin C Infusion on Organ Failure and Biomarkers of Inflammation and Vascular Injury in Patients With Sepsis and Severe Acute Respiratory Failure: The CITRIS-ALI Randomized Clinical Trial. Fowler AA 3rd, Truwit JD, Hite RD, Morris PE, DeWilde C, Priday A, Fisher B, Thacker LR 2nd, Natarajan R, Brophy DF, Sculthorpe R, Nanchal R, Syed A, Sturgill J, Martin GS, Sevransky J, Kashiouris M, Hamman S, Egan KF, Hastings A, Spencer W, Tench S, Mehkri O, Bindas J, Duggal A, Graf J, Zellner S, Yanny L, McPolin C, Hollrith T, Kramer D, Ojielo C, Damm T, Cassity E, Wieliczko A, Halquist M. JAMA. 2019 Oct 1;322(13):1261-1270. [Resumen] [Artículos relacionados]
 
INTRODUCCIÓN: Los pacientes con sepsis, especialmente los que presentan shock séptico y fallo multiorgánico, presentan niveles disminuidos de vitamina C, cofactor importante en múltiples procesos fisiológicos implicados en la respuesta del organismo a la infección [1, 2]. La administración de dosis relativamente altas de vitamina C en pacientes con sepsis se considera segura [3, 4], y se trata de un fármaco barato y ampliamente disponible. En estudios observacionales [5] se han encontrado beneficios clínicos importantes, pero la efectividad de la vitamina C en la sepsis no se ha evaluado hasta ahora de forma rigurosa.
    
RESUMEN: Se llevó a cabo un ensayo clínico aleatorizado multicéntrico y doble ciego que incluyó a 167 pacientes de 7 UCI de Estados Unidos entre 2014 y 2017, que presentaban sepsis (con criterios de síndrome de respuesta inflamatoria sistémica) y síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA), que recibieron vitamina C 50 mg/kg cada 6 horas durante 96 horas o placebo. Los pacientes presentaban niveles subnormales de vitamina C en el momento de la inclusión. Los desenlaces principales fueron el cambio en la puntuación de disfunción de órganos SOFA modificada (sin incluir las cifras de bilirrubina), y los niveles de proteína C reactiva y trombomodulina, evaluados secuencialmente hasta las 196 horas. No se encontraron diferencias significativas en ninguno de estos desenlaces. Se llevaron a cabo además análisis de 46 desenlaces secundarios; uno de ellos, la mortalidad a los 28 días, presentó diferencias significativas en el análisis estadístico no ajustado para comparaciones múltiples (mortalidad 46,3% con placebo y 29,8% con vitamina C; P = 0,03). No se encontraron eventos adversos achacables al tratamiento.
  
COMENTARIO: El estudio presenta resultados formalmente negativos para la vitamina C, pero la reducción encontrada en la mortalidad, difícil de explicar sin haberse encontrado mejoría en la disfunción de órganos o los marcadores inflamatorios y de coagulación, obliga a seguir investigando la posible efectividad de la vitamina C en la sepsis. Las principales debilidades del estudio son su reducido tamaño muestral, y el inicio del tratamiento relativamente tarde en la evolución de la sepsis (pacientes con criterios de SDRA ya establecidos). Tampoco se conoce cuál podría ser la pauta de dosificación óptima de la vitamina C (dosis y duración del tratamiento), y si su efectividad se podría ver mejorada por la coadministración de tiamina y/o hidrocortisona. En la actualidad hay más de 20 ensayos clínicos en curso sobre la efectividad de la vitamina C en la sepsis, que irán aclarando dudas en los próximos años. Mientras tanto, la inocuidad y bajo coste del tratamiento y la existencia de déficit vitamínico C en la sepsis justifican su uso, aún sin evidencia de su efectividad.
 
Eduardo Palencia Herrejón
Hospital Universitario Infanta Leonor, Madrid.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Octubre 2019.
      
ENLACES:
  1. Hydrocortisone, Ascorbic Acid and Thiamine (HAT Therapy) for the Treatment of Sepsis. Focus on Ascorbic Acid. Marik PE. Nutrients. 2018 Nov 14;10(11). [PubMed]
  2. Ascorbic acid, corticosteroids, and thiamine in sepsis: a review of the biologic rationale and the present state of clinical evaluation. Moskowitz A, Andersen LW, Huang DT, Berg KM, Grossestreuer AV, Marik PE, Sherwin RL, Hou PC, Becker LB, Cocchi MN, Doshi P, Gong J, Sen A, Donnino MW. Crit Care. 2018 Oct 29;22(1):283. [PubMed]
  3. Phase I safety trial of intravenous ascorbic acid in patients with severe sepsis. Fowler AA 3rd, Syed AA, Knowlson S, Sculthorpe R, Farthing D, DeWilde C, Farthing CA, Larus TL, Martin E, Brophy DF, Gupta S; Medical Respiratory Intensive Care Unit Nursing, Fisher BJ, Natarajan R. J Transl Med. 2014 Jan 31;12:32. [PubMed]
  4. Safety of vitamin C in sepsis: a neglected topic. Khoshnam-Rad N, Khalili H. Curr Opin Crit Care. 2019 Aug;25(4):329-333. [PubMed]
  5. Hydrocortisone, Vitamin C, and Thiamine for the Treatment of Severe Sepsis and Septic Shock: A Retrospective Before-After Study. Marik PE, Khangoora V, Rivera R, Hooper MH, Catravas J. Chest. 2017 Jun;151(6):1229-1238. [PubMed]
BÚSQUEDA EN PUBMED:
  • Enunciado: Ensayos clínicos de vitamina C en sepsis
  • Sintaxis: vitamin C sepsis clinical trial 
  • [Resultados]

REMI 2215. qSOFA o SRIS: no hay duda, sobre todo porque no valen para lo mismo

ARTÍCULO ORIGINAL: Systemic Inflammatory Response Syndrome, Quick Sequential Organ Function Assessment, and Organ Dysfunction. Williams JM, Greenslade JH, McKenzie J V., Chu K, Brown AFT, Lipman J. Chest 2017; 151(3): 586-596. [Resumen] [Artículos relacionados]
    
INTRODUCCIÓN: En la última revisión de la definición de sepsis se ha descartado el concepto de Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica (SRIS), basándose en que éste puede estar ausente en algunos pacientes con infección y en cambio estar presente en pacientes que no presentan un cuadro infeccioso. La sepsis se define ahora por la aparición de disfunción orgánica en base a la escala SOFA (Sequential [Sepsis-Related] Organ Failure Assessment), donde se considera una disfunción orgánica un SOFA ≥ 2. Además, se ha desarrollado una nueva escala (que realmente es una herramienta de detección precoz) denominada qSOFA que incluye criterios clínicos fácil y rápidamente identificables a pie de cama [1].
  
RESUMEN: Se realizó un estudio prospectivo durante 3 años donde se incluyeron los pacientes que acudieron al departamento de urgencias de un hospital universitario terciario australiano con sospecha de infección. Se recogieron datos para calcular SRIS, qSOFA, SOFA, morbilidad y mortalidad. El objetivo fue determinar la utilidad pronóstica del SRIS, comparar la precisión diagnóstica de SRIS y qSOFA para la disfunción de órganos y comparar las definiciones anterior (Sepsis-2) y la actual (Sepsis-3). Se incluyeron 8.871 pacientes, el SRIS estuvo presente en el 47,1% y la prevalencia de disfunción aguda de órganos variaba según la definición (Sepsis-2: 17,3%; Sepsis-3: 24,4%); la mortalidad asociada con disfunción de órganos fue similar a los 30 días (Sepsis-2: 12,5%; IC 95% 10,8-14,2%; Sepsis-3: 11,4%; IC 95% 10,1-12,8% y a 1 año (Sepsis-2: 25,5%; IC 95% 23,3-27,7%, Sepsis-3: 26,3%; IC 95% 24,4-28,2%. Las puntuaciones SRIS y qSOFA mostraron una similar discriminación para establecer una disfunción de órgano con un área bajo la curva de 0,72 frente a 0,73. Un qSOFA de ≥ 2 tuvo una especificidad de 96,1%. 
  
COMENTARIO: En este estudio prospectivo con un gran número de pacientes realizado en un servicio de urgencias, el SRIS se asoció con disfunción orgánica y mortalidad con una precisión similar al qSOFA, pero con peor especificidad (efecto buscado por la nueva definición de identificar pacientes realmente en riesgo). El qSOFA debe ser considerado no como parte de la definición de sepsis sino como una herramienta de detección precoz para escalar tratamiento o monitorización de estos pacientes con mayor riesgo de peor pronóstico. En este estudio es especialmente interesante ver como los factores que mayor asociación tienen con el pronóstico son: nivel de conciencia, frecuencia respiratoria e hipotensión (además de los fallos orgánicos establecidos por SOFA).
 
Marcela Homez Guzmán y Federico Gordo Vidal 
Hospital Universitario del Henares y Universidad Francisco de Vitoria.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Mayo 2017.
  
ENLACES:
  1. The third international consensus definitions for sepsis and septic shock (sepsis-3). Singer M, Deutschman CS, Seymour CW, Shankar-Hari M, Annane D, Bauer M, Bellomo R, Bernard GR, Chiche JD, Coopersmith CM, Hotchkiss RS, Levy MM, Marshall JC, Martin GS, Opal SM, Rubenfeld GD, van der Poll T, Vincent JL, Angus DC. JAMA 2016; 315: 801-810. [PubMed]
BÚSQUEDA EN PUBMED:

A230. Pro-Con: ¿Antibióticos en la pancreatitis aguda?: No

DEBATE PRO-CON: ¿ANTIBIÓTICOS EN LA PANCREATITIS AGUDA?
 
Sí: Josep-Maria Sirvent
[http://www.medicina-intensiva.com/2017/03/A229.html]
 
No: Eduardo Palencia Herrejón
[http://www.medicina-intensiva.com/2017/03/A230.html]

La pancreatitis aguda grave (PAG) es un proceso inflamatorio de la glándula pancreática que ocasiona un "síndrome de respuesta inflamatoria sistémica" (SRIS), en muchas ocasiones indistinguible de una infección; sus etiologías más frecuentes son la biliar y la alcohólica, pero en un porcentaje importante de casos la PAG es idiopática. En la fase subaguda las formas necrotizantes presentan un riesgo elevado de presentar sepsis pancreática, que requiere tratamiento antibiótico y drenaje quirúrgico.

La antibioterapia precoz en la PAG tendría un doble sentido: sería el tratamiento de una infección precoz no diagnosticada (y hay que tener en cuenta que en la PAG complicada con fracaso multiorgánico el foco de infección puede ser extrapancreático), y/o podría prevenir la aparición de sepsis pancreática tardía.
 
Sin embargo, los ensayos clínicos realizados para evaluar la utilidad clínica de la antibioterapia iniciada empíricamente en los primeros días de evolución han arrojado resultados negativos: no disminuyen la mortalidad ni el desarrollo de sepsis pancreática tardía, ni mejoran ningún desenlace clínico relevante [4].
 
Sabemos por tanto que: 1) la pancreatitis aguda no es una infección, y 2) en los ensayos clínicos realizados, el tratamiento antibiótico no mejora el pronóstico. Como efecto indeseable añadido, el uso precoz de antibioterapia de amplio espectro (habitualmente se emplea carbapenémico o piperacilina-tazobactam) puede seleccionar microorganismos multirresistentes y privar al paciente y a su entorno de la utilidad de los antibióticos más potentes existentes hoy en día.

Sin embargo, desde el punto de vista científico, el asunto no está ni mucho menos cerrado. Hay argumentos teóricos que soportan la etiología bacteriana del SRIS de la PA grave. Se han encontrado pruebas de la existencia de traslocación bacteriana en la pancreatitis aguda, ligada a un aumento de la permeabilidad intestinal. Aunque los métodos de cultivo tradicionales encuentran bacteriemia en pocos casos, las técnicas modernas de PCR y tipado genético han encontrado restos bacterianos en sangre en muchos casos de pancreatitis aguda, sobretodo en las de mayor gravedad [1, 2]. Ello podría justificar la existencia de SRIS en la PA grave. Sin embargo, el significado de estos hallazgos no está claro, y se ha señalado que podrían tratarse de falsos positivos [3]. En cualquier caso, no se ha estudiado el impacto que la presencia de fragmentos bacterianos tendría en su evolución, o cuál sería el papel de la antibioterapia en dichos casos.
 
Por último, la etiología de la pancreatitis puede tener relevancia a la hora de valorar la indicación o no de tratamiento antibiótico empírico (que no profiláctico): en las de origen biliar que cursan con SRIS y DMO puede ser difícil saber en la práctica que no se trata de una colangitis aguda grave complicada con pancreatitis aguda, y en esos casos podría estar más indicado el tratamiento antibiótico empírico.
   
Eduardo Palencia Herrejón
Hospital Universitario Infanta Leonor, Madrid.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Marzo 2017.
   
ENLACES:
  1. Detection and identification of bacterial DNA in serum from patients with acute pancreatitis. de Madaria E, Martínez J, Lozano B, Sempere L, Benlloch S, Such J, Uceda F, Francés R, Pérez-Mateo M. Gut. 2005 Sep;54(9):1293-7. [PubMed] [Texto completo]
  2. Bacteremia in patients with acute pancreatitis as revealed by 16S ribosomal RNA gene-based techniques. Li Q, Wang C, Tang C, He Q, Li N, Li J. Crit Care Med. 2013 Aug;41(8):1938-50. [PubMed]
  3. Demonstrating infection in severe acute pancreatitis: a role for polymerase chain reaction and gene sequencing?. Bhutta HY, Ashley SW. Crit Care Med. 2013 Aug;41(8):2048-9. [PubMed]
  4. Ensayos clínicos sobre profilaxis antibiótica en la pancreatitis aguda [PubMed]

A229. Pro-Con. ¿Antibióticos en la pancreatitis aguda?: Sí

DEBATE PRO-CON: ¿ANTIBIÓTICOS EN LA PANCREATITIS AGUDA?

Sí: Josep-Maria Sirvent
[http://www.medicina-intensiva.com/2017/03/A229.html]
 
No: Eduardo Palencia Herrejón
[http://www.medicina-intensiva.com/2017/03/A230.html]
 
La revisión de Forsmark et al. en New England Journal of Medicine [1] sobre pancreatitis aguda comenta que la profilaxis antibiótica sistemática no debe hacerse en la pancreatitis aguda, y se apoyan en estudios bien diseñados [2, 3]. Del mismo modo, se menciona que el antibiótico se administrará sólo para la infección documentada. Sin embargo, en el texto se comenta que la mitad de las muertes se producen en las primeras 2 semanas y son debidas a fracaso multiorgánico. En la práctica clínica, la pancreatitis aguda grave que requiere ingreso en la UCI es indistinguible de la sepsis grave y el shock séptico. Así pues, en la pancreatitis aguda grave, ¿cuántas muertes se deben a sepsis con bacteriemia sin tratamiento antibiótico, ya que así se recomienda en las guías y en los metaanálisis sobre pancreatitis aguda?
  
Afortunadamente, a pesar de estas recomendaciones, los intensivistas tendemos a tratar a los pacientes con pancreatitis aguda grave con antibióticos [4], especialmente en los pacientes de la UCI con fallo multiorgánico. Personalmente, creo que el tratamiento antibiótico debe mantenerse hasta que los cultivos del ingreso sean negativos y la infección haya sido descartada. Debemos considerar la pancreatitis aguda grave como un foco de sepsis y aplicar las guías internacionales que recomiendan el tratamiento antibiótico temprano en la sepsis, sobre todo en aquellos pacientes inestables y con fracaso de dos o más órganos [5]. Una vez que la infección bacteriana inicial esté documentalmente descartada, los antibióticos se podrán retirar con seguridad.

Josep-Maria Sirvent, M.D., Ph.D.
Servicio de Cuidados Intensivos, Hospital Universitario de Girona, Doctor Josep Trueta, Girona.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Marzo 2017.
  
ENLACES:
  1. Forsmark CE, Vege SS, Wilcox CM. Acute pancreatitis. N Engl J Med 2016; 375: 1972-1981. [PubMed]
  2. Dellinger EP, Tellado JM, Soto NE, et al. Early antibiotic treatment for severe acute necrotizing pancreatitis: a randomized, double-blind, placebo-controlled study. Ann Surg 2007; 245: 674-683. [PubMed]
  3. Villatoro E, Mulla M, Larvin M. Antibiotic therapy for prophylaxis against infection of pancreatic necrosis in acute pancreatitis. Cochrane Database Syst Rev 2010; 5: CD002941. [PubMed]
  4. De Waele JJ, Rello J, Anzueto A, Moreno R, Lipman J, Sakr Y, et al. EPIC II Investigators. Infections and use of antibiotics in patients admitted for severe acute pancreatitis: data from the EPIC II study. Surg Infect (Larchmt) 2014; 15: 394-398. [PubMed]
  5. Rhodes A, Evans LE, Alhazzani W, Levy MM, Antonelli M, Ferrer R, et al. Surviving sepsis campaign: International guidelines for management of sepsis and septic shock: 2016. Intensive Care Med 2017; 43: 304-377. [PubMed]
      
BÚSQUEDA EN PUBMED:
  • Enunciado: Ensayos clínicos sobre profilaxis antibiótica en la pancreatitis aguda
  • Sintaxis: severe acute pancreatitis AND antibiotic prophylaxis AND randomized controlled trial[ptyp]
  • [Resultados]

A228. Respuestas comentadas al caso clínico: disfunción multiorgánica en el postoperatorio de cirugía citorreductora de mesotelioma peritoneal

Discusión del caso clínico A228: disfunción multiorgánica en el postoperatorio de cirugía citorreductora de mesotelioma peritoneal. [http://www.medicina-intensiva.com/2017/03/A228.html]

Autores: Encarnación Molina Domínguez y Carmen Hornos López
Servicio de Medicina Intensiva Hospital General Universitario de Ciudad Real
©REMI, http://medicina-intensiva.com. Marzo 2017.

2.- Indique las respuestas correctas respecto a la cirugía citorreductora con HIPEC (cirugía citorreductora con quimioterapia intraperitoneal con cisplatino e hipertermia (HIPEC))
  • A.- El síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) es habitual en las cirugías agresivas y citorreducción con HIPEC
  • B.- El síndrome de disfunción multiórgánica (SDMO) es habitual en las cirugías citorreductoras con HIPEC complicadas
  • C.- El diagnóstico diferencial entre sepsis, SDMO y SRIS es generalmente difícil
  • D.- Hay que hacer diagnóstico diferencial con otras patologías que complican el postoperatorio inmediato y que cursan con similar cuadro clínico
  • E.- Todas son correctas
La respuesta correcta es la E (todas son correctas).
   
El SRIS es una respuesta inflamatoria sistémica que puede ser iniciada por múltiples factores infecciosos y no infecciosos. Fue previamente definido como dos o más alteraciones en temperatura, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria y cifra de leucocitos. Un problema de esta definición es que son criterios muy inespecíficos y no establece la etiología del síndrome. Las causas clásicas no infecciósas son: enfermedades autoinmunes, vasculitis, pancreatitis, quemados, tromboembolismo, vasculitis y cirugía [12].
   
En las cirugías citorreductoras e HIPEC es habitual en el postoperatorio inmediato el SRIS, ya que son cirugías muy agresivas, especialmente en las carcinomatosis muy extendidas donde es necesario realizar exéresis multiviscerales y resecciones intestinales amplias o multisegmentarias con varias anastomosis digestivas. Por ello, la morbilidad es de hasta el 50% y la mortalidad del 8%. 
   
Entre las causas no infecciosas asociadas al SIRS durante el postoperatorio inmediato y con las que hay que hacer diagnóstico diferencial son: la pancreatitis aguda postoperatoria, tromboembolismo pulmonar (dada la diátesis trombótica del paciente oncológico), el infarto de miocardio, reacción a hemoderivados y reacción a anestésicos fundamentalmente. Las pruebas de imagen y demás pruebas complementarias ayudan a establecer el diagnóstico. 
   
El organismo pone en marcha su respuesta adaptativa que tiende a controlar la enfermedad causal, reparar tejidos dañados y sintetizar sustratos necesarios. Si la agresión es muy intensa y mantenida, puede evolucionar hacia el síndrome de disfunción multiorgánica (SDMO), definida en el año 2016 por la SCCM/ESICM Task force, como un incremento de dos o más puntos de la escala SOFA. La escala SOFA es una escala que valora exclusivamente la disfunción de órganos, no diagnostica la sepsis, aunque puede identificar a los pacientes que pueden fallecer de infección [9, 10, 11].
   
En las cirugías citorreductoras con HIPEC los pacientes presentan en las primeras horas del postoperatorio un cuadro de SRIS e incluso SDMO leve en la escala SOFA. El fallo hemodinámico debido a la vasodilatación e hipovolemia precisa de noradrenalina y sobrecarga de volumen para controlar el cuadro clínico, que va cediendo progresivamente. Los cultivos microbiológicos son negativos para aislamiento de gérmenes.
   
El diagnóstico diferencial con la sepsis y el shock séptico es difícil en ocasiones [8], ya que el uso de drogas vasoactivas y reposición de volemia ocurre en ambas situaciones. Para hablar de shock séptico tenemos que tener alta sospecha o evidencia de infección, de ahí que los cultivos microbiológicos deban de hacerse de forma rutinaria y deba de iniciarse tratamiento antibiótico empírico [6].
   
En el postoperatorio de cirugía citorreductora con HIPEC, cuando el paciente empeora o no mejora de su SRIS o SDMO leve, hay que pensar en complicaciones asociadas a la cirugía o al tratamiento quimioterápico. Seymur y col. demostraron la validez de un aumento en dos o más puntos en la escala SOFA para diagnosticar sepsis en pacientes críticamente enfermos con sospecha de infección. La escala qSOFA [16, 17] es mejor que los criterios de SRIS, aunque son inferiores en cuanto al pronóstico respecto a la escala SOFA, por tanto, al no tener escalas que nos diagnostiquen con certeza la infección, la sospecha clínica es muy importante en estas cirugías, obligando al clínico a descartar complicaciones, fundamentalmente la dehiscencia de suturas o infección en el paciente oncológico sometido a quimioterapia.
   
También en estos pacientes hay que hacer el diagnóstico diferencial con otras causas que simulan la sepsis, siendo las mismas que las referidas anteriormente en el caso del SRIS y SDMO.
   
3.- Indique las respuestas correctas respecto a la neumatosis intestinal:
  • A.- La neumatosis intestinal es una hallazgo habitual en la cirugía citorreductora e HIPEC
  • B.- Existen múltiples patologías digestivas y no digestivas con las que se le ha relacionado
  • C.- La etiopatogenia de la neumatosis intestinal es incierta, aunque se cree que es de origen multifactorial
  • D.- Es una patología benigna, con mínimos síntomas y que no precisa tratamiento
  • E.- Las pruebas de imagen son necesarias para realizar el diagnóstico.
Respuesta: B, C y E son las correctas
   
La neumatosis intestinal es la presencia de gas dentro de la pared del intestino delgado o grueso, y en ocasiones el estómago y árbol portal. No se considera un hallazgo habitual de las cirugías citorreductoras, obligando al médico buscar patologías importantes como la isquemia intestinal, toxicidad por quimioterapia u obstrucción intestinal, sobre todo el hallazgo de gas en el sistema portal.
   
Su etiología es incierta, aunque se cree que es multifactorial. Se asocia a patología benigna pero también indica la evolución a otras patologías más graves. Es idiopática en el 15% y secundaria en el 85%. La mayoría de casos en el niño se debe a enterocolitis necrotizante.
   
Las patologías más frecuentes asociadas a la neumatosis colónica son [14, 15]:
  1. Cuadros intestinales graves: isquemia intestinal, infarto intestinal, obstrucción intestinal, enterocolitis necrotizante y tiflitis
  2. Lesiones de la mucosa gastrointestinal: enfermedad ulcerosa péptica, enfermedad de Chron, colitis ulcerosa, sonda de yeyunostomia, ingesta de cáusticos, rotura diverticular, quimioterapia
  3. Infecciones: Clostridium difficile, tuberculosis, enfermedad de Whipple, enterocolitis por SIDA: CMV, Mycobacterium avium intracellulare, Cryptosporidium
  4. Procesos pulmonares: EPOC, asma, ventilación mecánica, fibrosis quística
  5. Procedimientos endoscópicos, patologías que afectan a la motilidad intestinal como la esclerodermia, bypass yeyunoileal, diabetes
  6. Alteraciones inmunológicas: SIDA, esteroides, quimioterapia, síndromes linfoproliferativos, transplante de médula ósea y órganos sólidos, enfermedad injerto contra huésped, amiloidosis, enfermedades del colágeno
En el caso clínico que tratamos, la infección por CMV, la ventilación mecánica, la nutrición enteral, la toxicidad por cisplatino y la cirugía han podido contribuir al cuadro clínico; sin embargo, dado que los pacientes son tratados según protocolos clínicos, el único factor nuevo en este caso ha sido el tratamiento con cisplatino, motivo por el que pensamos que ha sido la contribución más importante a la neumatosis intestinal.

Existen distintas hipótesis que intentan explicar la neumatosis intestinal:
  1. Teoría mecánica: el gas diseca la pared intestinal a través de roturas de la mucosa o de la serosa viajando a lo largo de los vasos mesentéricos. Este mecanismo se asocia con la enfermedad pulmonar crónica ya que la tos puede producir rotura alveolar y el aire puede viajar a lo largo de los vasos mediastínicos, diafragma, mesenterio, y posteriormente penetrar en la pared intestinal.
  2. Teoría bacteriana: el gas producido por las bacterias penetra a través de la submucosa desgarrada. La dieta se ha argumentado a favor de esta teoría al contener sustratos utilizados por las bacterias productoras de gas.
  3. Teoría bioquímica: las bacterias en la luz intestinal producen excesiva cantidad de hidrogeniones por fermentación de carbohidratos y otros nutrientes. La presión del gas dentro de la luz intestinal, puede quedar atrapado en la submucosa.
La neumatosis intestinal puede afectar a todo el tubo digestivo, siendo más frecuente en el intestino delgado (42%) y los quistes pueden estar confinados a la mucosa, submucosa o subserosa o una combinación de ellos.
   
Cuando los pacientes están asintomáticos no requieren tratamiento especial, solo cuando existen signos moderados se indica el tratamiento antibiótico (metronidazol) y dieta elemental. Cuando el paciente tiene síntomas moderados o graves se recomienda hospitalizar y administrar antibioterapia, dieta elemental y tratamiento con oxígeno (para alcanzar paO2 de 200-350 mm Hg durante 4-10 días); la cirugía se indica en los pacientes que continúan sintomáticos a pesar de tratamiento o que presentan complicaciones, como obstrucción, perforación, peritonitis y necrosis intestinal. El oxígeno hiperbárico es tóxico para las bacterias anaerobias que producen gas dentro de los quistes, creando un gradiente que favorece la salida de otros gases como el nitrógeno presente en el quiste.
  
Existen diversas pruebas diagnósticas de neumatosis intestinal [13]. En la endoscopia los quistes varían en tamaño y pueden vaciarse al biopsiarlos, produciendo un sonido característico.
   
La TAC establece el diagnóstico, la enfermedad de base y las complicaciones asociadas.
   
La RNM también puede llegar al diagnóstico, indicándonos la morfología quística, lineal o circular, y la presencia de aire libre intraperitoneal (neumoperitoneo).
   
En la radiología simple abdominal se puede apreciar gas portal,  que se identifica como imágenes lineales radiolúcidas y ramificadas, que se extienden desde el hilio hasta la periferia de los lóbulos hepáticos, pero se requieren grandes cantidades de gas para su diagnóstico.
   
La ecografia muestra focos ecogénicos móviles en dirección del flujo dentro de la luz de la vena porta y focos ecogénicos parcheados más evidentes en su porción no dependiente. En el eco-doppler se evidencian picos afilados bidireccionales superpuestos al patrón de onda monofásica normal de la vena portal.
   
4.- Indique la respuesta correcta respecto a la toxicidad del cisplatino:
  • A.- La toxicidad por cisplatino es una causa infrecuente de SDMO tras cirugía citorreductora con HIPEC
  • B.- El tratamiento con quimioterapia iv es una causa etiológica de neumatosis intestinal
  • C.- Al cisplatino se le relaciona con producción de neumatosis intestinal, aunque el mecanismo exacto se desconoce
  • D.- La isquemia intestinal puede ser la evolución de la neumatosis intestinal cuando se asocia vasocontricción por drogas, o por bajo flujo intestinal de diversas causas
  • E.- todas son ciertas
Respuesta: La E es a correcta (todas son ciertas).
  
Durante la cirugía citorreductora con HIPEC existe escasa salida de quimioterapia a la circulación sistémica, ya que son moléculas de elevado peso molecular, quedando confinadas al peritoneo; por tanto, los efectos secundarios sistémicos de la quimioterapia son mínimos.
  
No hay descritos casos en la literatura de toxicidad por cisplatino cuando es utilizado en este tipo de cirugías. La toxicidad del fármaco es dosis dependiente, siendo la toxicidad renal, neurológica, hematológica y gastrointestinal las más frecuentes. No es frecuente la neumatosis intestinal.
  
En el caso clínico que nos ocupa, la toxicidad por cisplatino fue la causa de un SDMO inusual con disfunción neurológica, renal, hematológica y gastrointestinal que incluyó marcada elevación de transaminasas y bilirrubina. Las pruebas de imagen realizadas fueron inicialmente compatibles con colecistitis, aunque posteriormente ésta no se documentó en la pieza quirúrgica. Aunque los datos en la literatura dicen que la mayoría son reversibles, el fallo renal y la hiperbilirrubinemia directa fueron los datos que continuaron elevados durante todo el cuadro clínico. 
  
Aunque la pneumatosis intestinal se ha asociado a tratamiento con quimioterapia, la incidencia es infrecuente. En tratamientos combinados se ha descrito que el cisplatino potencia el efecto de otros fármacos. La neumatosis intestinal en el carcinoma de pulmón tratado con docetaxel y cisplatino está documentada, aunque se ha relacionado más con el citostático docetaxel. La citotoxicidad directa de este agente puede ser un factor a tener en cuenta, y puede ser debido a la dosis acumulativa del fármaco [18, 19].
  
La neumatosis intestinal no está descrita en la ficha técnica del fármaco cisplatino. En la base de datos de las Agencia Europea del Medicamento [20] existen documentadas más de 15.000 sospechas de reacción adversa registrada en toda Europa referentes a cisplatino, existiendo solamente 19 notificadas como neumatosis intestinal referidas a cisplatino, de las cuales solo existe un exitus registrado.
  
La quimioterapia es una potencial causa de iatrogenia intestinal, y debe ser sospechada en los pacientes con cáncer que presentan neumatosis intestinal en las pruebas de imagen.
  
Existen dos mecanismos propuestos: la distensión intestinal y la úlcera mucosas (mucositis) permite el acceso de gas a la pared intestinal y venoso portal, o puede existir invasión submucosa de la pared intestinal por la formación de gas de bacterias anaerobias. Otros quimioterápicos relacionados con la neumatosis intestinal son el irinotecan, bezacizumab y sunitinib, desapareciendo la neumatosis intestinal cuando se suspende la medicación. Sin embargo, están descritos cuando son utilizados por vía sistémica y no por vía intraperitoneal.
  
En el caso que hemos descrito la paciente presentó: afasia, pérdida auditiva, neuropatía sensitiva por daño inducido en la célula de Schwann y visión borrosa. La evolución a aplasia medular no es lo habitual, ya que es un fármaco que no disminuye excesivamente la médula ósea; sin embargo, la paciente evolucionó a aplasia medular por toxicidad dosis dependiente. La insuficiencia renal se asocia a daño en los túbulos renales y alteración en la absorción del sodio, y fue la primera manifestación de toxicidad por cisplatino.
  
La isquemia intestinal es una complicación de la neumatosis intestinal, siendo un hallazgo fundamental la presencia de gas en el sistema portal. Puede ser oclusiva o no, siendo la etiología en los cuadros no oclusivos el bajo flujo, daño directo de quimioterapia o el uso de vasopresores. La inflamación y la infección también son causa de isquemia intestinal. En nuestro caso, la paciente al final de la evolución presentó shock séptico de origen pulmonar debido a neumonía por Klebsiella, que precisó dosis elevadas de noradrenalina, pudiendo producir vasoconstricción, isquemia y necrosis intestinal como causa del shock séptico refractario y SDMO.
   
BIBLIOGRAFÍA
  1. Rodriguez D, Cheung MC, Housri N, Koniaris LG. Malignant abdominal mesothelioma: defining the role of surgery. J. Surg Oncol 2009; 99:51.
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  20. Base de datos europea de informes de presuntas reacciones adversas: http://www.adrreports.eu/es/search_subst.html (fecha de consulta enero de 2017).
Encarnación Molina Domínguez y Carmen Hornos López
Servicio de Medicina Intensiva Hospital General Universitario de Ciudad Real
©REMI, http://medicina-intensiva.com. Marzo 2017.
        

A228. Caso clínico: disfunción multiorgánica en el postoperatorio de cirugía citorreductora de mesotelioma peritoneal

CASO CLÍNICO
   
Paciente de 44 años de edad con antecedentes de bocio multinodular y menopausia precoz que fue diagnosticada en agosto de 2016 de mesotelioma peritoneal maligno con implantes en trompa uterina, ovario y peritoneo, realizándose en septiembre de 2016 histerectomía y doble anexectomía. La biopsia de omento mostró múltiples implantes de mesotelioma maligno sugestivos de carcinomatosis peritoneal, que fue confirmada por PET-TAC. Se realizó en noviembre de 2016 cirugía citorreductora, con hipertermia y perfusión de cisplatino. Se hicieron resección de implantes peritoneales, omentectomía, apendicectomía, resección de un implante en cápsula hepática y mínima actuación a nivel intestinal. Ingresó en la UCI para control postoperatorio.
    
La evolución fue buena en las primeras 24 horas; sin embargo, posteriormente la paciente inició disfunción multiorgánica: insuficiencia renal oligúrica, disfunción neurológica con delirio y agitación psicomotriz, transaminasemia de hasta 8.000 UI/ml con bilirrubinemia de 10-11 mg/dl y evolución a aplasia medular. La ecocardiografía descartó afectación cardiaca. El eco doppler del árbol portal descartó trombosis portal. La paciente empeoró precisando ventilación mecánica invasiva y depuración extrarrenal. Se inició antibioterapia empírica por fiebre y reacción leucemoide, realizándose ecografía abdominal que fue compatible con colecistitis, realizándose colecistectomía, aunque no se confirmó macroscópicamente. No se aislaron microorganismos en las muestras microbiológicas extraídas. La paciente presentó mejoría relativa, siendo trasladada a planta para reingresar en las siguientes 24 horas en insuficiencia respiratoria con infiltrados pulmonares bilaterales y edema pulmonar que precisó ventilación mecánica, diálisis y ultrafiltración. Se procedió a drenaje de los derrames pleurales y a monitorización mediante sistema PICCO, siendo los datos obtenidos compatibles con shock séptico. El lavado broncoalveolar fue positivo para Klebsiella pneumoniae y se detectó carga viral positiva para CMV, realizándose tratamiento dirigido. 
    
La evolución posterior de la paciente fue mala con distensión abdominal, vómitos muy abundantes en posos de café y deterioro hemodinámico. Se solicitó Angio-TAC abdomino-pélvico (figuras), que objetivó neumatosis intestinal extendida hasta estómago y signos indirectos de aire en el sistema portal. Se decidió inicialmente actitud expectante; sin embargo, la paciente empeoró y fue intervenida, objetivándose isquemia de intestino delgado, sin viabilidad de yeyuno e íleon excepto 15 cm proximales de yeyuno y 40 cm distales de íleon, extirpándose el intestino no viable. Durante la cirugía se mantuvo muy inestable, con noradrenalina a dosis muy altas y precisando transfusión de hemoderivados. Posteriormente en UCI fue exitus en shock refractario y disfunción multiorgánica.




PREGUNTAS:
  • ¿Cuáles son las posibles causas de la disfunción multiorgánica postoperatoria en esta paciente?
  • ¿Qué significado tiene la neumatosis intestinal? ¿A qué causas puede deberse?
 
Autores: Encarnación Molina Domínguez y Carmen Hornos López
Servicio de Medicina Intensiva Hospital General Universitario de Ciudad Real
©REMI, http://medicina-intensiva.com, marzo 2017.
    

REMI 1700. Evolución temporal del fallo orgánico en pacientes con shock séptico tratados con hidrocortisona: resultados del estudio CORTICUS

Artículo original: Time course of organ failure in patients with septic shock treated with hydrocortisone: results of the Corticus study. Moreno R, Sprung CL, Annane D, Chevret S, Briegel J, Keh D, Singer M, Weiss YG, Payen D, Cuthbertson BH, Vincent JL. Intensive Care Med 2011; 37(11): 1765-1772. [Resumen] [Artículos relacionados]

Introducción: Administrar dosis bajas de esteroides en pacientes con shock séptico (SS) redujo la mortalidad en un subgrupo de enfermos con pobre aumento del cortisol tras el test de estimulación con ACTH [1]. Sin embargo, en el estudio CORTICUS [2] no se confirmaron tales resultados, manteniendo la duda de la utilidad de esta terapia adyuvante en SS. En este artículo se comunican los resultados de un análisis preestablecido sobre la presencia, cantidad y evolución de las disfunciones orgánicas en los pacientes del estudio CORTICUS.

Resumen: Ensayo clínico aleatorizado (ECA) doble ciego, controlado con placebo en pacientes con shock séptico de menos de 72 horas de evolución en 52 centros europeos. Fueron aleatorizados 499 pacientes a hidrocortisona (251) o placebo (248). No hubo diferencias en la mortalidad a los 28 días (hidrocortisona 34,3%; placebo 31,5%). Ambos grupos tenían una puntuación SOFA similar en la inclusión (hidrocortisona 10,8 ± 3,2; placebo 10,7 ± 3,1). Hubo un descenso significativo mayor y más rápido en el SOFA de los tratados con hidrocortisona del día 0 al 7 comparado con placebo (P = 0,0027) derivado de una mejora en el fallo cardiovascular (P = 0,0005) y hepático (P = 0,0001). Quienes recibieron hidrocortisona tenían mayor probabilidad de estar sin vasopresores (P = 0,0024) y con mayor número de días sin ellos en los primeros 7 días (2,5 ± 2,4 frente a 1,4 ± 2,4; P = 0,0001). La proporción de reversión del shock fue igual en respondedores y no respondedores al test de estimulación. Concluyen que los tratados con hidrocortisona tuvieron una mayor y más rápida recuperación de las disfunciones orgánicas determinadas por la escala SOFA primariamente debido a la más rápida mejora cardiovascular, sin descenso de mortalidad.

Comentario: Se demuestra, con los datos de un ECA doble ciego controlado con placebo, que asociar dosis bajas de hidrocortisona a los pacientes con SS en las primeras 72 horas revierte antes la disfunción hemodinámica y hepática. No hubo más efectos adversos en el grupo tratado y no encuentran diferencias significativas en el efecto dependiendo de si los pacientes eran respondedores o no al test de estimulación. La mejora hemodinámica tras hidrocortisona en el SS también ha sido reportada por otros autores independientemente de la función suprarrenal [3]. Nosotros tampoco encontramos diferencias en la evolución hemodinámica precoz (12 horas) en respondedores o no respondedores en 49 pacientes en SS [4]. Parece razonable considerar esta terapia adyuvante en el SS dada la falta de efectos adversos y el favorable efecto precoz sobre las disfunciones orgánicas, sin hacer test de estimulación.
Fernando Martínez Sagasti
Hospital Clinico San Carlos, Madrid.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Noviembre 2011.

Enlaces:
  1. Effect of treatment with low doses of hydrocortisone and fludrocortisone on mortality in patients with septic shock. Annane D, Sébille V, Charpentier C, Bollaert PE, François B, Korach JM, Capellier G, Cohen Y, Azoulay E, Troché G, Chaumet-Riffaud P, Bellissant E. JAMA 2002; 288: 862-871. [PubMed]
  2. Hydrocortisone therapy for patients with septic shock. Sprung CL, Annane D, Keh D, Moreno R, Singer M, Freivogel K, Weiss YG, Benbenishty J, Kalenka A, Forst H, Laterre PF, Reinhart K, Cuthbertson BH, Payen D, Briegel J; CORTICUS Study Group. N Engl J Med 2008; 358: 111-124. [PubMed]
  3. Corticosteroid effect on early beta-adrenergic down-regulation during circulatory shock: hemodynamic study and beta-adrenergic receptor assay. Saito T, Takanashi M, Gallagher E, Fuse A, Suzaki S, Inagaki O, Yamada K, Ogawa R. Intensive Care Med 1995; 21: 204-210. [PubMed]
  4. Adrenal function after corticotropine (ACTH) stimulation in patients with septic shock. Garcia E, Muñoz de Cabo C, Bringas M, et al. Intensive Care Med 2007; 33: S30.
Búsqueda en PubMed:
  • Enunciado: Reversión del shock séptico con hidrocortisona
  • Sintaxis:hydrocortisone AND septic shock AND shock reversal
  • [Resultados]

REMI 2354. Factores pronósticos de la parada cardiaca recuperada

ARTÍCULO ORIGINAL: Predictores de mortalidad y función neurológica en pacientes de UCI que se recuperan de una parada cardíaca: estudio pros...