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REMI 1953. Impacto de los equipos de enfermería en la calidad asistencial de la UCI

Artículo original: Impact of critical care nursing on 30-day mortality of mechanically ventilated older adults. Kelly DM, Kutney-Lee A, McHugh MD, Sloane DM, Aiken LH. Crit Care Med 2014; 42(5): 1089-1095. [Resumen] [Artículos relacionados]
      
Introducción: Los pacientes ancianos están cada vez más presentes en la UCI. Su complejidad y vulnerabilidad hacen que esta población sea especialmente dependiente de los cuidados de enfermería. El objetivo de este estudio fue evaluar la asociación entre calidad de los equipos de enfermería y mortalidad de pacientes ancianos con ventilación mecánica.
      
Resumen: Estudio retrospectivo basado en bases de datos de 300 UCI de los Estados Unidos de América. Se incluyeron 55.000 pacientes mayores de 65 años con ventilación mecánica. Se evaluaron cuatro aspectos: ratio paciente-enfermera, ambiente de trabajo, nivel de formación y años de experiencia. El desenlace principal, mortalidad a los 30 días del ingreso, se evaluó mediante un modelo de regresión logística ajustado para variables propias del paciente y del tipo de UCI y hospital. Los pacientes ingresados en UCI con un buen ambiente de trabajo y con más del 75% de la enfermería cualificada, presentaron un 10% menos probabilidades de fallecer. El ratio y la experiencia no se asociaron con mortalidad. Los autores sugieren que dos intervenciones relativamente económicas pueden tener implicaciones pronósticas.
      
Comentario: Estudio limitado por la metodología. Por el tipo de estudio, no se puede establecer una relación causal y solo podemos hablar de asociación. Además, estas grandes bases de datos no permiten ajustar para todas las variables confusoras inherentes al paciente crítico. Sin embargo, es un buen punto de partida para incentivar la investigación en el campo de la gestión sanitaria, donde demasiadas veces se opina sin tener datos objetivos. Este estudio junto a otros [1], sirve para objetivar la contribución de los equipos de enfermería en el proceso asistencial. En los últimos años, distintos autores han intentado relacionar los llamados hospitales “magnéticos” (por ser capaces de retener a su personal) con el pronóstico de los pacientes [2]. Estos hospitales se basan en potenciar la formación continuada, el buen ambiente de trabajo y la autonomía de los equipos de enfermería [3].
   
Ferran Roche Campo
Hospital Verge de la Cinta, Tortosa, Tarragona.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Abril 2014.
   
Enlaces:
  1. Nurse staffing and inpatient hospital mortality. Needleman J, Buerhaus P, Pankratz VS, Leibson CL, Stevens SR, Harris M. N Engl J Med 2011; 364: 1037-1045. [PubMed] [PDF]
  2. Confirmation of a healthy work environment. Kramer M, Schmalenberg C. Crit Care Nurse 2008; 28: 56-63. [PubMed] [PDF]
  3. [Enlace Blog Gestión Clínica Varela]
Búsqueda en PubMed:
  • Enunciado: Impacto de los equipos de enfermería en la calidad asistencial 
  • Sintaxis: Impact of critical care nursing AND Mortality 
  • [Resultados]
   

A191. Campaña "Elegir Sabiamente" (Choosing Wisely): una apuesta por la calidad, el control del gasto sanitario y el profesionalismo

Recientemente se han presentado en REMI [1] las recomendaciones de la campaña “Elegir Sabiamente” (Choosing Wisely) correspondientes a la colaboración de cuatro diferentes sociedades norteamericanas de cuidados críticos [2]. En este sentido, muy probablemente sería también de interés para los lectores de esta revista la referencia a las recomendaciones dentro de esta campaña, de las sociedades de Anestesiología [3], Cardiología [4] y Emergencias [5], dado que algunas de ellas se refieren a ámbitos de la atención a pacientes en situaciones críticas y/o de emergencia.
      
Esta campaña, impulsada por el American Board of Internal Medicine (ABIM), comenzó a desarrollarse en el año 2011 y hasta el momento han presentado recomendaciones más de 50 sociedades de distintas especialidades [6]. La idea de consultar a las sociedades científicas a fin de elaborar por cada una de ellas una lista de cinco procedimientos o tratamientos excesivamente utilizados de forma inapropiada se gestó en el año 2010, a partir de un artículo aparecido en la revista New England Journal of Medicine [7]. En el mismo se argumentaba que las organizaciones profesionales médicas no estaban aportando su esfuerzo en el control del incremento de los costes sanitarios, y que el mito de que los médicos son testigos inocentes que asisten al progresivo incremento de costes sanitarios fuera de control, no debería mantenerse por más tiempo. Si los médicos son capaces de valorar su responsabilidad y sensibilizar lo bastante a otros colectivos en lo que es necesario, podrá mejorar el actual sistema [8].
      
Sin embargo, es difícil hacer comprender algo a un colectivo de personas, cuando su salario, su poder de influencia o de crecimiento corporativo, no dependen de comprenderlo. No ha existido hasta ahora sensibilidad por parte de los profesionales médicos en cuanto a su responsabilidad en el control de los costes del sistema sanitario. En una encuesta, solamente el 36% de los médicos norteamericanos encuestados estaban de acuerdo con que dicha responsabilidad les corresponde [9]. A pesar de ello, algo está cambiando y la relevancia de los costes se está viendo plasmada en las recomendaciones o guías de algunas asociaciones médicas [10].
      
La primera iniciativa fue publicada en 2011 por 3 sociedades de ámbito de atención primaria (Pediatría, Medicina Familiar y Medicina Interna), dentro de un denominado “Grupo de trabajo de Buena Custodia”. Publicaron 5 recomendaciones cada una de ellas, sobre procedimientos o tratamientos que no deberían utilizarse de forma rutinaria, a través de una metodología transparente y abierta a la participación de los miembros de las mismas [11], demostrándose las importantes y positivas repercusiones económicas que supondría su implementación [12].
      
La campaña ha reclutado hasta el momento más de 50 sociedades de especialidades médicas, cada una de las cuales ha elaborado una lista de cinco procedimientos o tratamientos, que en su ámbito consideran son sobreutilizados. De esta manera se han elaborado más de 300 recomendaciones, todas ellas con un texto iniciado por la palabra “No” [6]. Estas recomendaciones no son algo absoluto, que no deba nunca hacerse, sino que son áreas donde debe establecerse una valoración por parte de los clínicos e incluso una discusión entre éstos y sus pacientes.
      
Los criterios clave que debían influir en la elección de las cinco recomendaciones habrían sido: evidencia, prevalencia, costes, relevancia e innovación. Destacando por tanto para su elección su empleo frecuente, ser potencialmente perjudiciales para el paciente si se utilizan de forma inadecuada, tener una baja evidencia de beneficio y fundamentalmente que su aplicación dependiese exclusivamente del profesional médico.
      
Se intentó desligar el sentido de estas recomendaciones de los costes, dado el entorno político, donde cualquier mención a reducción, sería probablemente interpretada como medidas de recorte o racionamiento. La campaña trata de destacar fundamentalmente no una reducción del coste, sino su aplicabilidad en términos de calidad de los cuidados y de evitar daños a los pacientes. 
      
Al final de todas y cada una de las listas, se explica el proceso que cada sociedad ha seguido para la elaboración de las mismas y se presentan conflictos de intereses de los autores.
      
Aunque muchas sociedades profesionales han publicado la lista de cinco recomendaciones, la mayoría no han detallado con exhaustividad los métodos a través de los cuales las han elegido. En algunos casos, se han utilizado procesos que no han sido transparentes y sin criterios claros de inclusión de los procedimientos. Tampoco se ha asegurado una intervención y contribución importante de clínicos implicados en la práctica asistencial. 
      
La iniciativa Choosing Wisely trata de sensibilizar a los colectivos profesionales en su función de vigilantes o custodios de los limitados recursos sanitarios. La iniciativa recomienda la labor de diálogo y conversación con los pacientes, tratando de sus necesidades reales, preservando una preeminencia del juicio médico sobre la elección del paciente.
      
Lamentablemente algunas de las sociedades participantes han incluido dentro de la lista servicios o procedimientos que correspondían a otras especialidades. De hecho de todas las recomendaciones el 29% se refieren a pruebas radiológicas, el 21% a pruebas cardiológicas, el 21% a medicaciones, el 12% a pruebas de laboratorio y de anatomía patológica y el 18% a otros servicios [13].
      
Es necesario establecer una metodología clara en la elaboración de las recomendaciones y una implicación en aquellos aspectos más importantes de cada especialidad médica. Los conflictos de intereses deben dejarse de lado y dar valor fundamental al profesionalismo. Por el contrario, sociedades del ámbito quirúrgico han incluido únicamente dentro de la lista de cinco procesos o procedimientos aspectos de importancia menor, y no han abordado procesos quirúrgicos en los que se ha demostrado una extraordinaria variabilidad en cuanto a su aplicación [13].
       
Las recomendaciones elaboradas por el Colegio Americano de Médicos de Emergencias (ACEP) son un claro ejemplo de un buen hacer en la elaboración de la lista de las cinco recomendaciones [14]. Se creó inicialmente un grupo de trabajo que elaboró una encuesta distribuida a todos los miembros de la entidad, en relación a medidas que tuviesen las características anteriormente citadas. Los resultados de la encuesta se agruparon en dominios, y un panel de expertos utilizó una técnica Delphi para priorizar las recomendaciones. Se realizaron múltiples rondas de votación para elaborar una lista de prioridades de las estrategias que eran más coste efectivas y que producían mayor beneficio a los pacientes. El proceso fue por tanto transparente y con la colaboración de un gran número de especialistas. Un subcomité se encargó de realizar el soporte científico para todas y cada unas de las propuestas, que finalmente se llevaron a la lista de cinco recomendaciones. Asimismo, se estableció un panel en donde aparecían los conflictos de intereses de todos los implicados en la elaboración de las recomendaciones [15]. Este estudio nos da a entender la necesidad de una clara metodología para la elaboración de las recomendaciones de la campaña. 
       
Aparte de la transparencia en la elaboración de la lista y la rigurosa metodología, resulta absolutamente necesario un siguiente paso, que es medir estas intervenciones y medir la posible reducción en su utilización que la aplicación de la campaña pueda producir, así como incorporar a otros profesionales, como enfermeros y farmacéuticos.
      
Otro aspecto importante de la campaña es la necesaria implicación de la opinión pública y de los pacientes. Entendiendo que, más procedimientos y más tratamientos no aseguran mejores cuidados sanitarios y que incluso pueden ser perjudiciales para ellos, y suponer una utilización inadecuada de los recursos sanitarios.
      
Se confirma por tanto la necesidad de un claro cambio de paradigma. Si antes considerábamos que un tratamiento o procedimiento médico es bueno y cuánto más aplicación del mismo será mejor, en el momento actual el paradigma sería intentar hacer más, haciendo menos y aplicar el mejor cuidado al menor coste [16, 17].
      
En la necesaria mejora y adecuación de la práctica asistencial, son distintas las iniciativas emprendidas. La campaña Elegir Sabiamente es una de ellas, y se podría unir a las emprendidas por el británico National Institute of Clinical Excellence NICE (“Do not do”) [18], por el grupo de trabajo GRADE [19, 20], o en España por DIANA Salud [21].
      
El pasado día 2 de abril la Asociación Médica Canadiense y ocho sociedades de especialidades médicas presentaron una lista de 40 pruebas diagnósticas, tratamientos y procedimientos considerados como no necesarios en todas circunstancias [22, 23]. La campaña ha sido llamada “Choosing Wisely Canada´s” o “Choisir avec Soin” en su versión francesa. Similares iniciativas se están desarrollando en otros países como Holanda, Alemania, Dinamarca, Italia, Nueva Zelanda, Australia o Israel [24]. En el Reino Unido se ha desarrollado una campaña similar titulada “Too Much Medicine” para tratar de llamar la atención sobre la amenaza para la salud de las personas que tienen los sobrediagnósticos y el consumo de los recursos sanitarios de forma innecesaria [25].
      
Demasiadas pruebas a personas con procesos no relevantes o incluso sanas, y no suficientes cuidados para personas enfermas producen desigualdades sanitarias, minan el profesionalismo médico y dañan tanto a los que necesitan un tratamiento como a los que no. Gran parte de nuestro tiempo y nuestros recursos se dedican a quienes menos lo necesitan y se detraen esfuerzos de aquellos más enfermos y más vulnerables. La excesiva medicalización está dañando tanto a enfermos como a sanos.
      
Con la expansión de las tecnologías médicas, técnicas de imagen, biomarcadores, secuenciación genómica, etc., y el fenómeno claramente comercializado de “venta de enfermedad”, es necesario establecer acciones en diversos frentes, que incluyan la educación y el entrenamiento, la investigación, los cambios de política y la defensa del sistema sanitario. La crisis económica y la necesidad de mantener un sistema sanitario público y universal hacen necesario el establecimiento de medidas seguras y adecuadas para evitar el daño que está produciendo la excesiva medicalización de la vida de los ciudadanos [25].
      
Se calcula que los costes sanitarios suponen un 10% del PIB y que aproximadamente un 30% de las intervenciones sanitarias son de dudoso valor, con lo que un 3% del PIB podría invertirse en otras áreas sociales o incluso del propio área de salud donde las necesidades o la cobertura no fueran las deseadas. Por otro lado, la perversión del sistema ha llevado al pago por servicios, medidas de desempeño que han dado énfasis al volumen más que al valor, claras actuaciones de medicina defensiva y finalmente excesivas expectativas de los pacientes, demandando servicios sanitarios innecesarios. Es necesario educar a los profesionales y a los pacientes en relación a los sobrediagnósticos y sobretratamientos [26].
      
En España el Ministerio de Sanidad ha presentado recientemente el proyecto “Compromiso por la calidad de las sociedades científicas”, al que se han adherido por el momento 39 sociedades, y en el que en una primera fase han trabajado 12 sociedades, que a finales de 2013 presentaron sus recomendaciones. El objetivo, similar a la campaña Elegir Sabiamente, es disminuir las intervenciones que no han demostrado eficacia, tienen escasa o dudosa efectividad, o no son coste efectivas [27]. Pero en mi opinión, quedan varias preguntas por responder. ¿Se harán solo de cara a la galería, sin entrar en los procedimientos y tratamientos más relevantes? ¿Se llevarán a cabo con una metodología adecuada, de forma transparente y abierta a todos los miembros de dichas sociedades? ¿Se medirá y evaluará su grado de seguimiento y su impacto global? ¿Serán capaces las sociedades científicas de deshacerse de sus conflictos de intereses y de sus intereses corporativos? [28, 29].
      
En resumen, la participación de cualquier grupo profesional en la elaboración de recomendaciones para adecuar la calidad y racionalizar los costes, deberá basarse en:
  • Metodología adecuada
  • Transparencia y participación del más amplio grupo de profesionales
  • Selección de procedimientos o terapias de clara repercusión en los costes sanitarios y de cuestionable utilidad para mejorar la salud
  • Posibilidad de medir y evaluar estos procedimientos y las repercusiones que la aplicación de las recomendaciones puedan suponer de cambios de práctica
  • Desarrollo de un auténtico profesionalismo, sin conflictos de intereses ni corporativismos
Y a nivel de cada uno de los centros sanitarios sería aconsejable la constitución de “Grupos de trabajo de mejora y adecuación de la práctica asistencial y clínica”, de carácter multidisciplinar y multiprofesional, que evalúen las distintas recomendaciones, o las de mayor impacto en su medio, intentando llevar a cabo una política de educación y de formación al respecto para intentar mejorar.
      
El camino no es fácil y se va producir una transición muy difícil, pero a fin de cuentas es necesario el liderazgo profesional para llevar a cabo iniciativas como ésta.
      
Estas campañas llaman al corazón de los valores del profesionalismo médico y a recuperar los ideales del juramento hipocrático. Realmente son todo un reto y un desafío para los profesionales.
      
Juan B. López Messa
Complejo Asistencial Universitario de Palencia
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Abril 2014.
      
Enlaces:
  1. Critical Care Societies Collaborative – Critical Care. Five Things Physicians and Patients Should Question. [REMI 2014; 14(4): B80]
  2. Choosing Wisely Critical Care [Enlace]
  3. Choosing Wisely Anesthesiology [Enlace]  
  4. Choosing Wisely Cardiology [Enlace
  5. Choosing Wisely Emergency Medicine [Enlace
  6. Choosing Wisely Doctor Patient Lists [Enlace
  7. Brody H. Medicine’s ethical responsibility for health care reform—the top five list. N Engl J Med 2010; 362: 283-285.
  8. Dyer O. The challenge of doing less. BMJ 2013; 347: f5904. 
  9. Tilburt JC, Wynia MK, Sheeler RD, Thorsteinsdottir B, James KM, Egginton JS, et al. Views of US physicians about controlling health care costs. JAMA 2013; 310: 380-388. 
  10. Pollak A. Cost of treatment may influence doctors. New York Times, 17 abril 2014. [Enlace
  11. The Good Stewardship Working Group. The “Top 5” Lists in Primary Care. Meeting the responsibility of professionalism Arch Intern Med 2011; 171: 1385-1390.
  12. Kale MS, Bishop TF, Federman AD, Keyhani S. Top 5 lists top $ 5 billion. Arch Intern Med 2011; 171: 1856-1858.
  13. Morden NE, Colla CH, Sequist TD, Rosenthal MB. Choosing Wisely- The politics and economics of labelling low-value services. N Engl J Med 2014; 370: 589-592.
  14. Schuur JD, Carney DP, Lyn ET, Raja AS, Michael JA, Ross NG, et al. A top-five list for emergency medicine: a pilot project to improve the value of emergency care. JAMA Intern Med 2014; 174: 509-515.
  15. Grady D, Redberg RF, Mallon WK. How should top-five list be developed? What is the next step? JAMA Intern Med 2014; 174: 498-499.
  16. Less is more. How less health care can result in better health. Arch Intern Med 2010;170:784-90
  17. Kox M, Pikkers P. “Less Is More” in Critically Ill Patients. JAMA Intern Med 2013; 173: 1369-1372.
  18. NICE [Enlace]
  19. GRADE [Enlace]
  20. Rochwerg B, Alhazzani W, Jaeschke R. Clinical meaning of the GRADE rules. Intensive Care Med 2014.
  21. Diana Salud [Enlace
  22. Choosing Wisely Canada [Enlace]
  23. Choosing Wisely Canada. Things you should question. [PDF
  24. Kermode-Scott B. Nine Canadian medical bodies launch campaign to reduce unnecessary medical tests and treatments. BMJ 2014; 348: g2673.
  25. Glasziou P et al. Too much medicine; too little care. BMJ 2013; 347: f4247.
  26. Baker DW et al. Design and Use of Performance Measures to Decrease Low-Value Services and Achieve Cost-Conscious Care. Ann Intern Med 2013; 158: 1-5.
  27. Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad [Enlace]
  28. Sitges-Serra A. Tecnología o tecnolatría: ¿a dónde van los cirujanos? Cir Esp 2012; 90: 156-161.
  29. Lopez Messa JB. Hacia dónde debería ir la medicina. [REMI 2013; 13(9): A178].
      

A171. RCP de calidad: declaración de consenso de la AHA

Artículo original: CPR Quality: Improving cardiac resuscitation outcomes both incide and outside the hospital. A consensus statement from the American Heart Association. Meaney PA, Bobrow BJ, Mancini ME, Christenson J, de Caen AR, Bhanji F, Abella BS, Kleinman ME, Edelson DP, Berg RA, Aufderheide TP, Menon V, Leary M; on behalf of the CPR Quality Summit Investigators, the American Heart Association Emergency Cardiovascular Care Committee, and the Council on Cardiopulmonary, Critical Care, Perioperative and Resuscitation. Circulation 2013. [Enlace] [PDF] [Resumen] [Artículos relacionados]
  
Resumen:

El propósito de este documento, con una declaración de consenso de expertos, es conseguir un cambio a gran escala proporcionando a los reanimadores profesionales y a las organizaciones sanitarias un marco de actuación con el que llevar al máximo de calidad la RCP y salvar más vidas. El objetivo es reducir la brecha entre la evidencia científica en relación a la resucitación y su traslado a la práctica diaria.
  
Se han desarrollado 4 áreas en relación a la RCP de calidad, con las correspondientes recomendaciones:
  
1. Medidas del desempeño de la RCP por los equipos de reanimadores:
  • Minimizar las interrupciones de las compresiones torácicas, alcanzando una fracción de compresiones torácicas superior al 80% del tiempo 
  • Frecuencia de compresiones torácicas entre 100 y 120 lpm 
  • Profundidad de las compresiones torácicas ≥ 50 mm en adultos y al menos 1/3 del diámetro antero-posterior del tórax en niños y lactantes 
  • Completa recuperación y relajación del toráx entre compresiones 
  • Evitar una ventilación excesiva, con una frecuencia de ventilaciones inferior a 12 por minuto y con mínima expansión torácica 
2. Medidas de monitorización y retroalimentación, de la respuesta del paciente y del desempeño de los equipos:

2.1. Respuesta fisiológica del paciente
  • Monitorización de la presión de perfusión coronaria > 20 mmHg o presión arterial diastólica > 25-30 mmHg
  • Monitorización de capnografía, ETCO2 > 20 mmHg 
2.2. Desempeño de los equipos de reanimadores 
  • Utilización de sistemas de retroalimentación de la frecuencia, profundidad e interrupción de las compresiones torácicas
  • Sistemas de “debriefing” retrospectivos, con análisis de la información recogida en los casos atendidos
  • Empleo de sistemas o equipos con la presencia de supervisores o directores directos del desempeño de los reanimadores
3. Intervenciones a nivel de equipos de resucitación sobre cómo asegurar una RCP de alta calidad en situaciones complejas:

3.1. Interacción inmediata sobre las características del desempeño de los reanimadores, priorizando las acciones necesarias si los pacientes no responden a los esfuerzos de resucitación 
  • Maximizar la fracción de compresiones torácicas > 80%, a través de la actuación coordinada de los miembros del equipo, minimización de las pausas de las compresiones torácicas, tanto para aislamiento de la vía aérea, como para valorar el pulso para realizar la desfibrilación
  • Regular de forma estrecha la frecuencia de compresiones torácicas entre 100 y 120 por minuto
  • Mejorar la profundidad de las compresiones torácicas, a través de una superficie firme sobre la que apoyar a la víctima, optimizar la mecánica de realización de las compresiones torácicas por los reanimadores rotando en periodos de no más de 2 minutos y manteniendo la técnica sin despegar las manos del tórax pero permitiendo su recuperación completa entre compresiones
  • Evitar excesivas ventilaciones monitorizando la frecuencia de las mismas 
Consideraciones logísticas adicionales no claramente demostradas: 
  • Incorporación de dispositivos mecánicos de RCP, que dependerá de las situaciones a atender y los lugares donde se tenga que aplicar: RCP prolongada, áreas alejadas de centro hospitalario, transporte y programas de donación a corazón parado
  • Transporte de pacientes durante la RCP, donde se ha demostrado la pérdida de eficacia de la resucitación y donde se podría recomendar la utilización de dispositivos mecánicos para evitar la pérdida de calidad
4. Actuaciones de mejora continua de la calidad de la RCP: a pesar de que estas medidas han demostrado mejorar los resultados finales y la seguridad y reducir los daños, muy pocas organizaciones las aplican, lo que lleva a una gran variabilidad en la aplicación de las técnicas de resucitación:

4.1. Autoevaluación (“debriefing”). Aplicable para cualquier entorno o equipo, extra o intrahospitalario, utilizando diferentes herramientas: 
  • Listas de comprobación durante la RCP, con apartados generales relativos a la organización de todo el proceso y además al desempeño adecuado de los elementos de RCP de calidad
  • Revisión de los datos de monitorización recogidos durante los eventos, con un análisis de las situaciones y respuestas, con las posibles intervenciones de mejora
  • Integración de un programa continuo de formación con aplicación de los distintos elementos de monitorización utilizados durante la asistencia y empleando ejercicios de simulación 
4.2. Implantación de un sistema de círculo de calidad propio y participación en sistemas multicéntricos. Integración en registros multicéntricos tanto extra como intra-hospitalarios, para realizar una evaluación comparativa que conduzca a mejorar los resultados 
  
En conclusión, existen grandes oportunidades de mejorar en el ámbito del desempeño de la RCP, tanto a nivel extra como intra-hospitalario. Los expertos presentan finalmente y en forma de resumen una serie de recomendaciones de actuación, así como de actuaciones futuras a desarrollar en este campo.

DIEZ PUNTOS FUNDAMENTALES PARA CONSEGUIR UNA RCP DE CALIDAD, TANTO A NIVEL EXTRA COMO INTRA-HOSPITALARIO
  1. Cada año en USA, más de 500.000 adultos y niños sufren una parada cardiaca y menos del 15% sobreviven. 
  2. La RCP de alta calidad es el componente fundamental que influye en la mortalidad de la parada cardiaca, pero existe una importante variación en la monitorización, la implementación y la mejora de la calidad. 
  3. Existe una importante brecha entre el conocimiento actual de la RCP de calidad y su aplicación óptima, lo que conlleva la existencia de muertes prevenibles por parada cardiaca. 
  4. El propósito de la declaración de consenso es estimular un cambio a gran escala proporcionando al personal sanitario y a los sistemas de salud de unas bases tangibles con las que maximizar la calidad de la RCP y salvar más vidas. 
  5. Los objetivos en la aplicación de la RCP incluyen: 
    1. Fracción de compresiones torácicas > 80%
    2. Frecuencia de compresiones torácicas de 100-120 por minuto.
    3. Profundidad de las compresiones torácicas de al menos 50 mm en adultos y al menos 1/3 del diámetro anteroposterior del tórax en niños.
    4. Ventilación no excesiva con una frecuencia menor a 12 respiraciones por minuto con mínima expansión torácica.
  6. La monitorización de una RCP de calidad puede estar basada en la valoración del desempeño de los equipos de resucitación o de las respuestas fisiológicas de los pacientes a las maniobras de resucitación, todos los cuales deberán ser ajustados de forma continuada de acuerdo a la respuesta obtenida. 
  7. Los equipos de resucitación deben coordinar sus esfuerzos para asegurar una RCP de alta calidad durante la parada cardiaca. 
  8. Cada servicio de emergencias, hospital y programa profesional de reanimadores debe desarrollar un programa de mejora continua de la calidad de la RCP que proporcione adecuada retroalimentación a sus gestores, directores y a los propios reanimadores. 
  9. Debe desarrollarse un sistema estandarizado de información de las medidas de RCP de calidad a nivel nacional. 
  10. A través de mejores medidas, entrenamiento y procesos de mejora de los sistemas de la calidad de RCP, podemos obtener un impacto significativo en la supervivencia de la parada cardiaca y eliminar la brecha entre los resultados que se obtienen actualmente y los que serían óptimos. 
Juan B. López Messa
Servicio de Medicina Intensiva
Complejo Asistencial de Palencia
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Julio 2013.
  

REMI 2354. Factores pronósticos de la parada cardiaca recuperada

ARTÍCULO ORIGINAL: Predictores de mortalidad y función neurológica en pacientes de UCI que se recuperan de una parada cardíaca: estudio pros...