A208. Informe Asesor del ILCOR sobre “Manejo de la Temperatura tras Parada Cardiaca”

Artículo original: Temperature management after cardiac arrest: an advisory statement by the Advanced Life Support Task Force of the International Liaison Committee on Resuscitation and the American Heart Association Emergency Cardiovascular Care Committee and the Council on Cardiopulmonary, Critical Care, Perioperative and Resuscitation. Donnino MW, Andersen LW, Berg KM, Reynolds JC, Nolan JP, Morley PT, Lang E, Cocchi MN, Xanthos T, Callaway CW, Soar J, ILCOR ALS Task Force. Circulation 2015;132; 000-000.
DOI: 10.1161/CIR.0000000000000313; published online October 4, 2015.



Resumen: Como consecuencia de los últimos estudios aparecidos en la literatura científica en relación a la temperatura óptima en el manejo de los pacientes recuperados de una parada cardiaca, y con el fin de analizar el estado de la ciencia del denominado “Manejo con Control de la Temperatura” (definido como un tratamiento activo para conseguir y mantener una temperatura en un nivel específico durante un periodo definido), el grupo de trabajo de soporte vital avanzado del ILCOR (Comité Internacional de Unificación en Resucitación) ha llevado a cabo una revisión de la evidencia y formulado, en un documento actualizado, su posición respecto a este tema, realizando una revisión sistemática para intentar dar respuesta a tres cuestiones:

1.     ¿Debe realizarse un manejo con control de la temperatura en los pacientes que permanecen en coma tras la recuperación de la circulación espontánea (RCE)?
2.     ¿Cuál es el momento óptimo de inicio, si se realiza manejo con control de la temperatura?
3.     ¿Cuál es la duración óptima, si se realiza manejo con control de la temperatura?

El grupo de trabajo utilizó para responder estas preguntas el método PICO [Población, Intervención, Comparación, Resultado (Outcome )], y llevó a cabo una extensa revisión de la literatura. Tras la evaluación resumió la evidencia utilizando el sistema GRADE. (Grading of Recomendations Assessment, Development and Evaluation). Finalmente, ha elaborado un documento de consenso donde se presentaban las recomendaciones al respecto, así como diversas cuestiones en aquellas áreas del conocimiento que precisan nuevas investigaciones.

Recomendaciones:

1.     Se recomienda el manejo con control de la temperatura frente al manejo sin control de la misma, en pacientes adultos con parada cardiaca extrahospitalaria (PCEH) con un ritmo inicial desfibrilable que permanecen en coma tras la RCE (recomendación fuerte, evidencia de baja calidad).
2.     Se sugiere el manejo con control de la temperatura en pacientes adultos con PCEH con un ritmo inicial no desfibrilable que permanecen en coma tras la RCE (recomendación débil, evidencia de baja calidad).
3.     Se sugiere el manejo con control de la temperatura en pacientes adultos con parada cardiaca intrahospitalaria (PCIH), con cualquier tipo de ritmo inicial que permanecen en coma tras la RCE (recomendación débil, evidencia de muy baja calidad).
4.     Se recomienda seleccionar y mantener un objetivo de temperatura constante entre 32 y 36ºC, en aquellos pacientes en que se realice manejo con control de la temperatura (recomendación fuerte, evidencia de calidad moderada).
5.     No se recomienda el uso rutinario de enfriamiento prehospitalario con infusión rápida intravenosa de grandes volúmenes de fluidos fríos, inmediatamente tras la RCE (recomendación fuerte, evidencia de calidad moderada).
6.     Se sugiere que si se realiza manejo con control de la temperatura, su duración debe ser de al menos 24 h., tal como se aplicó en dos grandes ensayos clínicos previos. 

Cuestiones que quedan pendientes:

1.¿Existen subpoblaciones en las que la prevención agresiva de la fiebre en lugar de manejo con control de la temperatura está justificada?
2.¿Existen subpoblaciones en las que una temperatura de 32 a 34ºC es beneficiosa en comparación con 36ºC?. Por ejemplo, ¿son los pacientes con mayor daño neurológico los que más se benefician de una temperatura más baja?
3.¿Existen subpoblaciones en las que una temperatura de 36ºC es beneficiosa en comparación con 32-34ºC, como en aquellos pacientes con inestabilidad hemodinámica o sangrado?
4.¿Es de utilidad el enfriamiento intraparada o prehospitalario (entre 32 y 36ºC) mediante sistemas diferentes a la infusión intravenosa rápida de grandes volúmenes de fluidos fríos tras la RCE? ¿Podría esto ser de utilidad en aquellos pacientes en los que el tiempo de traslado a un hospital es más prolongado de lo habitual (p.ej. pacientes en áreas rurales)?
5.¿Cuál es la duración ideal del manejo de control de la temperatura y de la prevención de la fiebre?
6.¿Tiene el manejo con control de la temperatura, incluyendo varios objetivos de temperatura, efecto a largo plazo sobre los resultados neurocognitivos y funcionales?
7.¿Tiene la elección de la sedación algún impacto o influencia en los resultados, particularmente con respecto a diferentes temperaturas?
8.¿Cuáles son las razones de la discrepancia entre los datos en experimentos animales y los estudios clínicos en humanos, de los efectos del manejo con control de la temperatura?


Juan B. López Messa

Complejo Asistencial Universitario de Palencia


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