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REMI 2201. ¿Qué opinan los profesionales sobre la limitación de tratamientos de soporte vital?

ARTÍCULO ORIGINAL: Opinión de los profesionales de una unidad de cuidados intensivos sobre la limitación del esfuerzo terapéutico. González-Castro A, Azcune O, Peñasco Y, Rodriguez JC, Domínguez MJ, Rojas R. Rev Calid Asist 2016; 31(5): 262-266. [Resumen] [Artículos relacionados]
  
INTRODUCCIÓN La decisión de limitación de tratamientos de soporte vital (LTSV) tiene como principal objetivo evitar la obstinación terapéutica cuando el paciente ha llegado al final de la vida. Existen puntos de mejora de este proceso que es preciso analizar, siendo de vital importancia qué opinión tienen los profesionales de la UCI sobre la LTSV.
   
RESUMEN: Estudio realizado en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla durante tres meses en 2014. Se realizó una encuesta a 70 profesionales de distintas categorías que trabajaban en la Unidad. El cuestionario analizaba ítems sociodemográficos e ítems para valorar la ética, conocimiento e información que los encuestados tenían de la LTSV. Hubo un total de 65 encuestas válidas. El 81,5% eran mujeres, rango de edad 45-55 años, el 30,7% tenían una edad inferior a los 35 años. Casi el 40% tenían una experiencia profesional en UCI mayor de 20 años. El 42% eran médicos (20% MIR), 40% enfermeros y 17% auxiliares de enfermería. El 98% de los encuestados estaban a favor de la LTSV, aunque el 28% lo consideraban un tipo de eutanasia (activa o pasiva) y el 77% no entendían que es lo mismo no iniciar un nuevo tratamiento que retirar un tratamiento ya instaurado. Un porcentaje significativo desconocían que la decisión de no ingreso en UCI, las órdenes de no resucitación cardiopulmonar, las medidas condicionadas y no iniciar medidas invasivas eran distintos niveles asistenciales. Cuando se valoró quién debía tomar la decisión de realizar LTSV, la mayoría de los encuestados (52%) creían que debería ser tomada en consenso por un equipo multidisciplinar. No se dio importancia al coste económico. La ventilación mecánica invasiva fue la medida más valorada como soporte a retirar en último lugar (78%).
   
COMENTARIO: Llama la atención del estudio que siendo la LTSV una práctica habitual de los profesionales, casi el 30% opinaron que es un tipo de eutanasia y que el 77% de los encuestados piensen que no es lo mismo no iniciar un tratamiento que retirar un tratamiento ya instaurado, así como el desconocimiento de los distintos niveles asistenciales en los pacientes para realizar LTSV. La calidad de vida es un dato subjetivo, por tanto, conocer el pronóstico del motivo de ingreso, las limitaciones tanto físicas como psíquicas al alta y los valores de los pacientes, es un dato importante para ayudar al clínico a la toma de decisiones. Llama la atención del estudio la poca importancia dada al coste económico de los tratamientos al final de la vida. Los datos muestran que se precisa mayor información y formación en los profesionales para la mejora de este proceso asistencial.

Encarnación Molina Domínguez
Hospital General Universitario de Ciudad Real.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Febrero 2017.
       
ENLACES:
  1. Limitation of life-sustaining treatment in patients with prolonged admission to the ICU. Current situation in Spain as seen from the EPIPUSE Study. Hernández-Tejedor A, Martín Delgado MC, Cabré Pericas L, Algora Weber A; Members of the study group EPIPUSE. Med Intensiva. 2015 Oct;39(7):395-404. [PubMed]
  2. Analysis of needs of the critically ill relatives and critical care professional's opinion. Sánchez-Vallejo A, Fernández D, Pérez-Gutiérrez A, Fernández-Fernández M. Med Intensiva. 2016 Dec;40(9):527-540. [PubMed]
  3. Perceptions about end of life treatment in Argentina, Brazil and Uruguay intensive care units. Moritz RD, Deicas A, Rossini JP, Silva NB, Lago PM, Machado FO. Rev Bras Ter Intensiva. 2010 Jun;22(2):125-32. [PubMed]
  4. [Perspective of intensive care nursing staff on the limitation of life support treatment]. Vallés-Fructuoso O, Ruiz-de Pablo B, Fernández-Plaza M, Fuentes-Milá V, Vallés-Fructuoso O, Martínez-Estalella G. Enferm Intensiva. 2016 Oct - Dec;27(4):138-145. [PubMed]
BÚSQUEDA EN PUBMED:
  • Enunciado: Limitación del tratamiento de soporte vital en la UCI
  • Sintaxis: Limitation of life-sustaining treatment AND ICU 
  • [Resultados]

REMI A221. La craneoplastia con vendaje compresivo no es una medida de limitación de soporte vital

Según el artículo de Escudero D. y cols, la razón para llevar a cabo la craneoplastia con vendaje es la futilidad de la craniectomía descompresiva (CD). El paciente presentaba desde el ingreso un daño cerebral catastrófico (DCC) y su evolución clínica confirma el pronóstico infausto. Siguiendo las recomendaciones sobre DCC de Souter MJ y cols [1], no es posible definir en este subgrupo de pacientes el concepto de tratamiento médico fútil, sin embargo establecen que el objetivo terapéutico de este grupo de pacientes se debe dirigir hacia las medidas de confort descartando las medidas de tratamiento médico y quirúrgico. No comparto que la CD fuera una técnica fútil, de hecho la CD fue eficaz, pues logró el control de la hipertensión endocraneal refractaria a todas las medidas de segundo nivel. Revertir la craniectomía significa reconstruir el cráneo tal como estaba cuando el paciente ingresó pero con el propósito inverso: provocar hipertensión endocraneal de tal forma que se hernie el cerebro y se produzca la muerte encefálica. La medida no es de simple retirada de soporte, asumido que dicho soporte es fútil, y, que una vez retirado se deja vía libre para que la muerte. Mediante la craneoplastia se traza un camino específico que causa la muerte de una forma conveniente para un fin: asegurar la extracción de los órganos.
  
El nudo gordiano de la discusión utilitarista está en esta “sutileza”, puesto que el imperativo Kantiano prohíbe tratar a un ser humano sólo como medio para obtener un fin. Si el médico fuerza la manera en que ha de morir es porque conviene que se produzca la muerte encefálica como camino que garantiza la obtención de los órganos. Si se dejara la opción abierta a la donación en asistolia los órganos se podrían perder si el paciente no falleciera en los 120 minutos posteriores a la extubación terminal. Esta forzada orientación del curso de la muerte es la que resulta maleficiente por ser contraria al imperativo kantiano. 
   
Podría definirse la craneoplastia como muerte asistida puesto que se propone para que se produzca la muerte encefálica. Viene de suyo que el paciente ha otorgado consentimiento para donar pero ¿ha consentido en que sea bajo éste procedimiento: vendándole la cabeza para que se hernie el cerebro? Otorgar consentimiento para la donación no implica consentir sobre el proceso (la cranioplastia). La información sobre las posibilidades de donar conlleva explicar todas las posibilidades de donación,y, también la posibilidad de negarse a que se realice la craneoplastia sin renunciar por ello a la opción de donar. Si no existe la opción de donación en asistolia en ese hospital, se debe informar ―aras de la transparencia y la honestidad― de que existe esa opción trasladando al paciente a otro centro. Habiendo expuesto a la familia los detalles del proceso de donación en uno y otro protocolo podríamos decir que han tomado una decisión después de la exposición de todas las opciones. Sin embargo, del artículo de Escudero D y cols podemos deducir que se les informó sobre la craneoplastia, pero no se especifica que se informara de que existe otra opción para ser donante y que este paciente concretamente cumplía los requisitos para ser incluido en un protocolo de donación en asistolia. Es cierto que esos 6 órganos podrían no haberse conseguido en el caso de llevarse a cabo la donación en asistolia, pero este riesgo debe decidir asumirlo aquel que otorga el consentimiento para la donación y no el médico.

ENLACES:
  1. Recommendations for the Critical Care Management of Devastating Brain Injury: Prognostication, Psychosocial, and Ethical Management. A Position Statement for Healthcare Professionals from the Neurocritical Care Society. Souter MJ, Blissitt PA, Blosser S, Bonomo J, Greer D, Jichici D, Mahanes D, Marcolini EG, Miller C, Sangha K, Yeager S. Neurocrit Care 2015; 23: 4-13. [PubMed] [PDF]
Alicia Pérez Blanco
Hospital Universitario de La Princesa, Madrid.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Febrero 2016.
   

REMI A216. Craneoplastia con vendaje compresivo: una medida éticamente aceptable

Como coautor del artículo "Craneoplastia con vendaje. Nuevas formas de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos" [1], criticado por el Dr. Canabal en REMI ("Contra la propuesta de la craneoplastia con vendaje compresivo como forma de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos") [2], respeto su opinión pero quiero matizar algunos aspectos a los que hace referencia.
    
La limitación de tratamientos de soporte vital (LTSV) precede a la mayoría de los fallecimientos en los servicios de Medicina Intensiva (SMI). Es una decisión consensuada entre el equipo sanitario y compartida por el paciente (mediante la expresión de sus preferencias, en ocasiones a través de la planificación de las decisiones) o sus familiares. Apenas existen ya muertes inesperadas o muertes “naturales” debidas a la evolución de una enfermedad sin intervención sanitaria alguna. En ciertos casos, una vez acordada la LTSV, es posible plantear la donación de órganos y/o tejidos: esperando la muerte encefálica como evolución de una lesión cerebral o proponiendo la donación en asistolia controlada tras la extubación terminal. En los pacientes en los que la craniectomía descompresiva es considerada fútil y se acuerda la LTSV, creemos que es aceptable la propuesta del vendaje compresivo para permitir la muerte encefálica como evolución de una lesión cerebral devastadora, de la misma manera que en otros casos se colocan los pacientes en decúbito supino a cero grados para permitir la hipertensión endocraneal. Si estas medidas son adoptadas tras el acuerdo de LTSV, se explican a los familiares y éstos lo comprenden, creemos que es una buena práctica, humana y éticamente aceptable, tanto como la donación en asistolia controlada. Siempre realizada con el máximo respeto por el paciente y sus familiares. Honesta y transparente. Claro que es “utilitarista”, como cualquier actuación enfocada al mantenimiento de un potencial donante y a la obtención de órganos y tejidos para la donación, pero efectuada con la ponderación y el respeto de valores como la calidad de vida, la solidaridad y la buena muerte. 
   
Las diversas formas de morir y las diferentes posibilidades para la donación de órganos provocan nuevos debates científicos, técnicos y éticos. La intención de nuestro artículo es argumentar éticamente una actuación encaminada a permitir la muerte encefálica y la donación de órganos una vez acordada la LTSV.
   
Dr. Iñaki Saralegui
Hospital Universitario de Álava
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Febrero 2016. 
ENLACES:

  1. Craneoplastia con vendaje. Nuevas formas de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos. Escudero D, Cofiño L, Gracia D, Palacios M, Casares M, Cabré L, Simón P, Miranda P, Martínez K, Iribarren S, Saralegui I, Simó RM, de León B y Español V. Med Intensiva 2013; 37: 180-184. [PubMed] [Texto completo]
  2. Contra la propuesta de la craneoplastia con vendaje compresivo como forma de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos. Canabal Berlanga A. [REMI 2016; 16(2): A215]
   

A215. Contra la propuesta de la craneoplastia con vendaje compresivo como nueva forma de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos

Mediante este artículo pretendo plasmar mi punto de vista discordante de consideración de la craneoplastia con vendaje compresivo como una forma correcta de Limitación de las Terapias de Soporte Vital del Esfuerzo Terapéutico (LTSV) y una crÍtica al modelo deliberativo actual en bioética.
   
MODELO DELIBERATIVO Y JUSTIFICACIÓN DE LA CRANEOPLASTIA CON VENDAJE COMPRESIVO
   
Recientemente se ha propuesto la craneoplastia con vendaje compresivo como una nueva forma de (LTSV) [1]. La argumentación expresada en la propuesta referida, se ha realizado en términos derivados del principialismo [2], como es común en la mayoría de las discusiones actuales dentro del mundo sanitario. El encaje de cualquier discusión ética en los principios básicos del principialismo, sin atender otros principios o valores importantes en Bioética, no contempla al ser humano con un valor trascendental que es inherente al mismo y se puede llegar a minimizar el debate con un proceso deliberativo casi mecánico de consideraciones, pero nos olvidamos de la consideración de la persona como ser con dignidad inherente a su existencia (por “ser”), y nuestra lealtad hacia ese principio y nuestro paciente. 
  
El principialismo ha sido útil para dilucidar algunas cuestiones de tipo práctico en la resolución de casos clínicos, pero también sabemos que carece de una visión antropológica del ser humano, le falta la base filosófica, criterios de preponderancia de unos principios respecto a otros, a pesar de que se han hecho propuestas no sin cierta arbitrariedad para establecer un orden de prelación. Además, los planteamientos dilemáticos finalmente se tienen que resolver muchas veces por los deliberantes con un relativismo participativo como un mal menor.
  
En las argumentaciones actuales de los principales debates éticos se le da un protagonismo exagerado a la autonomía, parece que con la obtención del consentimiento informado se diluyen los dilemas éticos, sin contemplar que para que la autonomía del paciente sea real, depende de la veracidad de la información, de la comprensión de la misma, la voluntariedad real y libre del sujeto, de la explicación de las alternativas, etc., además de que ésta no puede aceptarse si va en contra de la “lex artis” o la deontología profesional. Las carencias del modelo principialista se vuelven dramáticas en el abordaje de la deliberación de esta técnica en cuestión. Justificamos con este modelo actuaciones de más que dudosa corrección moral y deontológica por ser aceptadas por el paciente o sus representantes. Para mayor dificultad, la escasa presencia de voluntades o instrucciones previas y su utilidad real para solventar dilemas complejos en los cuidados al final de la vida se han manifestado insatisfactoria, lo cual nos proporciona un marco lleno de incertidumbres, por lo que en el caso tratado no es presumible hablar de beneficencia. 
  
Desde otro punto de vista como desde el personalismo [3], no podemos justificar dicha técnica por disponer de la vida de otra persona, no siendo aplicable el principio terapéutico de dicha corriente. El propio Kant, considerado como un precursor remoto del Personalismo, defendía una concepción de persona como valor absoluto. Autores posteriores ya con implicación expresa en el personalismo como Elio Sgreccia, Zubiri, Emmanuel Mounier y un largo etc. consideran que la vida llega anteriormente a la libertad; por eso, cuando la libertad suprime la vida es una libertad que se suprime a sí misma. No podemos argumentar que dicha decisión se base de forma casi única en la autonomía, en la libertad de aceptación de familiares o representantes del paciente, pues sería una forma extrema de defender un autonomismo que desprecia el valor del ser beneficente, protagonista de la relación médico-paciente, además del valor de la lealtad con el paciente que es inquebrantable, independientemente de la situación neurológica del mismo y del respeto por la vida y dignidad de las personas independientemente de su situación vital y funcional.
 
PROPUESTA DE CRANEOPLASTIA CON VENDAJE COMPRESIVO COMO FORMA DE LTSV
   
La craneoplastia con vendaje compresivo, consideramos que no se puede encuadrar en el concepto de limitación o retirada de medios de soporte vital [4], y ofrece una más que dudosa e insuficiente argumentación desde el punto de vista ético, tal y como un grupo de autores procedentes de diferentes estamentos relacionados con la bioética (clínica, asociaciones de Bioética, la Universidad y comisiones deontológicas) hemos defendido pormenorizadamente en un artículo [5, PDF] recientemente publicado en varios aspectos, los cuales resumo alguno de ellos. 
    
La situación descrita como paciente con daño cerebral profundo, con craniectomía descompresiva realizada, en el que se plantea la posible indicación de LTSV por la situación de refractariedad clínica, futilidad del tratamiento y además se considera como potencial donante de órganos, no se puede plantear como ineludible la necesidad de hacer un vendaje compresivo, sino que hay otras alternativas éticamente más correctas para que pueda ser donante de órganos y no tener que decir que le restamos al paciente el derecho de ser donante (suele ser el argumentario más frecuente). En caso de culminar el proceso con la LTSV, deberíamos seguir las recomendaciones de tratamiento al final de la vida del paciente crítico, desarrolladas por el grupo de bioética de la SEMICYUC [6] en las que se contemplan o bien retirar, suprimir o no iniciar tratamientos desproporcionados, fútiles o extraordinarios que mantiene la vida del paciente sin esperanza de mejoría y sin perspectiva vital. Entonces, una vez ocurrida la muerte del paciente y no antes, comenzaríamos con el proceso de donación en asistolia. Así es como se ha reflejado en la literatura médica y en los protocolos adecuados [7]. En ese caso, la muerte se produciría por cese de funciones cardiovasculares y respiratoria y entonces la donación se podría hacer como donación en asistolia, lo cual por cierto no está exento de dificultades de procedimiento y en el que también hay que salvaguardar la corrección en todo momento desde el punto de vista ético, teniendo que ser extremadamente escrupulosos con seguir las recomendaciones y protocolos que marcan su realización. 
   
La decisión y planeamiento de LTSV debe ser totalmente independiente y con carácter previo al planteamiento de la donación de órganos, si no estaríamos incurriendo en un posible conflicto de intereses. Pero el procedimiento de craneoplastia con vendaje compresivo que nos ocupa en este análisis crítico, se ha planteado como una modalidad de LTSV que se realiza con el objetivo de que el paciente tenga una muerte encefálica que a su vez posibilitará la donación de órganos, lo cual tensiona la independencia de ambos planteamientos, pues al plantear esa forma de hacer la LTSV desde ese momento ya es patente la consecución que es la donación y la forma de obtenerla. Se podría interpretar como una instrumentación del proceso para que la muerte culmine de una forma que nos puede convenir más (por ejemplo, porque no tenemos protocolo de donación en asistolia), lo cual, de constituir un “handicap” insalvable, no debería impedir su traslado a un centro donde se pueda ofrecer, esto evitaría tener que hacer una técnica que puede llegar a considerarse un acto médico indigno que nada lo compensa desde nuestro punto de vista. 
   
Esta circunstancia se puede interpretar como una instrumentalización del ser humano para ser medio y beneficio de otros. Además, tal y como señalábamos en el artículo referido, la fundamentación de dicha práctica desde el punto de vista del principialismo es reduccionista. Ni siquiera resulta fácil argumentar que no vulnera la beneficencia o no maleficencia, cuando no conocemos los deseos del paciente y no sabemos sus valores respecto a esa forma de morir, el cual no sabrá nunca si hay otras alternativas, estas controversias están muy bien desarrolladas en un articulo de David Rodriguez [8] que por su profundidad, recomendamos su lectura. Tal y como lo vemos, significa un cambio en las formas de afrontar los cuidados y dilemas al final de la vida, al ser una técnica activa que se realiza con el propósito principal de la consecución de la muerte de determinada forma del paciente, como es la muerte encefálica. Con propuestas como la craneoplastia con vendaje compresivo, se genera una incertidumbre y una tensión en el marco ético de los cuidados al final de la vida cuyas consecuencias son poco previsibles.
   
También es inaplicable el principio de doble efecto, rescatado por la bioética moderna de la fundamentación tomista para ser el fundamento de las medidas activas o aditivas a los tratamientos ya recibidos por el paciente. En este caso, no se puede aplicar, pues no existe un efecto secundario no deseado, ni de mayor entidad que la propia muerte convertida en objetivo, no siendo además el beneficio de la donación de órganos repercutido en el propio sujeto. 
   
La práctica de la craneoplastia con vendaje compresivo contradice conceptos del código deontológico relativos a la atención del final de la vida y de otras normas o de códigos de conducta, como la declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos que refiere que “Los intereses y el bienestar de la persona deberían tener prioridad con respecto al interés exclusivo de la ciencia o la sociedad”, lo que incluye la indisponibilidad de la vida humana a actos médicos cuestionables o incorrectos a pesar del interés social. 
   
Vivimos un momento en el que se ha instaurado en la sociedad un modo de pensar en el que se aceptan fácilmente progresos tecnológicos. Opciones éticas enmarcadas en el utilitarismo y consecuencialismo son aceptados por el bien social, el fin bueno justifica los medios. Valores como la compasión, solidaridad, entrega a una causa que conlleva la disminución del sufrimiento, compensan el precio de la incorrección de los actos. Este argumentario actualmente tan utilizado, se puede llevar al extremo y ser aplicado para justificar practicas eutanásicas, ageismo, discriminación al gran dependiente y decisiones basadas primordialmente en la calidad de vida, dando mayor protagonismo al atributo respecto a la esencia. 
   
Una mera explicación racional no "entiende” lo primordial del ser humano, su propia experiencia como alguien individual, único, irrepetible, incomunicable en cuanto al ser. Nos olvidamos del valor incuestionable de la persona, de su dignidad inherente, independiente del momento de su vida, de su enfermedad o aspecto. Esa dignidad la tiene el ser humano “per se”, con un carácter moral intrínseco e irrenunciable. De forma consecuente con este planteamiento, se visualiza como valor moral todo aquello que lleve al hombre a defender y crecer en su dignidad de persona. El valor moral conduce al bien moral, perfecciona al hombre en lo más íntimamente humano, con mayor calidad como persona. La persona humana, considerada como valor supremo, punto de referencia, fin y no medio, le impide convertirse en un objeto como tal y exige el máximo respeto y una efectiva tutela, en el terreno de la Bioética.
   
El error bajo mi punto de vista es fundamentar la moral en un encuadre filosófico inmanentista en el que las soluciones y deducciones en bioética serán fuertemente discriminantes y reduccionistas. El valor de la vida no puede ser relativo en función de acuerdos sociales, de si se obtiene un beneficio social con su sacrificio. 
   
Los médicos del entorno de los cuidados críticos, a pesar de que tengamos una labor profesional en entornos muy tecnificados, tengamos que tener una formación muy especializada y gran autoexigencia y sacrificio personal, pues percibimos una gran tensión emocional, donde la muerte está presente cada día y los dramas personales nos persiguen y rodean, no podemos renunciar a la búsqueda de la humanización de la medicina y de la verdad, que ha sido el motor del pensamiento filosófico en la historia del ser humano. 
   
Con este artículo pretendo despertar una visión diferente, seguramente poco habitual en el mundo tecnificado que nos rodea, menos posibilista o útil, quiero hacer una reflexión de que podemos seguir mejorando en la medida que nuestra gran tecnología se haga compatible con un enfoque humano, donde conviven la excelencia científica y del conocimiento con un humanismo al que no podemos renunciar para no desvirtuar nuestra razón de ser. Probablemente el utilitarismo instalado, la centralización de nuestros dilemas solo en el principialismo, despojando el debate de valores trascendentales y una visión antropológica subyacente, provocan propuestas de este tipo. Cuando el sufrimiento tiene un rostro desesperado, lo único que hace falta es una persona, seres humanos que cuidan a seres humanos con la mejor tecnología y bien formados en una Medicina humanizada. 
   
BIBLIOGRAFÍA:
  1. Craneoplastia con vendaje. Nuevas formas de limitación del tratamiento de soporte vital y donación de órganos. Escudero D, Cofiño L, Gracia D, Palacios M, Casares M, Cabré L, Simón P, Miranda P, Martínez K, Iribarren S, Saralegui I, Simó RM, de León B y Español V. Med Intensiva 2013; 37: 180-184. 
  2. Methods and principles in biomedical ethics. Beauchamp TL. J Med Ethics 2003;29:269–274 
  3. Persona humana y personalismo. Sgreccia E. Cuadernos de Bioética XXIV 2013/1ª: 115-123.
  4. Discrepancia en la utilización de la craneoplastia con vendaje como forma de limitación de tratamientos de soporte vital. Otro punto de vista. Canabal Berlanga A. Med Intensiva 2014; 38: 268-269. 
  5. Valoración ética de la craneoplastia con vendaje compresivo como forma de limitación de tratamientos de soporte vital. Canabal Berlanga A, Jara Rascón J, Gómez Rodríguez R, Abengózar Muela R, Javier Ruiz Hornillos F, Moreno Villares JM, Santiago Corchado M, Viejo Llorente LF, Abellán Salort JC, Gándara del Castillo A. Acta Bioethica 2015; 21: 183-189. [PDF]
  6. Recomendaciones de tratamiento al final de la vida del paciente crítico. Monzón Marín JL, Saralegui Reta I, Abizanda i Campos R, Cabré Pericas L, Iribarren Diarasarri S, Martín Delgado MC, Martínez Urionabarrenetxea K, Grupo de Bioética de la SEMICYUC. Med Intensiva 2008; 32: 121-133. 
 
  7. Organización Nacional de Trasplantes. Donación en Asistolia en España: Situación Actual y Recomendaciones. Documento de Consenso Nacional 2012. 
 
  8. Final de la vida y donación de órganos: una relación tensa. Rodríguez Arias D. AFDUAM 2014; 18: 351-390.
Alfonso Canabal Berlanga
Hospital Virgen de la Salud, Toledo.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Febrero 2016.
      
    

REMI 2083. Limitación del esfuerzo terapéutico en las UCI españolas

ARTÍCULO ORIGINAL: Limitación del tratamiento de soporte vital en pacientes con ingreso prolongado en UCI. Situación actual en España a la vista del Estudio EPIPUSE. Hernández-Tejedor A, Martín Delgado MC, Cabré Pericas L, Algora Weber A y miembros grupo EPIPUSE. Med Intensiva 2015; 39: 395-397. [Resumen] [Artículos relacionados]
   
INTRODUCCIÓN: En los pacientes críticos en que se estima que tienen pocas o mínimas posibilidades de sobrevivir, se aplican cada vez más en nuestras UCI diversas medidas de limitación del esfuerzo terapéutico (LET), que pueden ser desde limitar algún procedimiento (por ejemplo “no-RCP”) hasta retirar todas las medidas activas al paciente. En el presente trabajo los autores examinan la situación sobre uso de LET en las UCI españolas.
   
RESUMEN: Se realiza un estudio prospectivo observacional en 75 UCI españolas de los pacientes que llevaban más de 7 días ingresados en dichos servicios. Se analizan 589 pacientes. Se estableció alguna medida de LET en el 34,7% de los pacientes. La mortalidad hospitalaria en los pacientes en que no se acordó LET fue del 28,7% y en los que sí se acordó del 93%. La medida de LET más frecuentemente acordada fue la de no RCP: 88,2%, seguido de “no dializar”: 80%, no iniciar fármacos vasoactivos: 70%; retirar todo tratamiento activo (salvo sintomático): 57%, no ventilar 38%, etc. En la mayoría de las ocasiones fue decisión exclusiva de los médicos que atendían al paciente y tomada por unanimidad en el 87,9% de los casos, siendo consultados la familia al respecto sólo en el 4,5% de las situaciones.
   
COMENTARIO: El presente trabajo, como los propios autores refieren tiene, entre otras, la limitación de que muy probablemente hubo medidas de LET que no se transcribieron en la documentación pero sí se acordaron y realizaron, lo que probablemente infraestima el porcentaje de LET realmente acordado o realizado. El estudio actual va en línea con la tendencia observada en los servicios de UCI de cada vez más implementar medidas de LET de un nivel o de otro y documentarlas en el historial del propio paciente. 
 
Antonio García Jiménez
Hospital Arquitecto Marcide, Ferrol, A Coruña.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Octubre 2015.
      
ENLACES:
  1. Criterios para limitar los tratamientos de soporte vital al ingreso en unidad de cuidados intensivos: resultados de una encuesta multicéntrica nacional. Rubio O, Sánchez JM, Fernández R. Med Intensiva 2013; 37: 333-338. [PubMed] [Texto completo]
  2. Experiencia preliminar en la introducción de la limitación de terapias de soporte vital en la historia clínica electrónica. Poyo-Guerrero R, Cruz A, Laguna M, Mata J; Comité de Ética del Hospital Son Llatzer de Palma de Mallorca (España). Med Intensiva 2012; 36: 32-36. [PubMed] [Texto completo]
  3. Defining the practice of "no escalation of care" in the ICU. Morgan CK, Varas GM, Pedroza C, Almoosa KF. Crit Care Med 2014; 42: 357-361. [PubMed]
BÚSQUEDA EN PUBMED:
  • Enunciado: Limitación del esfuerzo terapéutico en el paciente crítico
  • Sintaxis: life-sustaining treatment limitation AND critically ill 
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REMI 2063. Tratamientos no beneficiosos: definiciones, causas y soluciones desde la perspectiva de los profesionales

ARTÍCULO ORIGINAL: Nonbeneficial treatment Canada: Definitions, causes, and potential solutions from the perspective of healthcare practicioners. Downar J, You JJ, Bagshaw SM, Golan E, Lamontagne F, Burns K, Sridhar SK, Seely A, Meade MO, Fox-Robichaud A, Cook D, Turgeon AF, Dodek P, Xiong W, Fowler R; Canadian Critical Care Trials Group. Crit Care Med 2015; 43: 270-281. [Resumen] [Artículos relacionados]
    
INTRODUCCIÓN: Los tratamientos no beneficiosos (TNB), denominados como futilidad, repercuten en pacientes, profesionales y el sistema sanitario en su conjunto y son inefectivos por definición, puesto que la relación coste/beneficio es nula [1], pudiendo afectar a casi el 10% de los pacientes atendidos en UCI. Las recomendaciones “no hacer” de Choosing wisely [2], incluyen un apartado a este respecto, aunque existe una importante variabilidad en su aplicación [3].
   
RESUMEN: Encuesta a médicos y enfermeros de áreas de pacientes agudos en 11 centros de Canadá, con el objetivo de explorar si perciben los TNB como un problema, generar una definición aceptable, conocer sus causas y las vías para evitarlos o resolverlos. Se analizaron 688 encuestas (61% de las remitidas; 74% enfermeros). Las definiciones de TNB más aceptadas, de 7 propuestas y más de 80% de acuerdo fueron: A) Tratamientos que podrían resultar casi con certeza en una calidad de vida que el paciente había considerado no desear previamente y B) Tratamientos que no son consistentes con los objetivos de cuidados indicados por el paciente. Causas consideradas (90% de acuerdo), de 9 propuestas: falta de entendimiento de las limitaciones del tratamiento o falta de aceptación de un mal pronóstico por parte de las personas que deberían tomar las decisiones subrogadas. Más del 80% lo percibían como un grave problema para todas las partes implicadas, y como soluciones, de 6 propuestas, se apuntaron la necesidad de planificación previa de los cuidados (92%) y el entrenamiento y formación en comunicación de los profesionales (88%).
    
COMENTARIO: El estudio aporta una definición de TNB y señala que las actuales estrategias para resolver el problema no parecen adecuadas. Las razones por las que se considera un TNB serían: la muerte es inminente y el tratamiento puede no tener efectos (futilidad fisiológica); el paciente nunca podrá sobrevivir fuera de la UCI (futilidad cualitativa); el tratamiento no podrá cubrir los objetivos de los pacientes; la carga de tratamiento sobrepasa con creces los beneficios. A este respecto, el colectivo de enfermería puede ser el más afectado por los TNB a nivel personal, laboral y profesional, siendo conveniente su participación en las discusiones y la comunicación sobre este problema. Tal como es valorado en estudios similares [4], la planificación de los cuidados y límites de los tratamientos por adelantado y la adecuada formación en comunicación de los profesionales pueden mejorar la toma de decisiones compartida, y parecen las mejores soluciones. Sin embargo, el conocimiento de los profesionales sobre las recomendaciones para evitar TNB o innecesarios no parece estar muy extendido [5].
 
Juan B. López Messa
Complejo Asistencial Universitario de Palencia
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Julio 2015.
  
ENLACES:
  1. The frequency and cost of treatment perceived to be futile in critical care. Huynh TN, Kleerup EC, Wiley JF, Savitsky TD, Guse D, Garber BJ, Wenger NS. JAMA Intern Med 2013; 173: 1887-1894. [PubMed]
  2. Choosing wisely. Critical Care Societies Collaborative - Critical Care. Five Things Physicians and Patients Should Question. “Don’t continue life support for patients at high risk for death or severely impaired functional recovery without offering patients and their families the alternative of care focused entirely on comfort”.  [Enlace]
  3. Global variability in withholding and withdrawal of life-sustaining treatment in the intensive care unit: a systematic review. Mark NM, Rayner SG, Lee NJ, Curtis JR. Intensive Care Med 2015. DOI 10.1007/s00134-015-3810-5. [PubMed]
  4. Perceptions of the appropriateness of care in California adult intensive care units. Anstey MH, Adams JL, McGlynn EA. Crit Care 2015; 19: 51. [PubMed]
  5. Resultados encuesta sobre pruebas y procedimientos en el sistema sanitario. López-Messa J. [REMI 2015; 15(5): E29]
BÚSQUEDA EN PUBMED:
  • Enunciado: Cuidados inapropiados en la UCI
  • Sintaxis: appropriateness of care AND "critical illness"[mh] 
  • [Resultados]
 [https://www.facebook.com/medicina.intensiva2.0] [https://www.facebook.com/groups/forodeuci/]    

A204. Actitudes para iniciar (o no iniciar) una resucitación cardiopulmonar. Resultados de una encuesta online

Autores: José Mª Navalpotro Pascual, Juan B. López Messa
       
INTRODUCCIÓN
      
Desde los inicios de la resucitación cardiopulmonar (RCP) se ha cuestionado sobre en qué casos de parada cardiaca (PCR) se han de iniciar maniobras de reanimación y en cuáles no. Ya en 1966, se indicaba que no estaba indicado iniciar la resucitación en un paciente que se sabe que está en la fase terminal de una enfermedad incurable, y se indicaba cuando cesar las maniobras. En las últimas recomendaciones de 2010 hay todo un capítulo que habla de las cuestiones éticas de la RCP, aunque como recomendaciones que son, deben ser los profesionales sanitarios quienes, en última instancia, tienen la palabra.
      
Con esta encuesta hemos querido explorar la actitud de los diferentes profesionales para saber cómo se enfrentan a la decisión de iniciar o no maniobras de RCP.
      
RESULTADOS
      
La encuesta se realizó a personal de extrahospitalaria del 12 de diciembre de 2014 al 19 de enero de 2015, obteniéndose 604 respuestas, y al personal de hospital del 20 de diciembre de 2014 al 22 de enero de 2015, obteniéndose 410 respuestas. La media de edad de los encuestados fue de 41 años con una desviación típica de 9,66. El 55,6% de los encuestados eran hombres y el porcentaje de médicos era del 63,3 % mientras que enfermeros eran el 36,7%.
      
De los que trabajaban en extrahospitalaria, el dispositivo en el que lo hacían era en unidad móvil de emergencias el 74,5%, en vehículo de intervención rápida el 6,3% y en unidad de atención domiciliaria- servicio de urgencias de atención primaria el 19,2%.
      
Del personal de hospital, trabajaba en una Unidad de Cuidados Intensivos / Cuidados intermedios/ Unidad Coronaria el 65,6%, en urgencias el 18,0%, en la unidad de reanimación y anestesia el 8,0% y en hospitalización general el 8,3%. Del personal de hospital el 67% pertenece al equipo de respuesta a la PCR en su hospital.
      
Respecto a la experiencia en su puesto de trabajo la proporción la observamos en el siguiente gráfico: 


El resultado de las respuestas a las preguntas planteadas ha sido el siguiente:
      
1. ¿Qué criterios crees que usarías para no iniciar maniobras de RCP avanzadas?








2.  ¿Qué motivos crees que harían que realizaras maniobras de RCP aun sin estar indicadas según tus criterios?












CONCLUSIONES 
      
Buena acogida de la encuesta. Más de 1.000 respuestas, con mayor porcentaje de personal de servicios de emergencias extrahospitalarios. Unas dos terceras partes médicos y un tercio enfermeras.
      
El 60% de los participantes señalaban una experiencia profesional superior a los 10 años.
      
Una valoración global muestra que en la mayoría de las cuestiones relativas a motivos para no Iniciar la RCP, las opiniones son mayoritarias. 
      
Sin embargo, existe una bipolaridad importante en las respuestas relativas a la realización de RCP no indicada, aunque con cierta dispersión de las mismas, probablemente por las múltiples posibilidades de respuesta a cada cuestión. 
      
Esto confirmaría que se trata de un ámbito en el que las guías o recomendaciones, aun contemplando estos aspectos del campo de la bioética, no son concluyentes para muchos profesionales, dado que entran en el terreno de los valores personales y no propiamente de desempeño técnico.
      
Criterios generales para No iniciar la RCP
  • Nadie dejaría de realizarla si han transcurrido menos de 10 minutos de parada sin soporte vital básico previo, aunque el 37% no lo haría si han pasado más de 10 minutos, y el 66% acumulado no lo haría si han pasado más de 15 minutos, llegando al 86,7% acumulado si han pasado 20 minutos
  • Un 43,6% acumulado no realizaría RCP si han pasado más de 20 minutos de RCP previa con soporte vital básico
  • En cuanto a la edad de la víctima, el 65,6% considera que no es un factor condicionante, dentro de límites razonables
  • Si hubiera enfermedad terminal más del 72,4% no la realizaría
  • Si el estado previo de salud fuera de incapacidad grave o total el 62,1%no la iniciaría
  • En cuanto a la existencia de órdenes de no RCP, el 49,3% las exigiría por escrito y el 46,1% seguiría las indicaciones de los familiares al respecto
  • En caso de intento de suicidio el 96,7% iniciaría la RCP, y de éstos un 35,9% no lo haría si existieran voluntades anticipadas
Realización de RCP aun no estando indicada
      
El 47,8% nunca o casi nunca la realizaría, aunque cuando se exponen los motivos para realizarlas las respuestas difieren.
      
Motivos para realizar RCP no Indicada
  • Por presión ambiental, el 26,6% no la realizarían nunca o casi nunca, y el 26,8% en pocas ocasiones
  • Para entrenamiento del equipo, el 50,5% no la haría nunca o casi nunca
  • Por docencia, el 46,4% no la realizaría nunca o casi nunca
  • Para incentivar a los equipos de soporte vital básico que actuaron previamente, el 46,5% nunca las realizaría
  • Por tratarse de que la víctima sea un niño, en un 52% lo realizarían muchas veces o siempre realizarían maniobras aún sin estar indicadas y en un 21,4% nunca o casi nunca las realizaría
  • Por tratarse de víctimas jóvenes, el 46,8% la realizaría muchas veces o siempre, y el 19,0% nunca o casi nunca
  • Por tratarse de embarazadas, el 49% la realizaría muchas veces o siempre, y el 20% nunca o casi nunca
José Mª Navalpotro Pascual
Médico de Emergencias SUMMA 112
Comisión de Investigación
      
Juan B. López Messa
Servicio de Medicina Intensiva
Complejo Asistencial Universitario de Palencia
    
®REMI, http://medicina-intensiva.com. Marzo 2015.
      

REMI 1932. Calidad de la evidencia y conflictos de intereses en las guías de práctica clínica

Artículo original: Feuerstein JD, Akbari M, Gifford AE, Hurley CM, Leffler DA, Sheth SG, Cheifetz AS. Systematic Analysis Underlying the Quality of the Scientific Evidence and Conflicts of Interest in Interventional Medicine Subspecialty Guidelines. Mayo Clin Proc 2014; 89: 16-24. [Resumen] [Artículos relacionados]
      
Introducción: Las guías de práctica clínica (GPC) son documentos elaborados por expertos que valoran la evidencia científica y desarrollan en base a ella recomendaciones con la intención de que sean aplicadas ampliamente por parte de los profesionales. Ello hace inevitable que la industria farmacéutica y de dispositivos médicos esté muy interesada en sus contenidos. Hace poco REMI se hacía eco de cómo en algún caso estudios fraudulentos se mantienen como base de las recomendaciones de algunas GPC [1]. Pero además de esos casos extremos, la validez de las GPC viene dada por la calidad de la evidencia científica en que se sustentan, y su credibilidad puede verse comprometida por los conflictos de intereses (CDI) económicos o científicos de sus autores o de las sociedades científicas que las desarrollan [2]. Este problema es conocido desde hace tiempo, pero sigue sin abordarse de manera decidida su solución [3].
      
Resumen: Los autores analizan los niveles de evidencia, métodos utilizados para clasificar la evidencia y declaraciones de CDI de 153 GPC de varias sociedades científicas americanas. Solo un 46% de las GPC habían clasificado el nivel de evidencia, y lo hicieron empleando siete métodos distintos. Una sociedad científica no clasificó la evidencia en ninguna de sus GPC. De un total de 3.425 recomendaciones revisadas, sólo el 11% tenía un nivel de evidencia A, un 42% un nivel B y un 48% un nivel C (clasificación según el sistema GRADE). Muchas de dichas guías no estaban actualizadas (promedio de tiempo desde su publicación: 5,2 años). El 62% de las GPC no hacían alusión a CDI y de las que lo referían, el 91% presentaban CDI. Casi la mitad de los autores de estas guías declararon CDI, con una media de 5,8 CDI por autor. 
         
Comentario: Precisamente por el hecho de que las GPC son herramientas de gran ayuda para los profesionales, es imprescindible que su elaboración sea no solo rigurosa metodológicamente, sino también y quizá más importante aún, que sean éticamente irreprochables. Para cumplir su objetivo, los autores y las sociedades científicas que las promueven deben tener el compromiso explícito de mantenerlas actualizadas; la valoración de la evidencia debe ser obligada, objetiva y explícita. Los autores y las sociedades científicas deben declarar sus CDI, tanto económicos, como científicos, y si éstos son significativos deben abstenerse de participar en su elaboración. Hasta ahora, estos requerimientos distan mucho de cumplirse en muchos casos, como pone en evidencia este estudio y otros que le han precedido [3-5].
   
Antonio García Jiménez. Hospital Arquitecto Marcide, Ferrol, A Coruña.
Eduardo Palencia Herrejón. Hospital Universitario Infanta Leonor, Madrid.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Febrero 2014.
      
Enlaces:
  1. El fraude científico también contamina las guías de práctica clínica. Palencia Herrejón E. [REMI]
  2. NCBI Bookshelf. Conflict of interest in Medical Research. Education and Practice. [Enlace] [PDF 2,2 Mb]
  3. Underreporting of conflicts of interest in clinical practice guidelines: cross sectional study. Bindslev JB, Schroll J, Gøtzsche PC, Lundh A. BMC Med Ethics 2013; 14:19. [PubMed]
  4. Systematic analysis underlying the quality of the scientific evidence and conflicts of interest in gastroenterology practice guidelines. Feuerstein JD, Gifford AE, Akbari M, Goldman J, Leffler DA, Sheth SG, Cheifetz AS. Am J Gastroenterol 2013; 108: 1686-1693. [PubMed]
  5. Invited Article: Conflicts of interest for authors of American Academy of Neurology clinical practice guidelines. Holloway RG, Mooney CJ, Getchius TS, Edlund WS, Miyasaki JO. Neurology 2008; 71: 57-63. [PubMed]
Otros enlaces (PubMed):
  • http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11829700
  • http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22039406
  • http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21444849
  • http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23144816
  • http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22665816   
Búsqueda en PubMed:
  • Enunciado: Conflictos de intereses en las guías de práctica clínica
  • Sintaxis: conflicts of interest AND clinical practice guidelines
  • [Resultados]
       

REMI 1922. Ensayos clínicos terminados y no publicados

Artículo original: Non-publication of large randomized clinical trials: cross sectional analysis. Jones CW, Handler L, Crowell KE, Keil LG, Weaver MA, Platts-Mills TF. BMJ 2013; 347: f6104.  [Resumen] [Artículos relacionados] [PDF]
       
Introducción: Los ensayos clínicos aleatorizados son fundamentales para avanzar en el conocimiento científico. La realización de estos ensayos depende de la generosidad de los pacientes para participar y asumir los riesgos de una nueva hipótesis. La justificación ética para asumir estos riesgos es que la sociedad recogerá los beneficios derivados de los resultados de estos ensayos. Para intentar delimitar estos riesgos, los pacientes disponen de una serie de medidas de protección [1, 2]. Una de ellas implica la inscripción de los ensayos en registros gubernamentales de acceso libre (ClinicalTrials.gov en los Estados Unidos y EU Clinical Trials Register en Europa). El objetivo de este estudio fue evaluar la frecuencia de ensayos clínicos inscritos y luego no publicados.
      
Resumen: Se incluyeron aquellos ensayos clínicos con implicación de medicamentos y más de 500 participantes, realizados entre 1999 y 2009 e inscritos en el registro ClinicalTrials. A finales del año 2012, se realizó una búsqueda bibliográfica (PubMed, Google Scholar y Embase) con vistas a localizar los resultados de dichos ensayos. De los 585 ensayos registrados, 171 (29%) permanecían sin publicar en revistas biomédicas. Entre los ensayos no publicados, los patrocinados por la industria eran más frecuentes (150/468, 32%) que los no patrocinados (21/117, 18%), P = 0,003.
      
Comentario: Este estudio pone de relieve que la no publicación de ensayos clínicos es frecuente. Los motivos pueden ser dos. Falta de motivación por parte de los investigadores o de los patrocinadores ante resultados no deseados (lo más probable), o negativa de las revistas a publicar resultados negativos (menos probable en ensayos de esta magnitud [3, 4]). El no disponer de estos resultados produce al menos un sesgo de publicación, una falta de consideración ética con los pacientes que aceptaron participar en los ensayos y asimismo con los organismos públicos que financiaron, en caso de hacerlo, la realización del ensayo.
       
Ferran Roche Campo
Hospital de Tortosa Verge de la Cinta, Tarragona.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Diciembre 2013.
      
Enlaces:
  1. The revision of the Declaration of Helsinki: past, present and future. Carlson RV, Boyd KM, Webb DJ. Br J Clin Pharmacol 2004; 57: 695-713. [PubMed] [PDF]
  2. Informed consent: a dialogic praxis for the research. Mondragón-Barrios L. Rev Invest Clin 2009; 61: 73-82. [PubMed] [PDF]
  3. Drotrecogin alfa (activated) in adults with septic shock. Ranieri VM, Thompson BT, Barie PS, Dhainaut JF, Douglas IS, Finfer S, Gårdlund B, Marshall JC, Rhodes A, Artigas A, Payen D, Tenhunen J, Al-Khalidi HR, Thompson V, Janes J, Macias WL, Vangerow B, Williams MD; PROWESS-SHOCK Study Group. N Engl J Med 2012; 366: 2055-2064. [PubMed]
  4. A randomized trial of glutamine and antioxidants in critically ill patients. Heyland D, Muscedere J, Wischmeyer PE, Cook D, Jones G, Albert M, Elke G, Berger MM, Day AG; Canadian Critical Care Trials Group. N Engl J Med 2013; 368: 1489-1497. [PubMed]
Búsqueda en PubMed:
  • Enunciado: No publicación de ensayos clínicos 
  • Sintaxis: “Non publication” AND “clinical trials” 
  • [Resultados]
            

A178. Hacia dónde debería ir la Medicina

He leído con interés, probablemente desmesurado, el comentario ¿Hacia dónde va la medicina? de Roche Campo [1], y por supuesto el estupendo y valiente artículo de Sitges-Serra [2]  “Lástima de no haberlo conocido hace más de un año, cuando se publicó”. También me han parecido interesantes las réplicas al mismo, algunas de ellas dentro de una clara postura de justificación de las actuaciones médicas con un tinte corporativista y de autodefensa [3].
   
Desde que con la crisis económica se fueron aplicando en el sector sanitario los denominados “recortes”, me vengo preguntando si desde el sector profesional habría voces que al menos tímidamente, reflexionaran sobre el papel que los profesionales hemos tenido en el progresivo y desproporcionado incremento de los costes sanitarios y al mismo tiempo en el paralelo desarrollo de intervenciones diagnósticas y terapéuticas de dudosa justificación y necesidad, que incluso pueden ser perjudiciales para los pacientes. Y así mismo, como hace Sitges-Serra reconocer la existencia de conflictos de intereses y deseos desmesurados de protagonismo y promoción profesional.
   
Parece muy acertada la conceptualización del término “medicina política” en la que nos hemos movido, y al amparo de la cual algunos colectivos profesionales o especialidades médicas han crecido desmesuradamente, invadiendo incluso el ámbito ya desarrollado de otras especialidades, convirtiéndose en elementos “estratégicos” del sistema, introduciendo falsas necesidades de personal y por supuesto de tecnologías sanitarias no debidamente contrastadas.
   
Los políticos y los gestores han sido responsables, sin duda, de a dónde hemos llegado, pero hemos de mirarnos al espejo y reconocer nuestra importante parte de responsabilidad como profesionales, defraudando los compromisos del código médico [4]  sobre todo con la justa distribución de los recursos, el manejo de los conflictos de intereses y las responsabilidades con los pacientes. Como trabajadores de organizaciones o empresas sanitarias deberíamos estar comprometidos con sus fines, garantizando su supervivencia sin contribuir a hacer insostenible el sistema, actuando como elementos de custodia o administración de los cuidados sanitarios, más aún en tiempos de claras limitaciones de recursos [5].
   
Pero no todo ha de ser negativo. Algo está cambiando, y la denuncia de Sitges-Serra [2] es un claro ejemplo de ello. El paradigma de, “Si un tratamiento o procedimiento es bueno, cuanto más mejor”, debe cambiar hacia, “Hacer más, haciendo menos”, “El mejor cuidado al menor coste”, “Menos es más” o “Elegir sabiamente”. Estas iniciativas, ya tienen un reflejo claro en la literatura médica [6] y en las recomendaciones de sociedades científicas norteamericanas aglutinadas por el American Board of Internal Medicine [7, 8] y de su independiente Instituto de Medicina [9].
   
Centrémonos en lo que nos concierne como profesionales de áreas de atención a pacientes críticos. Muy recientemente Kox y Pickkers han publicado el artículo, “Less is more in Critically ill Patients. Not too intensive” [10] haciendo referencia a la necesidad del cambio de paradigma también en este ámbito, y señalando las intervenciones a no realizar por su demostrada asociación a peores resultados clínicos, asistenciales y/o económicos. Entre ellas destacan la ventilación y oxigenación no protectoras, la utilización de fluidos y transfusiones, la utilización de corticoides, la monitorización hemodinámica invasiva, el uso prolongado de antibióticos, la sedación prolongada, la nutrición con elevadas cargas calóricas o el estricto control de la glucemia, concluyendo que en el tratamiento de los pacientes críticos debe siempre tenerse en cuenta el beneficio para los mismos, pero sin olvidar el impacto sobre los costes sanitarios.
   
Pero son bastantes más las intervenciones que sobre los pacientes que atendemos los intensivistas se podrían cuestionar o se han ya puesto en cuestión. El uso de la glutamina, del hidroxietilalmidón, de la nutrición parenteral temprana, y otras tres en mi opinión sobre las que reflexionar profundamente, el uso de antifúngicos, el empleo de técnicas continuas de reemplazo renal y la electroestimulación cardiaca (marcapasos), tecnologías sanitarias que siendo de un alto coste suponen un porcentaje muy elevado del consumo de recursos en algunas unidades de cuidados intensivos y servicios de Medicina Intensiva.
   
Alguien podría argumentar que muchas de estas técnicas están respaldadas por guías de sociedades científicas de prestigio. Pero, cuantas veces nos han confundido y finalmente se ha demostrado que algunas no eran de utilidad o incluso perjudiciales ¿Cuántos pacientes habremos tratado con Proteina C activada? ¿Cuántos con inhibidores de la glicoproteína IIb/IIIa? Nos amparamos en las guías, y los análisis minuciosos de muchas de ellas demuestran claras deficiencias [11]. Una simple muestra. Recientemente se han publicado las guías de electroestimulación de la Sociedad Europea de Cardiología. El documento sobre conflictos de intereses de los autores tiene 47 páginas y hay que acceder al mismo a través de su página web [12]. 
   
Invertamos en atención personalizada por especialistas y cuidados por enfermeros entrenados [13, 14]. Restrinjamos la tecnología innecesaria, antes de que nuestros gestores, ante esta situación, recorten lo más valioso del sistema, que son las personas, mientras continuamos utilizando tecnologías sofisticadas y caras, de cuestionable utilidad. Y mantengamos la acción ante duplicidades innecesarias, muy habituales en la atención de los pacientes críticos, evitemos los conflictos de intereses con la industria, la variabilidad en la práctica clínica y la falta de comparación y evaluación del desempeño.
   
Para finalizar, afirmar que no ha sido mi intención dar un mensaje pesimista ni intentar presentar una enmienda a la totalidad de nuestra actuación profesional. Simplemente, de acuerdo con Sitges-Serra y con las limitaciones que cualquier interpretación de la literatura médica tiene, reflexionar sobre las circunstancias en las que desempeñamos nuestro trabajo y hacer una llamada para priorizar la seguridad y el beneficio de los pacientes, huyendo de los conflictos de intereses y tratando de contribuir, cada uno con nuestro granito de arena, a la sostenibilidad y perdurabilidad del sistema.
  
Juan B. López Messa
Servicio de Medicina Intensiva
Complejo asistencial de Palencia
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Septiembre 2013.
  
Enlaces:
  1. ¿Hacia dónde va la medicina? Roche Campo F. [REMI 2013; 13(9): A177].
  2. Tecnología o tecnolatría: ¿a dónde van los cirujanos? Sitges-Serra A. Cir Esp 2012; 90: 156-161. [Resumen] [Artículos relacionados] [PDF]
  3. Technology, technophilia… or technophobia?. Targarona EM, Morales Conde S, Salvador Sanchis JL. Cir Esp 2012; 90: 409-410; reply 411-412. [PDF]
  4. Medical Professionalism in the New Millennium: A Physician Charter. Project of the ABIM Foundation, ACP-ASIM Foundation, and European Federation of Internal Medicine. Ann Intern Med 2002; 136: 243-246. [PubMed]
  5. Physician stewardship of health care in an era of finite resources. Reuben DB, Cassel CK. JAMA 2011; 306 (4):  430-431.[PubMed]
  6. Less is more. How less health care results in better health. Grady D, Redberg RF. Arch Intern med 2010; 170: 749-750. [PubMed]
  7. Choosing wisely. American Board of Internal Medicine. www.abimfoundation.org
  8. Medicine’s ethical responsibility for health care reform—the Top Five list. Brody H. N Engl J Med 2010; 362: 283-285. [PubMed] [Texto completo]
  9. Best Care at Lower Cost. Recommendations. Intitute of Medicine of the National Academies. September 2012. [Enlace]
  10. Less is more in Critically ill Patients. Not too intensive. Kox M, Pickkers P. JAMA Intern Med 2013; 173: 1369-1372. [PubMed]
  11. Failure of clinical practice guidelines to meet Institute of Medicine Standards. Two more decades of little, if any, progress. Kung J, Miller RR, Mackowiak PA. Arch Intern Med 2012; 172: 1628-1633. [PubMed]
  12. ESC Guidelines on Cardiac Pacing 2013 - TF Members and Additional Contributors. [PDF]
  13. Physician staffing patterns and clinical outcomes in critically ill patients: a systematic review. Pronovost PJ, Angus DC, Dorman T, Robinson KA, Dremsizov TT, Young TL. JAMA 2002; 288: 2151-2162. [PubMed]
  14. Nurse staffing and patient mortality in intensive care units. Cho SH, Hwang JH, Kim J. Nurs Res 2008; 57: 322-330. [PubMed]
      

REMI A177. ¿Hacia dónde va la medicina?

Artículo original: Tecnología o tecnolatría: ¿a dónde van los cirujanos? Sitges-Serra A. Cir Esp 2012; 90(3): 156-161. [Resumen] [Artículos relacionados] [PDF]
  
La situación actual de la sanidad en España es delicada. La tendencia de los profesionales que trabajamos “a pie de cama” es la de responsabilizar a los gestores. Es evidente que alguna responsabilidad deben de tener, pero seguramente no toda. La actuación de los profesionales sanitarios en el día a día es mejorable, y la autocrítica constructiva y rigurosa es necesaria. El Dr Sitges-Serra, médico y además cirujano, se apoya, según su opinión, en el abuso de las técnicas laparoscópicas para reflexionar sobre la práctica médica actual. Las reacciones no se han hecho esperar [1, 2, 3].
  
Ferran Roche Campo
Hospital de Sant Pau. Barcelona.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Septiembre 2013.
  
Enlaces:
  1. Technology, technophilia… or technophobia?. Targarona EM, Morales Conde S, Salvador Sanchis JL. Cir Esp 2012; 90: 409-410; reply 411-412. [PDF]
  2. Farewell professor Sitges…. Escrig-Sos J, Martinez-Ramos D. Cir Esp 2012; 90: 412-413. [PDF]
  3. Technology, technolatry, technophobia: an inappropriate argument. Domínguez-Adame Lanuza E. Cir Esp 2013; 91: 132. [PDF]
        

REMI 1867. Limitación del esfuerzo terapéutico al ingreso en la UCI

Artículo original: Criterios para limitar los tratamientos de soporte vital al ingreso en unidad de cuidados intensivos: resultados de una encuesta multicéntrica nacional. Rubio O, Sánchez JM, Fernández R. Med Intensiva 2013; 37: 333-338. [Resumen] [Artículos relacionados]

Introducción: En nuestras UCI cada vez están más implementadas las medidas de limitación del esfuerzo terapéutico (LET) cuando se valora que el paciente después de un intento terapéutico no tiene posibilidades razonables de recuperación. Otro aspecto interesante es el de los pacientes con LET desde su ingreso, que un trabajo previo cifraba en torno al 1% de los pacientes que ingresan en UCI [1]. El presente artículo analiza este aspecto.

Resumen: Se realizó un encuesta estructurada que se remitió a 90 UCI de otros tantos hospitales españoles. Respondieron a dicha encuesta 43 (48%) UCIs. En el 93% de las unidades se ingresaba a pacientes con LET de entrada. Los ítems que más condicionaban la catalogación como paciente con LET a su ingreso fueron : a) presencia de una enfermedad crónica previa avanzada (95%), b) respeto a las voluntades anticipadas del paciente (95%), c) la limitación funcional previa (85%) y d) futilidad prevista (82%). Las UCI que se encontraban habitualmente “sin camas libres” y aquellas que tenían elaborados criterios restrictivos de ingreso en UCI respondieron que ingresaban menos a pacientes con LET de entrada.

Comentario: El presente trabajo da una buena instantánea de cómo hacemos en nuestras UCI y qué valoramos a la hora de plantear el ingreso en ellas de pacientes con LET desde su inicio. El trabajo tiene las limitaciones propias de su diseño en el sentido que es una encuesta de opinión, que fue respondida por menos del 50% de las UCI a las que se remitió, fue respondida por un médico del servicio y no por la globalidad del staff de cada UCI y las respuestas en una encuesta con frecuencia “sobreestiman” lo que hacemos en la vida real. En cualquier caso es un trabajo original en su diseño y que concuerda bastante con los “ítems” que se manejan a la hora de LET en la evolución de un paciente en UCI y que pueden extrapolarse, algunos de dichos “ítems”, al momento de la decisión de ingreso de un paciente en UCI.

Antonio García Jiménez
Hospital Arquitecto Marcide, Ferrol, A Coruña.
© REMI, http://medicina-intensiva.com. Julio 2013.

Enlaces:
  1. Fernández R, Baigorri F, Artigas A. Limitación del Esfuerzo terapéutico en Cuidados Intensivos ¿Ha cambiado en el siglo XXI? Med Intensiva. 2005; 29: 338-341.
Búsqueda en PubMed:
  • Enunciado: Limitación del esfuerzo terapéutico en el enfermo crítico
  • Sintaxis: withholding withdrawing life support critically ill
  • [Resultados]
  

A146. Crítica de libros: Bioética y Medicina Intensiva

Título: “Bioética y Medicina Intensiva”
Coordinador: Lluis Cabré Pericas
Editorial Civitas. Thomson Reuters, 2012.
240 páginas, 33,25 €.
[Enlace tienda Aranzadi]

En el ejercicio de la Medicina, la bioética supone una reflexión sobre los valores humanos que deben guiar la conducta profesional. En una de las especialidades con mayor desarrollo y complejidad tecnológicos como es la Medicina Intensiva, los principios éticos cobran la mayor importancia, porque las decisiones que se toman con cada paciente tienen a menudo importantes implicaciones humanas, muchas veces decisivas para la propia vida.

Quizá algunos no tienen en cuenta que una sólida formación en los principios bioéticos es fundamental para la actividad asistencial diaria en los servicios de Medicina Intensiva. Solo el mero conocimiento y las destrezas técnicas no son suficientes para ser buenos profesionales; la bioética es una disciplina necesaria para afrontar correctamente los problemas médicos desde una perspectiva humana.

Es por ello que acogemos con gran interés la publicación de un libro que aborda todas estas cuestiones de manera reflexiva, exhaustiva y actualizada, dirigido por nuestro compañero Lluis Cabré, intensivista y Presidente de la Asociación de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona, y escrito por él y otros 16 autores, todos ellos expertos en bioética, muchos de ellos intensivistas, pero también algunos médicos de otras especialidades, enfermeros, filósofos y juristas. El libro está incluido en la colección “Materiales de Bioética”, dirigido por María Casado, directora del Observatori de Bioètica i Dret y titular de la cátedra UNESCO de Bioética de la Universidad de Barcelona.

A lo largo de 13 capítulos se tratan los siguientes temas: la relación médico-paciente y sus peculiaridades en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), la relación entre los profesionales de la UCI y los otros profesionales del hospital, la capacidad y la competencia de los pacientes críticos para la toma de decisiones, el papel de las voluntades anticipadas y las características del consentimiento informado en el paciente crítico, la información y la comunicación con los pacientes y sus familiares, la edad como factor limitante en los tratamientos de soporte vital, la toma de decisiones en resucitación cardiopulmonar, la limitación del soporte vital (término más correcto que el hoy desaconsejado de “limitación del esfuerzo terapéutico”), la muerte encefálica, la calidad y la bioética, la seguridad y la bioética, la investigación en los pacientes críticos, y la utilidad de los comités de ética asistencial para los servicios de Medicina Intensiva.

En el libro se exponen no solo los principios generales y las principales aportaciones existentes de los expertos en la materia, sino que se hace referencia continua a los aspectos legales en nuestro país, regulados sobretodo por la Ley de Autonomía del paciente de 2002, o recogidos en el reciente proyecto de Ley sobre el derecho a una muerte digna.

En un anexo al final del libro se enumeran las distintas normativas autonómicas que regulan los Comités de Ética Asistencial en el Estado español.

Es un acierto que hay que agradecer al coordinador del libro haber incluido toda esta información en un texto de tamaño manejable, diseño sólido y precio asequible; por la elección tanto de los temas tratados como de sus autores debe convertirse en un texto de referencia. Su lectura resulta por tanto muy aconsejable para todos los intensivistas y médicos en formación de esta especialidad, para médicos de otras especialidades afines y para profesionales de enfermería de UCI; el libro además cumple a la perfección el papel de material de consulta muy bien referenciado sobre cada uno de los temas tratados, por lo que resulta muy recomendable tenerlo a mano en el lugar de trabajo.

Eduardo Palencia Herrejón
Hospital Universitario Infanta Leonor, Madrid.
© REMI. http://medicina-intensiva.com. Julio 2012.

 

REMI 2354. Factores pronósticos de la parada cardiaca recuperada

ARTÍCULO ORIGINAL: Predictores de mortalidad y función neurológica en pacientes de UCI que se recuperan de una parada cardíaca: estudio pros...